Que los políticos sirvan para servir – Revista La Nación
Que los políticos sirvan para servir
Publicada el Vie, Jul 20, 2018

Por Maricarmen Rizo.

Decepcionado del priismo y con la aparición del PAN en la vida política nacional, don Carlos Verdugo Garciglia se afilió al Partido en los años 50 con la misma esperanza que tiene hoy: que los políticos sirvan para servir al país.

Con 98 años y una lucidez envidiable, don Carlos nos concedió la entrevista en la casa de una de sus sobrinas con quien vive desde hace años, ubicada en Los Cabos, Baja California. Antes de entrar, nos hizo la advertencia que hace a todo aquel que visita ese hogar: “aquí hay dos banderas a las que se les rinde tributo sí o sí”, y enseguida nos mostró el “altar” donde se encuentran, por supuesto, una es la de Acción Nacional y otra la del Club Deportivo Guadalajara, las “Chivas”.

Así, con ese buen humor conversó sobre su lucha democrática, pese a que nunca aceptó ningún puesto público porque no hubiera tolerado ninguna pillería de nadie y era feliz trabajando en hoteles, una vida sencilla, pero honesta y feliz. Eso sí, siempre a favor y en construcción de la democracia desde el Partido.

“Luchábamos por la democracia, boteábamos para conseguir dinero, salíamos a proponer al pueblo; cuando repartíamos propaganda éramos perseguidos por la policía, pero nuestro único interés, nuestra única pasión, era la de servir al país, servir a México”, relató sobre los tiempos complicados para los militantes panistas.

Don Carlos recuerda con claridad cuando en tiempo electoral recomendaba a los ciudadanos “agarra lo que te dan, pero vota por el PAN”, sin embargo, nunca se imaginó los niveles de corrupción a los que se ha llegado hoy en día desde el Gobierno federal; en aquellos tiempos, recuenta, se luchaba por la democracia, ahora se sigue construyendo democracia y se tiene que combatir a la corrupción.

“El PAN tenía una fama muy bien ganada de ser una institución honesta, responsable, de trabajo. Yo recuerdo que, a veces, cuando entrábamos a los centros comerciales, pequeñas plazas o en la calle, el hecho de saber que éramos panistas o porque nos veían una gorra o una insignia llegaba la gente y nos felicitaba”.

Enseguida, con orgullo panista, destacó lo que para él ha sido una de las grandes aportaciones del Partido a la vida democrática en México: la libertad de expresión. “Además, ahora tienen el internet, WhatsApp y están mejor comunicados, eso aporta a la democracia”.

Haciendo un poco de autocrítica partidista reconoció que Acción Nacional “se ha contaminado un poquito, en algunas regiones, pero el PAN tiene los mismos principios por los que entré, esos no han cambiado y hay que seguirlos”.

De familia humilde, nació en el rancho cabeño Buenavista y con mucho esfuerzo terminó la secundaria, durante la primaria tuvo que repetir un ciclo escolar porque desde pequeño trabajó, por lo que no era fácil combinar la escuela con la vida laboral. A lo largo de sus años la lectura se convirtió en su vicio, mismo que le fue dando mejor formación académica.

“Le digo ahora a los jóvenes: estudien, sean honestos, francos, responsables, tienen todas las oportunidades del mundo, quizá es lo mejor que les ha dejado el PAN. Cuando yo terminé en La Paz la secundaria, la única preparatoria que había más cerca era en Hermosillo y era de paga; ahora, cualquiera, aquí en esta ciudad, en este rancho grande, tienen todas las universidades que quieran y gratis prácticamente, por eso recomiendo que estudien, prepárense porque si no uno no llega a nada”.

Continuando con la entrevista, don Carlos quien estaba sentado cómodamente, de pronto, se endereza sobre su sillón y con voz firme afirma que seguirá luchando por una patria ordenada y generosa, “por el respeto a la dignidad de la persona humana, el PAN es el único partido que conserva gran parte de limpieza en honestidad política, aunque sabemos que no todos, que algunos cojean, pero ni modo, es la democracia y la política sigue y yo creo que no existe otra mejor opción para México”.

Con un poco de tristeza, lamenta no poder dejar a los jóvenes un país en mejores condiciones, pero se muestra orgulloso de nunca haber robado ni un solo peso, “hoy, me sostienen mis sobrinas, de 11 hermanos sólo me quedan dos, nunca me case, pero tengo un hijo. A estas alturas yo no me doy el lujo de cambiar de opinión y vienen amigos del PT que antes estaban en el PAN y no me convencen, yo no me cambio”.

Don Carlos, quien es reconocido y querido por los sudcalifornianos, es consultado por muchas personas, incluso, por algunos candidatos que acuden a pedirle algún consejo, a quienes les dice: “si de veras tienes un corazón azul, prepárate, infórmate, se bueno o buena y honesto”.

Otro consejo que da es comer bien, porque “mañana sabe Dios si uno esté vivo y hay que disfrutar de un buen platillo”, dijo sonriendo.

Por último, quiso dar un reconocimiento “a todos los viejos panistas, porque dieron todo en las mismas condiciones de pobreza, de dignificación; estábamos al frente de todo, muchos panistas vivimos en parecidas circunstancias y es maravilloso, no teníamos ni para el engrudo para la propaganda y ahí estábamos, era nuestro compromiso, una gran responsabilidad y éramos familia”.

Ahora, continúo, es más fácil porque hay dinero, pero sean honestos y siempre habrá esperanza.

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