Nuevo error en política exterior
Publicada el Lun, Nov 25, 2019

Por Laura Vega.

México ha tenido una tradición diplomática de asilo político. Recibió a León Trotsky, Rigoberta Menchú y a la esposa de Salvador Allende. En el caso de Evo Morales la duda es si los criterios utilizados fueron los correctos, ya que no se trata de un perseguido político, por algún régimen dictatorial, que necesite refugio, sino alguien a quien se le acusa de dictador y de cometer el delito de fraude electoral.

Evo Morales es acusado de perpetuarse en el poder y acomodar las leyes a su favor, como ya lo han hecho otros mandatarios en América Latina para seguir gobernando. Tal es el caso de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela.

Lo cierto es que Evo Morales, más allá de esos debates, también cometió un fraude electoral, pues en los hechos y a la vista de todos, incluso de los observadores de la Organización de Estados Americanos, hubo un cambio “inexplicable” de tendencia en el conteo de votos.

El pasado 20 de octubre a las 20:00 horas quedó estancado el cómputo en 83.85 por ciento, por lo cual la OEA realizó su primera observación; posteriormente, con el 95.6 de los votos computados, el Tribunal otorgó la victoria a Morales con 46.86 frente a 36.72 de Mesa, lo que ya no permitió una segunda vuelta.

De ahí se sobrevino un levantamiento social, pues desde antes la población ya se había pronunciado en 2016 en un referéndum en contra de un cuarto mandato de Morales.

Por todo esto, queda la duda si el gobierno de México actuó de forma correcta al acoger a un político que se ha reelegido en diversas ocasiones, pese al rechazo de la población y que además comete fraude electoral en su país.

Acción Nacional, por medio de la Secretaria de Relaciones Internacionales, Mariana Gómez del Campo, desde un inicio condenó categóricamente el fraude electoral. Y es que Evo Morales llegó al poder a través de las urnas en 2006 para un periodo de cuatro años, pero en 2009 convocó a una Asamblea Constituyente, cuyo nuevo texto constitucional contempló una sola reelección.

“Es innegable que el fraude electoral en Bolivia se empezó a fraguar desde la candidatura ilegal de Evo Morales, quien no podía participar en la elección de 2019 porque ya había sido reelecto en 2014, agotando la única reelección que le permite la Constitución boliviana. Además, recordemos que el 21 de febrero de 2016 en un referéndum constitucional que preguntaba a los bolivianos si autorizaban otra reelección presidencial, los ciudadanos dijeron no a la reelección, pero Morales presionó al Tribunal Constitucional para que le permitieran presentarse nuevamente como candidato”, afirmó la Secretaria de Relaciones Internacionales.

Gómez del Campo también recordó que “la estrategia de perpetuarse en el poder de Morales inició en 2008 cuando propuso la figura del referéndum revocatorio, con el objetivo de controlar y juzgar a los principales funcionarios”. Dicha ley contempló los cargos de presidente, vicepresidente y prefectos (gobernadores).

Asilo en México

Luego de la renuncia -10 de noviembre- de Evo Morales y de que acusara que la oposición intentaba fraguar en su contra un golpe de estado, el gobierno de México trató de tener un papel protagonista en el caso.

Sin embargo, al interior del país esta decisión no fue la mejor y de acuerdo con las encuestas de periódicos de circulación nacional, el 60 por ciento de los ciudadanos rechazó el asilo de Morales.

Encima de ello, el gobierno fue en contra de sus principios de austeridad, pues lo trajo en un avión de las Fuerzas Armadas, siendo que todos los vuelos del Presidente se realizan en aviones comerciales y nunca viaja al extranjero, le brindaron seguridad del extinto Estado Mayor Presidencial que cuidaba a Enrique Peña Nieto y todos los servicios que van contra la 4T.

Este doble discurso ha provocado la molestia de una buena parte de los mexicanos y ha sido uno de los factores que han ocasionado la caída de la imagen del Presidente, pues mientras hay desabasto de medicinas, no se paga el tratamiento a niños con cáncer y se han eliminado programas como Estancias Infantiles, el gobierno traslada con todo lujo a México a un ex mandatario que representa un gasto más al erario.

Pero, sobre todo, hay que preguntarse si quien dirige los destinos de la política exterior mexicana se somete a los principios de la diplomacia y su tradición política, o tan sólo está resguardando los caprichos, amistades e ideología del Presidente de la República, pues queda claro que en este caso la decisión no fue aplicada para proteger a una víctima a la que se le violaron sus derechos.

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