Recordar el pasado para vivir el presente
Publicada el Jue, Abr 23, 2020

Por María Elena Álvarez Bernal.

Desde 1929 Gómez Morin tenía la inquietud de formar un partido político para superar el caudillismo existente, no para lograr un triunfo inmediato, sino para adquirir la fuerza de una organización bien orientada, con un grupo que entrara de lleno a la política, con toda actividad y con todo valor, y con capacidad de perdurar, sin que necesite escoger a un hombre para presidente y que su tarea no sea el dar el triunfo a ese hombre. Vale más sacrificar el triunfo inmediato a la adquisición de una fuerza que sólo puede venir de una organización bien orientada y con capacidad de perdurar. La derrota de Vasconcelos en 1929 lo afirmó en su proyecto.

En 1938 el país se encontraba en crisis y en intensa agitación, la sociedad estaba polarizada y las fracciones de la “familia revolucionaria” se disputaban la silla que dejó el presidente Lázaro Cárdenas.

En 1939, Gómez Morin encabeza la formación del partido político con las características que en el decenio anterior no prosperaron. Ahora, Gómez Morin se ha convertido en un líder nacional por la defensa que como rector de la UNAM hizo de la libertad de cátedra. Los jóvenes colaboraron con él y el Comité Organizador impulsó los trabajos. Antes de pensar en lo electoral, la Asamblea Constituyente realizó sus trabajos preparatorios sobre dos bases: “definir los principios que integran la interpretación de la sociedad y de la Patria y una determinación resuelta de romper la tradición anárquica y estéril de la abstención o de la acción individual, para ordenar y hacer posible la acción colectiva”.[1]

Recordar los orígenes del Partido y las condiciones que en esa época existían en nuestra nación es muy útil para tener presente cuáles fueron los propósitos de su creación y para cuestionarnos si los que ahora conformamos el Partido estamos cumpliendo con esos propósitos fundacionales o debemos reconducir nuestras acciones para no contradecir sus orígenes.

Lo primero que hizo el fundador fue analizar cuál era la realidad de la nación y de su propia persona en esos momentos. Consideró que no era su momento, ni el de la patria para la fundación del Partido que imaginaba y esperó el tiempo necesario.

Nuestro país vive circunstancias muy especiales que debemos analizar para actuar en consecuencia. Por otra parte, nuestro Partido no atraviesa por sus mejores momentos y la realidad del país está necesitando una OPOSICIÓN sólida, fuerte y decidida, no sólo a oponerse, sino a proponer alternativas que resuelvan las múltiples necesidades.

En el Poder Legislativo nuestro Partido no tiene el número suficiente de diputados para oponerse o aprobar con su voto las iniciativas y propuestas que se presenten, pero tendrán que esforzarse para convencer con razones, no sólo en la tribuna, sino en lo particular con los legisladores.

Sobre nuestra organización interna es urgente dar vida a los Comités Distritales. Es necesario que nuestros compañeros panistas se reúnan y se enteren del trabajo de los diputados panistas. También en las entidades y en los distritos, los panistas deben estar enterados del estado que guarda la nación, paro lo cual es necesario reunirse periódicamente e invitar a personas enteradas para que den la información.

México necesita al PAN, pero a un PAN disciplinado y generoso, que se entere, proponga y colabore. Además, quienes desempeñan cargos públicos habrán de seguirse esforzando para ser los mejores, por el bien de los ciudadanos y el prestigio de nuestro Partido.

Hasta ahora tenemos gobiernos municipales y estatales con un trabajo ejemplar y hay que generalizar esto a todos los gobiernos panistas. Si tenemos ciudadanos satisfechos con su gobierno, y es panista, es posible que en la próxima elección de diputados federales, nuestro Partido tenga mayoría en el Poder Legislativo. Esa debe ser nuestra meta por el bien de México.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

[1] Bravo Mena. Luis Felipe. “Acción Nacional Ayer y Hoy”. Ed. Grijalbo. Ago. 2014.

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