Revocación de Mandato… ¿por qué no?
Publicada el Jue, Oct 24, 2019

Por Alan Ávila Magos.

El presidente López Obrador y su partido, MORENA, en poco menos de un año de estar al frente del gobierno de México, se han caracterizado por su poco o nulo interés en el fortalecimiento de las instituciones y de la vida democrática de nuestro país. Una de las más grandes amenazas a la estabilidad política y democrática de México es la revocación de mandato.

Más allá de la coyuntura actual, la revocación de mandato se contrapone al sistema presidencial que tenemos en nuestro país. ¿A qué me refiero? En el mundo existen, por ejemplo, los regímenes parlamentarios, en donde los ciudadanos no eligen directamente al titular del Ejecutivo, sino más bien este emana del Poder Legislativo. Por su parte, en los regímenes presidenciales, como el que tenemos en México, el presidente es electo por el voto popular directo.

Me parece alarmante la posibilidad de la revocación de mandato en nuestro país, pues en el sistema presidencial mexicano está muy lejos el que pueda transitar una figura de ese tipo, pues ni siquiera existe una segunda vuelta electoral (casi siempre el Presidente de la República y los gobernadores son electos por menos del 50 por ciento de los votos de los ciudadanos que participan en las jornadas electorales).

Me resulta también preocupante la capacidad que pueda tener un gobierno de dar resultados. ¿Por qué? Hagamos un ejercicio, supongamos que un gobernador es electo por el 40 por ciento de los votos, y su más cercano oponente obtiene el 25. El resultado es contundente, pero aun así no logró aglutinar la mayoría de los votos (la mitad más uno). Él sabe que en caso de existir la revocación de mandato su gran reto para poder concluir el periodo por el que fue electo es aumentar a la simpatía de sus conciudadanos. Ante esta realidad, seguramente el gobernante se verá en la necesidad de no tener que tomar decisiones e implementar acciones políticamente costosas, pero socialmente necesarias, provocando gobiernos populistas y asistencialistas.

Esas son algunas de las razones por las que estoy convencido de que la revocación de mandato en poco o nada ayudaría a la estabilidad del país. Más allá de verlo como una oportunidad de que algún gobernante pueda perpetuarse en el poder, estoy convencido de que en un sistema como el que nos regimos, no le resulta útil, sino que más bien amenaza a la estabilidad política y gubernamental, ya que podría evitar los buenos gobiernos, pues el mismo presidente y los gobernadores ni siquiera podrían planear e implementar proyectos con visión de futuro, pues estarían más ocupados en ganar su próxima elección que les permitiría concluir su periodo.

Si lo que se busca es empoderar al ciudadano, fortalecer a las instituciones y a la democracia, y promover gobiernos trascendentes, pensemos primero en legislar las segundas vueltas electorales, para así garantizar que más del 50 por ciento de los ciudadanos haya elegido a su presidente o gobernador.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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