Desde la fundación del Partido Acción Nacional uno de sus principales propósitos fue el establecer una democracia plena en nuestro país. Convencidos los panistas de que una de las importantes labores de los partidos es ser guardianes de la democracia fue cuidadoso de cumplir esa misión en todas sus campañas.

Como partido nunca realizó acciones para afectar a otros como la compra o el debilitamiento de los opositores, la captura de instituciones estatales diseñadas para actuar con independencia y no alineadas al Ejecutivo, y hasta reformar las reglas del juego para sacar ventajas; acciones que sí se utilizaban en las campañas del partido oficial.

Los panistas conocían la existencia de esas conductas, pero no pensaron en copiarlas. Las primeras campañas del PAN se hacían con muy limitados recursos, recordemos que no había financiamiento público para los partidos políticos.

Los panistas se las ingeniaban para obtener recursos, al principio en campos reducidos que poco a poco se fueron ampliando. Copiando a la Cruz Roja “boteaban”. Las mujeres panistas organizaban bazares de ropa y objetos usados y obtenían recursos para el PAN.

Los mensajes pintados en las bardas eran la propaganda más económica, lo difícil era conseguir la autorización de los dueños. Las bardas de panistas generosos eran muy apreciadas.

Cuando un panista aceptaba una candidatura ya sabía que él mismo tendría que conseguir todos los recursos y con el paso del tiempo, cuando a las candidaturas panistas les empezaron a recocer sus triunfos, los ganadores aportaban al partido la mitad de sus legítimos honorarios.

Las campañas presidenciales requerían muchos recursos, se multiplicaban las colectas, las rifas, los bazares, pero no era suficiente. Juan Manuel Gómez Morin solicitaba recursos a personajes no panistas, pero que podrían aportar mayores cantidades. En una ocasión nos platicó cómo había conseguido una de esas aportaciones, nos dijo que el elegido se oponía a donar, entonces él lo amenazó diciéndole: “Si no aportas lo que te estoy pidiendo, publicaré en los periódicos una nota de agradecimiento, diciendo que tú donaste es cantidad al Partido Acción Nacional para su campaña presidencial”.

En esa época, el partido oficial recibía numerosas aportaciones de quienes querían estar bien con el gobierno. El PAN recibía algunos donativos obtenidos por amigos personales que lo hacían discretamente para que el gobierno no se enterara.

Es útil recordar nuestro pasado panista para que quienes ahora lo conocen puedan valorarlo y al saber que el PAN fue el resultado de la generosidad de muchos mexicanos que, de acuerdo a sus posibilidades daban su tiempo y sus recursos sin esperar nada personal, sólo buscaban el bien de la nación.

La política es una actividad de servicio común y así habrá de ser considerada. Al recibir por ella una justa remuneración, no debemos olvidar que el fruto de ese trabajo será el lograr una vida mejor para todos los ciudadanos. Ese fue el propósito de los fundadores del PAN y todas las personas que hoy militamos en él estamos obligadas a cumplirlo.

 

María Elena Álvarez de Vicencio es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.