La primera congresista afroamericana, Shirley Chislom, cuestionaba en la Cámara de Representantes en la década de los años sesenta: “si las mujeres ya fueran iguales ante la ley, ¿por qué es un acontecimiento que una sea electa para el Congreso?”.

Hemos dado en el país pasos sostenidos en la igualdad política. Hoy, ya no es un acontecimiento que una mujer sea electa a algún cargo. Lo que es y será un acontecimiento es que, como mujeres, dejemos pasar la oportunidad para construir una agenda común y no aprovechemos el momento histórico para hacer valer nuestra presencia en los resultados legislativos y de política pública en los espacios donde contamos con representación y autoridad.

En el caso de Tamaulipas contamos con exactamente la mitad de legisladoras en el Congreso del estado. Una paridad perfecta. En el mismo sentido, en el Congreso de la Unión se ha logrado también esa paridad. Lo anterior, es fruto de la acción de muchas mujeres y muchas más de las que nos precedieron en los cargos legislativos, como autoridades electas o designadas, en los partidos políticos, en las organizaciones civiles y en la academia.

El movimiento y cito textual a Emmeline Pankhurst, activista del voto para la mujer en los inicios del siglo pasado, es “ya parte de la vida política”. Efectivamente, no hay marcha atrás. Sin embargo, enfrentamos riesgos, el primero y más peligroso, es que dejemos pasar la oportunidad de construir una agenda común, es decir, una agenda mínima incluyente de otras visiones que permita que nuestras posiciones de representación política y de autoridad no hayan sido alcanzadas en vano y sea materializadas en cambios tangibles en el nivel de bienestar de las mujeres.

En Tamaulipas trabajamos en una agenda legislativa con perspectiva de género y para la atención de grupos vulnerables. El objetivo es sencillo: no perder de vista lo importante en relación con la protección e impulso a la mujer y no permitir que lo urgente y emergente de la dinámica política nacional y estatal nos distraigan de lo prioritario que debe ser logrado en términos de la protección de género, tanto en su faceta laboral como en la empresarial y familiar.

Estamos conscientes que no debemos permitir que la polarización y la división actual del país afecten el avance de una agenda integral por la mujer. Muchas mujeres en Acción Nacional ostentamos una responsabilidad de representación y espacios de autoridad, que estamos ejerciendo en favor de las mujeres. Debe entenderse que la paridad lograda, después de la larga marcha de quienes nos precedieron, muchas de ellas hoy vigentes en la vida pública y de nuestro Partido, es sólo el inicio de más cambios y más acuerdos. Sin embargo, y es necesario reiterarlo, el primer paso que debemos dar es lograr un gran acuerdo por encima de las posturas ideológicas o de partido, y mirar los espacios subnacionales como arenas de lucha que deben ser retomados y no dejar que lo nacional nos haga olvidar que hay muchos avances por lograr y consolidar en las entidades y municipios.

El énfasis va en el sentido de la necesidad de construir acuerdos mínimos sobre la protección a la mujer contra la violencia en sus diferentes formas, lo cual implica fortalecer a las Fiscalías estatales y mejorar los programas de prevención y atención de la violencia de género y de delitos contra la mujer; debemos impulsar la inserción igualitaria de todas en la vida laboral y económica, lo cual nos lleva a reconocer una agenda mínima de programas y acciones que les garanticen el cuidado y alimentación de sus hijos mientras trabajan y acciones para capacitarlas y apoyar su emprendimiento, con el fin de combatir la desigualdad salarial y la precarización laboral que enfrentamos como grupo; debemos también enfocarnos en atender las causas y mejorar los mecanismos de atención en situaciones que ponen a las mujeres en condición de desventaja y de vulnerabilidad como lo es el embarazo adolescente y la deserción escolar, y finalmente consolidar nuestra agenda en la vida interna de los partidos políticos.

Nuestra posición es histórica y representa la suma de muchos esfuerzos previos que deben ser reconocidos y que nos obliga a encauzar nuestros esfuerzos a enriquecer, impulsar y proteger la agenda de género. Nuestro Partido tiene una vocación municipalista y federalista, por esta razón la agenda que aquí se plantea debe hacer énfasis en construirse desde lo local hacia lo nacional, identificando elementos mínimos que nos permitan generar sinergias e identificar coincidencias con más mujeres.

La marcha no ha concluido, ha sido larga. La mejor forma de honrar a las mujeres que la iniciaron es acelerar el paso aprovechando los espacios de representación y autoridad que hoy ostentamos.

 

Imelda M. Sanmiguel Sánchez es Diputada local por el Congreso del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas. Twitter: @ImeSanmiguel