Presupuesto injusto, inhumano, autoritario y vengativo

Noviembre 2023

Humberto Aguilar Coronado “El Tigre”

La Nación

La discusión del presupuesto federal 2024, el último de la presidencia de López Obrador, deja una radiografía del desastre que significó para México su paso por la presidencia de la República. Se aprobó en la Cámara de Diputados un presupuesto que carece de racionalidad, legalidad y sensibilidad social.

Como diputado federal, junto con todo el Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, dimos una dura batalla argumentativa para intentar concientizar a la mayoría indolente que el presupuesto es la principal herramienta de política pública para evitar el sufrimiento evitable de las y los mexicanos.

El presupuesto es omiso para garantizar salud, educación y oportunidades a la población y para rescatar a las personas que viven situaciones de desastre.

Durante la discusión los oradores del Frente, con datos duros, verificables y sólidos, afirmamos que México y la mayoría de los mexicanos tienen necesidades apremiantes que deberían merecer mayor respaldo que los proyectos inservibles, obesos y opacos que le interesan al presidente y para los que no hay austeridad, ni transparencia, pero si una sensible corrupción y altos costos.

Nuestros argumentos, pero, sobre todo, la población y sus necesidades sólo merecieron oídos sordos, burlas y abucheos.

Como ha sido a lo largo de la Legislatura, para los diputados de Morena y sus aliados, la única guía es que el presidente cumpla sus caprichos, inaugure obras inútiles, reduzca la eficacia de los contrapesos y consuma sus venganzas personales. Esa es la única tarea política de la mayoría indolente que, a lo largo de esos años, dejó clara su abyección total.

El presupuesto es un homenaje a la crueldad, la insensibilidad y la disociación de la realidad que distingue a los seguidores de la 4T. Con tal de privilegiar la terca lógica del presidente y de consolidar la estructura electoral que subyace en su estrategia de desarrollo social, la bancada del presidente, junto con sus aliados, lleva cinco años aprobando presupuestos excluyentes y sectarios, que abandonan a su suerte a los más vulnerables, que se olvidan de la cultura, el deporte, las mujeres, niños y un largo etcétera.

Durante la discusión escuchamos expresiones sólidas sobre el presupuesto deshumanizado, porque se recorta el presupuesto de programas importantes en el sector salud como el de vacunación, el de prevención y control de enfermedades, así como la falta de recursos para el mantenimiento y construcción de hospitales. Es un presupuesto carente de beneficios sociales, irresponsable, inequitativo e injusto.

Es un presupuesto antidemocrático porque no se tomó en cuenta a los gobiernos de los estados, a los municipios, a las comunidades indígenas, a los pueblos mágicos, mandando un mensaje de desprecio a todas las personas que viven en ellos y es un presupuesto autoritario porque no se toman en cuenta las propuestas responsables de la oposición.

Es un presupuesto vengativo, con recortes a los órganos constitucionales autónomos que se han opuesto a ser sometidos por el presidente. Es un presupuesto clientelar. La secretaría del Bienestar tiene un incremento de 129 mil millones de pesos.

Es un presupuesto electorero porque crece el recurso para los programas que entregan directamente los recursos, sin tener control financiero, auditorías, reglas claras, ni voluntad para transparentar esas asignaciones directas.

Es un presupuesto centralista porque siguen sin entender que programas que desaparecieron en este gobierno son fundamentales para los estados y los municipios, como el FORTAMUN y el FORTASEG.

Es un presupuesto insensible ante el desastre provocado por el huracán Otis, el mayor presupuesto se asigna a las obras que se inundan, que no han refinado un solo barril de petróleo y que han triplicado su costo programado, mientras que para los damnificados y para Guerrero no hay una sola asignación directa para su rescate.

Es un presupuesto que vulnera contrapesos porque tiene recortes muy importantes para el Poder Judicial, para el Poder Legislativo y para el Tribunal Federal Electoral.

Es un presupuesto para comprar votos, para nadie es un secreto la creación, en lo oscurito, de ese fondo de infraestructura por 7 mil millones de pesos que no tiene estructura programática y que servirá de caja grande para darle dulces a gobernadores y presidentes municipales de Morena, para operar en las elecciones.

El presupuesto no debe ser usado para armar un cochinito de campaña, ni para cumplir caprichos del presidente. El presupuesto huele a venganza, irresponsabilidad, compra de voluntades y a moches discrecionales.

Dios quiera que la naturaleza no presente otro evento catastrófico en nuestro país, porque el gobierno está rebasado y el pueblo abandonado.

 

Humberto Aguilar Coronado “El Tigre” es Diputado Federal en la LXV Legislatura de la Cámara baja.

La nación