Seguridad ciudadana, ¿con perspectiva de género?
Publicada el Mar, Oct 24, 2017

Por Adriana Hinojosa Céspedes.

No es novedoso decir que uno de los principales problemas que aquejan al país es el de la inseguridad. Gobiernos federales y locales han hecho del combate a la inseguridad su prioridad, generando políticas públicas y acciones para contrarrestar este mal. En los últimos años, el debate de cambiar del modelo de Seguridad Pública (entendida como el servicio que debe prestar el Estado para garantizar la integridad de la ciudadanía y de sus bienes) al de Seguridad Ciudadana (donde se contempla un enfoque más amplio que incluye la participación ciudadana, la prevención, la acción comunitaria y un enfoque de derechos humanos) ha derivado en nuevos diseños y estrategias, no sólo de reacción, sino de prevención de la violencia y la delincuencia.

Sin embargo, es necesario considerar un componente fundamental: la perspectiva de género, la cual se define como: “el proceso de evaluación de las consecuencias para las mujeres y los hombres de cualquier actividad planificada, inclusive las leyes, políticas o programas, en todos los sectores y a todos los niveles. Es una estrategia destinada a hacer que las preocupaciones y experiencias de las mujeres, así como de los hombres, sean un elemento integrante de la elaboración, la aplicación, la supervisión y la evaluación de las políticas y los programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, a fin de que las mujeres y los hombres se beneficien por igual y se impida que se perpetúe la desigualdad.[1]

Incluir esta visión en el diseño de políticas y estrategias de seguridad, permite no sólo atender uno de los problemas que más aqueja a la población: la violencia de género contra las mujeres, sino que además resulta fundamental para la prevención.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016, el 66.1 por ciento de las mujeres mayores de 15 años en el país han sufrido al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida en al menos un ámbito y ejercida por cualquier agresor. Según datos de esta misma encuesta, las mujeres sufren mayor violencia por parte de su pareja (43.9 por ciento) y en al ámbito comunitario, es decir, en el espacio público (38.7 por ciento)[2].

Si bien la prevención de la violencia de género no es únicamente un tema de Seguridad Ciudadana, el diseñar estrategias y acciones encaminadas a garantizar la integridad y seguridad de las mujeres, como el rescate y apropiación de espacios públicos con perspectiva de género; la creación de células policiales especializadas en la atención a mujeres víctimas de violencia y de células de búsqueda de niñas, y mujeres desaparecidas; el reforzar patrullajes preventivos en zonas de alto índice de violencia; georreferenciar las colonias o zonas de atención prioritaria; incrementar los operativos en el transporte público; la creación de redes comunitarias de prevención y auto cuidado y la difusión constante y permanente de los números de emergencia, así como la información sobre las instancias en dónde denunciar, son fundamentales para poder empezar a cambiar la realidad de muchas mujeres en México.

Actualmente, existen algunos ejemplos de iniciativas internacionales que buscan intervenir en el diseño de “Ciudades Seguras con Perspectiva de Género”[3]:

  • Ciudades con Mirada de Mujer (Brasil)
  • Red “Mujeres y Ciudades Internacionales. Una ciudad más segura para las mujeres, una ciudad más segura para todos” (Montreal, Canadá).
  • “Ciudades sin Violencia para las mujeres, Ciudades Seguras para Todos” (CISCSA-Red mujer y Hábitat Argentina, Flora Tristán de Perú y el Área de la Mujer de la Municipalidad de Rosario, Argentina).
  • Declaración de Bogotá, resultado de la Segunda Conferencia Internacional “Ciudades Seguras para Mujeres y Niñas” (2004).

 

En México se ha desarrollado el Concepto: “Ciudad de las Mujeres”, pero éstas se refieren primordialmente a espacios en donde se ofrecen distintos servicios a la población fememenina en un territorio determinado, no a la construcción de un entorno donde las mujeres podamos vivir seguras, en ejercicio pleno de nuestros derechos y libres de violencia.

Más de la mitad de la población del país está constituida por mujeres, sin embargo, la brecha de desigualdad en diversos aspectos, como es el acceso a la seguridad y – peor aún- el acceso a la justicia, son dos de los grandes pendientes que gobiernos de todos los niveles y todas las ideologías tienen que atender de manera urgente. En todo el país a las mujeres las están matando, en todo el país a las mujeres les violan sus derechos a ser respetadas y a vivir una vida libre de violencia. De nada sirven leyes que en la aplicación son letra muerta, de nada sirven los discursos donde la seguridad de la mujer es centro del mensaje, si las palabras no se traducen en hechos concretos como: la elaboración de presupuestos con real perspectiva de género, es decir, no unicamente presupuesto para programas asistenciales, sino que se destinen recursos humanos y específicos para el empoderamiento y seguridad de las mujeres. Estos presupuestos deben contener un sistema de evaluación con indicadores que permitan determinar la correcta implementación de los mismos.

Acciones como la Declaratoria de Alerta de Violencia de Género en varias entidades del país están obligando a las autoridades estatales y municipales a modificar sus políticas públicas de seguridad ciudadana, sin embargo, esto no es suficiente. Una política integral de prevención y la participación de las mujeres en el diseño e implementación de las políticas de seguridad, generará de manera natural entornos más seguros e incluyentes para toda la población.

 

Adriana Hinojosa Céspedes es Directora del Instituto de la Mujer en Naucalpan, Estado de México. Twitter: @adrihinojosac

[1] Definición contenida en las Conclusiones del Consejo Económico y Social de 1997 (ONU)

[2] ENDIREH (INEGI 2016)

[3] Massolo, Alejandra “Género y Seguridad Ciudadana, el papel y el reto de los Gobiernos Locales”

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