Ha comenzado un nuevo año y con él han llegado los pronósticos de crecimiento económico por parte de analistas e instituciones financieras. Según los expertos, la economía mexicana crecerá apenas en torno al 2 por ciento, la mitad de lo que estima la siempre optimista Secretaría de Hacienda. Esto quiere decir que la tenue recuperación económica que vivió el país el año pasado, después de que durante 2020 padeciéramos la mayor contracción de nuestra historia reciente, claramente se está diluyendo.

A pesar de que en su Plan Nacional de Desarrollo el presidente Andrés Manuel López Obrador prometió un promedio sexenal del 4 por ciento de crecimiento –con un 6 por ciento en 2024—, parece evidente que este sexenio será uno de los que menos crecimiento tendremos. Y si la economía no crece, hay menos riqueza, hay menos empleos y hay más pobreza.

A diferencia de lo que piensa AMLO, el combate a la pobreza no puede hacerse únicamente a través de programas asistenciales. Si México no crece, si no se generan empleos, si el salario real no se incrementa, la pobreza no podrá reducirse de manera sistemática.

¿Cómo se puede propiciar un mayor crecimiento en la economía que se refleje en el bolsillo de los mexicanos? Son varios los caminos que se deben tomar para lograrlo, tanto en el corto como el mediano y largo plazo. Pero pareciera que, en todos ellos, el gobierno va en sentido contrario.

Una primera manera de hacer que la economía crezca es aumentar la inversión pública en infraestructura. Es necesario destinar mayores recursos públicos al desarrollo de puentes, caminos, puertos, aeropuertos, escuelas e infraestructura para combustibles, pues con ello se eleva el atractivo para la inversión privada y se disminuyen los costos para la producción de empresas. Por supuesto, debe ser una inversión basada en cálculos de rentabilidad y no en proyectos caprichosos, como está ocurriendo con el Tren Maya, Dos Bocas y Santa Lucía.

La política fiscal también es clave para lograr mayor crecimiento económico. Una opción es reducir la tasa del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para que haya mayor inversión y generación de empleos formales. También reducir el Impuesto Especial de Productos y Servicios para combustibles, para lograr que baje el precio de las gasolinas y se detone la cadena productiva, si bien es cierto que esto puede implicar alentar el consumo de combustibles contaminantes.

Por otro lado, es necesario reforzar la competencia en el sector bancario para que las micros y pequeñas empresas puedan tener acceso a mejores mecanismos de crédito. Relacionado con los pequeños negocios, reducir las cargas administrativas para su creación es una buena idea.

Promover activamente el turismo es otra alternativa para generar empleos, sobre todo en determinadas regiones del país. Por desgracia, el gobierno de AMLO piensa que el turismo es un asunto de fifís y clasemedieros aspiracionistas, sin percatarse de que la derrama económica que genera beneficia sobre todo a los que menos tienen.

Otra vía para llegar a un mayor crecimiento económico es transitar hacia un esquema que brinde seguridad social universal, con lo cual se desligaría el acceso a este derecho de la situación laboral del individuo o la familia, lo que reduciría el costo laboral que implica contratar trabajadores. De esta manera, aumentaría la inversión y la creación de empleos.

Por supuesto, es indispensable invertir en capital humano para poder alcanzar un crecimiento económico sostenido en el tiempo. Para ello hay que mejorar la calidad educativa y fomentar la educación técnica, así como invertir más en ciencia, tecnología e innovación. Con la contrarreforma educativa que sacó adelante este gobierno, vamos exactamente en el sentido opuesto, además de que se han reducido todos los apoyos para los proyectos científicos y tecnológicos, y se ha ideologizado al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Y, finalmente, pero no menos importante, un Estado de derecho sólido, que combata la corrupción y la impunidad, y que brinde certidumbre jurídica a los inversionistas, es condición necesaria para el desarrollo económico.

Es triste apreciar que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador prácticamente no está haciendo nada de lo que en otros países se ha demostrado que sirve para detonar el crecimiento económico. Está cegado por prejuicios ideológicos, lo cual, sumado a una inaudita incapacidad técnica, está llevando a nuestro país a su peor situación económica en el último cuarto de siglo.

 

Fernando Rodríguez Doval es Secretario de Estudios y Análisis Estratégico del CEN del PAN.

Twitter: @ferdoval