Al cierre de esta edición, existe un consenso entre analistas y casas encuestadoras en que la popularidad del presidente va en caída libre, no sólo tras el escándalo del conflicto de interés en el que incurrió su hijo José Ramón, sino por la extrema violencia que se vive en distintas regiones del país; también por los altos precios de los productos básicos que está dañando considerablemente la economía de las familias mexicanas.

En Colima, Michoacán, Sonora y Zacatecas se han vivido verdaderas escenas de narcoterrorismo. La delincuencia organizada se despliega a sus anchas controlando pueblos y ciudades sin que el Gobierno federal auxilie a la población que se encuentra indefensa y a merced de las bandas criminales. El cuento de los abrazos y no balazos ha demostrado, una vez más, que era pura fantasía de un hombre atrapado en su megalomanía.

El asesinato de periodistas se multiplica en el país tanto como el acoso y la persecución a comunicadores, líderes de opinión, dirigentes de organizaciones civiles y a la oposición. México ha reaccionado. Acción Nacional se suma a las voces que se solidarizan con el gremio periodístico, particularmente con el periodista Carlos Loret de Mola que con su trabajo de investigación ha desnudado que la austeridad, la honestidad y la lucha contra la corrupción también son un cuento que nace de la imaginación de un hombre cada vez más encolerizado.

Es la población más pobre la que padece los efectos de un pésimo manejo de la economía, que se refleja en los altos precios de los productos básicos que dañan el bolsillo de las familias.

Todo esto ocurre mientras el presidente y su partido dividen y envenenan al país. Hoy, México está en riesgo de sufrir un final de sexenio desastroso, al estilo Echeverría, López Portillo, de la Madrid o Salinas. Urge cambiar el rumbo.

El presidente está muy enojado y ha logrado infundir miedo. Desde su Palacio sigue destruyendo todo. Pero en los últimos días se acabó su cuento de la honestidad y la austeridad. La supuesta honestidad, la supuesta autoridad moral, está destruida porque, sencillamente, cada día aparecen más conflictos de intereses y se destapa la vida de lujos de su familia.

La Casa de Houston y la Casa Blanca lo hermanan con Peña Nieto. Su hijo José Ramón lo iguala con José López Portillo, por el orgullo de su nepotismo.

Para que todos lo entiendan: mientras más jalan la hebra más grande es la madeja. El conflicto de interés es evidente y el tráfico de influencias, muy pero muy probable. Ahora, los legisladores y los gobernadores de su partido inventan un complot para ocultar el terrible fracaso del gobierno.

El gobierno de López Obrador trajo más pobreza, más violencia y más desigualdad. Expulsó de la clase media a diez millones y dejó sin acceso a la salud a 15 millones de pobres.

Desde el principio, el gobierno de López Obrador tomó caminos torcidos. Empezó cancelando las estancias infantiles. Ahora se ampara para no vacunar a los niños contra el COVID-19. Todo ha sido puro cuento. Dice defender a los pobres, pero son a los primeros que ahorca.

Condena la corrupción en público, pero la tolera en privado. Igual que en el pasado, hoy también se hacen obras públicas para beneficiar a los amigos del presidente. Ahí está la confesión en la boca del presidente: Daniel Chávez Morán es su representante personal para supervisar el Tren Maya y sus hijos le pagan a José Ramón.

En este marco, el presidente ha rebasado todos los límites al exhibir los ingresos del periodismo crítico, pero también Ricardo Anaya es un perseguido político del régimen más autoritario del que se tenga memoria en las últimas décadas.

El exceso es muy peligroso para la integridad de los críticos y de todos los ciudadanos, pero no es nuevo, sino la confirmación del autoritarismo. No olvidemos que el presidente ordenó a tres secretarios de Estado pasar por encima de la Constitución y cancelar de facto la reforma educativa. No olvidemos que, en contra de la ley, ordenó la liberación de un narcotraficante, el hijo del Chapo Guzmán. No olvidemos el decretazo para declarar las obras del gobierno “de seguridad nacional”, para no rendir cuentas de los gastos.

No olvidemos que en la Suprema Corte de Justicia de la Nación hay más de 50 acciones de inconstitucionalidad y amparos, debido a que la fuerza bruta del gobierno impuso en el Legislativo cambios en contra de la Constitución.

El presidente está muy enojado contra México. Por eso su popularidad va en picada, por eso todas las mexicanas y los mexicanos debemos estar en alerta para defender nuestra democracia. El país nos necesita, estemos preparados.

 

Felipe de Jesús González Castañeda es Secretario de Comunicación del CEN del PAN.

Twitter: @Felipe0465