Panista ejemplar, noble, decente y desprendido
Publicada el Jue, Sep 21, 2017

Por Salvador I. Reding Vidaña.

Acción Nacional, y organizaciones diversas, hemos perdido a un hombre ejemplar en todos los aspectos de su vida, el abogado Federico Ruiz López. Difícilmente vemos tantos reconocimientos sobre el valor humano de una persona como ha sucedido tras su fallecimiento.

Fue alcalde de Uruapan y diputado federal nuestro. Manteniendo siempre por voluntad un bajo perfil, mucha gente no supo de él, pero en los medios en que se desenvolvió y colaboró en vida, siempre dejó un legado de buena voluntad en acciones por los demás. Hombre sumamente culto, dispuso de su amplia cultura en favor de los demás.

En el Consejo de Plumas Azules (que él jocosamente llamaba los “desplumados”) compartimos muchas horas de reflexión y gozamos de su excelente buen humor, desde el más sencillo hasta el más negro cuando era el caso. Resultado de su remembranza, trasmito comentarios de varios de estos “desplumados”.

Publiqué recordándolo por el mote que le impuse de “impertinente simpático” (que le gustaba), por su proverbial sentido del humor. “Era un encantador de personas, y lo digo respecto a esta particular característica de su personalidad. El humor: bueno, ligero, ácido, negro… de todo un poco según el momento. Podía ser divertidamente crítico sin denigrar a la gente, pero apabullando con verdades cargadas de cierta comicidad intencional y espontánea”.

Dije también que hizo “muchas cosas buenas en la vida para mucha gente, en todos los planos, el familiar, el de la amistad sincera, en lo académico, lo profesional, lo político y especialmente en lo cristiano. Él supo llevar su profundo catolicismo a todos los aspectos de su vida, y entre la abrumadora cantidad de mensajes respecto a su partida a la Casa del Padre, es el elemento central”.

Julio Faesler escribió: “Siempre extrañaremos la ancha amalgama de cristianismo, experiencia y sagacidad de nuestro querido Federico en las reuniones de Plumas Azules. Profundo conocedor del humanismo aplicado a las lides electorales, magnífico ejemplar de la tradición michoacana, Federico se mantiene vivo en todos nosotros”.

Alicia Vera Arenas dijo: “Fue un panista que trascendió las diferentes etapas del Partido, y siempre estuvo ahí, quizá no siendo protagonista, pero sí un invaluable activo que podía dar testimonio de las diferentes eras de nuestro Partido. Admiro y admiré su ferviente catolicismo, que a pesar de muchos momentos difíciles siempre lo ayudó a salir adelante, hoy en día creo que era su fe quien lo mantenía con la sonrisa en el rostro. De igual forma, conocí parte de sus defectos, pero tuvo la virtud de convertirlos en una broma más”.

De Juan Antonio García Villa el mensaje fue: “gran panista, alegre, combativo, generoso, fiel a sus convicciones hasta el final, así fue nuestro inolvidable amigo y compañero de ideales Federico Ruiz López, hijo del Dr. Juan Ruiz Cornejo, fundador de Acción Nacional en Michoacán”.

Unas reflexiones de José Luis Espinosa: “Mi entrañable paisano había sido un joven vigoroso en la abogacía y en la política, actitud viril que mantuvo siempre. Estuvo involucrado en las juventudes de Acción Nacional más en la Ciudad de México que en su natal Michoacán, en razón de sus estudios de Derecho en la UNAM. Tuvo la fortuna de conocer y convivir con don Manuel Gómez Morin, de quien aprendió que un buen político, al igual que un buen abogado, deben poseer tanto firmeza en las convicciones y en las actitudes como en los conocimientos. Por ello, siempre fue estudioso y buen lector”.

Tras su periodo como presidente municipal de su natal Uruapan, nos dice José Luis: “regresó a la Ciudad de México para asumir el compromiso con el país y con el partido desde la Cámara de Diputados, en donde la solidez de sus convicciones, su combatividad y su conocimiento del derecho lo hicieron ser uno de los referentes del PAN. Más allá de la vehemencia en las opiniones políticas de Federico –que igual le acarreaban simpatías en algún momento, así como enemistades en otros–, a nuestro compañero no le podemos regatear méritos”.

Luis Fernando Bernal, como buen historiador, nos dijo: “Con Federico Ruiz se va una buena parte de la memoria del PAN y de la militancia católica en México. Yo lo exhorté a que escribiera esas memorias, o una historia del catolicismo en México en el siglo XX, o, tan solo de su trayectoria dentro del PAN. Otros también lo exhortaron a que, al menos, grabara esas conversaciones llenas de erudición y remembranzas.

“En él, todavía se encarnaban los valores que dieron vida y cimientos al Partido Acción Nacional. Él era todavía ejemplo de esos personajes llenos de nobleza, decencia y desprendimiento que hicieron del PAN ‘el mejor partido de México’, y por lo cual muchos decidimos, en nuestra juventud, afiliarnos a él. Cuando uno llegaba al PAN y se encontraba con personajes como Federico Ruiz, sabía uno que estaba en el lugar indicado”.

Como escribió al final José Luis Espinosa, podemos compartir lo siguiente: “Amigo Federico, descansa, sacia tu sed. La paz del Señor está contigo. Nos encontraremos de nuevo…cuando Dios lo disponga”.

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