Ocho de marzo, Día Internacional de las Mujeres
Publicada el Mie, Mar 25, 2020

Por María Elena Álvarez Bernal.

Desde los más remotos tiempos, las mujeres han participado y se han comprometido en las luchas sociales para lograr la paz y para aliviar el dolor de los que padecen hambre, enfermedad o abandono. Ejemplos muy cercanos de estas luchas los podemos encontrar en todos los niveles.

El origen de la celebración del Día Internacional de la Mujer está relacionado con esos trabajos de las mujeres de todo el mundo. Algunas de sus primeras metas fueron: manifestarse contra la Primera Guerra Mundial; defender sus derechos como trabajadoras (reducir sus jornadas de trabajo y obtener seguridad social), y luchar y dar a conocer su lucha por el reconocimiento de su derecho a votar.

Al principio los países pusieron como fecha el día en que habían sucedido eventos que lastimaron profundamente a sus mujeres, como en Nueva York, en donde el 8 de marzo de 1857 murieron quemadas las obreras de la fábrica Textilera Cotton, las cuales hacían huelga para demandar mejoras laborales. En Dinamarca y Oslo en 1915, un 2 de marzo, las mujeres salieron a las calles para repudiar la Guerra Mundial. En Rusia, en 1917, en plena guerra, las mujeres, desobedeciendo las órdenes de las dirigencias partidistas, realizaron una manifestación pidiendo pan y el regreso de los combatientes. En 1935, el PNR y el partido Comunista celebraron, por primera vez en México, el 8 de marzo como el Día de la Mujer.

Finalmente, en 1975, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció que el 8 de marzo fuera el Día Internacional de las Mujeres, bajo el lema: “La mujer es miembro activo y con plenos derechos y a la vez parte importante para el desarrollo de los pueblos”. Desde entonces, esa fecha se ha convertido en todo el mundo en una ocasión para revisar las acciones que los gobiernos y la sociedad ejecutan para mejorar las condiciones de las mujeres, teniendo como base la igualdad esencial como personas entre hombres y mujeres y con los mismos derechos.

A partir de entonces muchas cosas han cambiado, algunas por las propias transformaciones sociales y otras por las luchas de las mismas mujeres. Si antes era imposible imaginar a una mujer gobernando a su país, hoy vemos que hay varias que lo han hecho, en Chile, Inglaterra o en Alemania. En México, actualmente tenemos en el municipio de Chihuahua a una Presidenta que lo ha hacho tan bien que ha sido reelecta. Antes no había mujeres en los altos puestos de las empresas y ahora hay gerentas y directoras generales. Antes eran muy pocas las mujeres que trabajaban por un sueldo fuera de su hogar y actualmente son cada vez más las que lo hacen; sin embargo, muchas ganan menos que los varones por un trabajo igual o de mayor calidad y responsabilidad.

En las últimas elecciones de nuestro país, los votos de las mujeres han sido más numerosos que los de los varones y también han aumentado las mujeres en el Poder Legislativo; actualmente, hay paridad y las dos Cámaras están presididas por mujeres.

No todos los cambios ocurridos han sido para bien. Aun cuando se ha avanzado en la consideración de igualdad respecto a las mujeres, la violencia contra ella sigue en aumento, especialmente la física y la trata de personas que es una moderna forma de esclavitud. Las familias también han resentido el que las mujeres trabajen fuera del hogar y preocupa la desintegración familiar y el abandono de los hijos que sucede en muchas de ellas.

También ha ocurrido un gran aumento de violencia contra las mujeres, pues son numerosas las que han perdido la vida a manos de los varones. Ante esta realidad, al gobierno le corresponde tomar las medidas que se requieran para parar esa violencia. Las numerosas marchas del domingo 8 de marzo dieron cuenta de esta realidad y de la exigencia para eliminarla.

En pasados gobiernos se han reformado leyes para que no se les exija a las mujeres el certificado de no embarazo para ser contratadas y para que se les pague igual salario que a los varones, por trabajo igual. Se proponen horarios laborales flexibles o que coincidan con los de las escuelas de sus hijos. Se crearon “refugios” para las mujeres maltratadas, pero el actual gobierno los ha suprimido.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de crear las condiciones y las normas para lograr la igualdad entre mujeres y hombres. Tienen que crear las políticas públicas para que hombres y mujeres puedan cumplir con su misión familiar y social. Se requieren escuelas de tiempo completo para que coincidan con el horario de trabajo de los padres.

También tienen que cambiar algunas costumbres en las familias como el repartir las tareas del hogar y el cuidado de los hijos equitativamente entre todos sus miembros, sean hombres o mujeres, para evitar que las mujeres sigan siendo las únicas responsables de ellas. Si todos colaboran, los cambios serán para bien. Hay que reflexionar sobre esto y formular nuevos propósitos y programas.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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