#RevocaciónesReelección
Publicada el Jue, Mar 21, 2019

Por Marco Antonio Adame Castillo.

El pasado 14 de marzo la Cámara de Diputados aprobó la reforma constitucional en materia de Consulta Popular y Revocación de Mandato, figuras clave de la agenda de MORENA para consolidar su poder mayoritario en el 2021 y para preparar la reelección presidencial en el 2024.

Ante la firme oposición de los diputados de Acción Nacional y de otras fuerzas políticas, así como de innumerables expresiones en contra realizadas por organizaciones de la sociedad civil y líderes de opinión, se espera que la minuta enviada al Senado sea modificada para detener este riesgo antidemocrático.

La Revocación de Mandato es un derecho de los ciudadanos, no de los gobernantes, pero de acuerdo a la forma en que se aprobó, el grupo mayoritario pretende engañar a los ciudadanos haciendo creer que el espíritu de la propuesta es dar todo el poder al pueblo, cuando en realidad lo que se pretende es dar todo el poder al Presidente, contraviniendo el artículo 39 constitucional que establece que “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo” y que “todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste”.

Son los ciudadanos quienes tienen la última palabra en cuanto a decidir sobre la forma de gobierno y sus gobernantes. Y el pueblo debe ser quien determine si el Presidente debe irse o permanecer.

El primer engaño en lo aprobado en Cámara de Diputados radica en que la facultad de iniciar la revocación del mandato no quedó definida por ministerio de ley para una fecha determinada, como sucede en los países democráticos, sino que se deja a la voluntad del Presidente o del Congreso, y en un caso con muchos requisitos a los ciudadanos.

El segundo engaño es que se presenta como Revocación de Mandato a un gobernante, lo que en realidad es permanencia del mismo como dice la minuta que se envió al Senado. Ante esta alevosía, un presidente con baja aprobación difícilmente iniciaría un proceso para revocarse el mandato, en cambio, sí lo haría un presidente confiando en su alta popularidad para preparar su reelección, convirtiendo la revocación en ratificación de mandato.

El tercer engaño radica en que mientras que éste es un derecho de los mexicanos, de acuerdo a lo aprobado, irónicamente resulta más difícil a los ciudadanos promover la Revocación de Mandato que lo que le resulta al Presidente o al Congreso. El Presidente lo solicita de manera directa, en el Congreso se requiere sólo del 33 por ciento de los integrantes, pero para que los ciudadanos lo promuevan necesitan recabar firmas equivalentes al 3 por ciento de la lista nominal.

En el mismo sentido, si para inscribir una candidatura independiente a la Presidencia de la República, así como para iniciar una Consulta Popular se requiere del 1 por ciento de la lista nominal, ¿por qué para requerir la Revocación del Mandato se necesita del 3 por ciento?, ¿por qué solicitar el 200 por ciento más de firmas?, ¿qué se pretende?, ¿dificultárselo a los ciudadanos?, ¿es que a veces el pueblo es menos soberano?

El cuarto engaño radica en que la propuesta de MORENA establece la Revocación del Mandato para la misma fecha de las elecciones intermedias, en donde se lleva a cabo la renovación de la Cámara de Diputados; lo que de suyo significa una condición absolutamente inequitativa en favor del grupo mayoritario.

Las propuestas de los legisladores de Acción Nacional, rechazadas de manera sistemática y mecánica por el grupo mayoritario, sostuvieron de manera congruente con la posición histórica del PAN: el valor de las distintas formas de participación y de democracia directa; pugnaron por que la Consulta Popular y la Revocación de Mandato tuvieran reglas claras y periodicidad preestablecida; que no fueran nunca en la fecha de la elección intermedia, y que la Revocación de Mandato fuera con ministerio de ley, es decir, que no dependa de un acto voluntario del gobernante para efectuarse y que fuera implementada por el Instituto Nacional Electoral.

Con todo esto no es exagerado hablar de una alerta democrática ante la cual debe actuar con determinación el Senado, haciendo valer el estado de derecho, los derechos humanos, la pluralidad y el respeto a la opinión de las minorías.

De otra forma, de mantenerse la cerrazón en el grupo mayoritario, se haría realidad la doctrina de Nicolás Maquiavelo que establece que “las minorías no tienen sitio cuando la mayoría tiene donde apoyarse”. Y éste “dónde apoyarse” será la figura presidencial que intervendrá en la campaña electoral de las intermedias para impulsar sus candidaturas, aprovechando la popularidad del Presidente cuando no debería de hacerlo.

Ante la emergencia y el engaño, es hora de fortalecer la democracia que tanto ha costado al pueblo de México y hacer de la Revocación del Mandato una medida para rectificar el rumbo del país a través de nuevas elecciones, y no una maniobra para hacer de la Revocación del Mandato la antesala de la reelección.

 

Marco Antonio Adame Castillo es Vicepresidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados en la LXIV Legislatura.

Twitter: @MarcoAdame

Comentarios

comentarios