Sólo habían transcurrido dos años de fundado el Partido Acción Nacional, cuando vio la luz la primera edición de la revista La Nación, su órgano oficial. Era octubre de 1941. Pronto demostró no ser una revista más, sino un verdadero órgano de información política veraz y de divulgación del pensamiento y razón de ser del PAN. Y así ha continuado hasta la fecha.

Durante su vida de edición ininterrumpida, La Nación ha cumplido sus dos funciones, la de informar y la de orientar e interpretar el acontecer político, y hasta social y económico de México. En el mundo de la política, en donde sea, es común encontrar noticias acomodadas al interés partidario, tanto en sus notas como en su interpretación, pero a lo largo de su historia, La Nación no ha caído en esas malas prácticas.

Con frecuencia, el periodismo en general, pero el político en particular, caen en un vicio: ocultar información, hacer que nada (crucial o incómodo) ha pasado. Estamos llenos de ese vicio en la sociedad; por diversas razones, como la compra de voluntades, los propios intereses, el servilismo o la intimidación, que puede llegar a gravísimas consecuencias, “los medios” callan, tergiversan o minimizan asuntos de interés social.

La mordaza y el acoso a la prensa en México han sido factores constantes, y más ahora bajo este Gobierno federal. Pero hubo un caso muy, muy importante que requería información sobre lo que sucedía en la plaza de Tlatelolco. Me refiero al ahora casi fantasma 2 de octubre de 1968. Muerte, detenciones y desapariciones de personas y ocultamiento de responsabilidades, estuvieron a la orden del día, el dos de octubre (ese que “no se olvida”) y las horas siguientes.

La mordaza generalizada a la prensa hizo que, en esas fechas, y mucho tiempo después, la sociedad tuviera más rumores y especulaciones que información: incertidumbre hasta la fecha. Pero La Nación hizo un gran reportaje único sobre lo que se sabía de los hechos del 2 de octubre, la única publicación en México que lo hizo, y la mejor fuente de información periodística a la fecha.

A través de su larga vida editorial, La Nación ha sabido conservar las cualidades de una buena prensa: informar verazmente, interpretar los hechos y dichos de la política nacional, orientar en periodismo de opinión y hasta entretener en temas diversos de la vida social y cultural mexicana.

Con la Internet, la gente tiene ahora muchos medios de informarse, leer opiniones y aprender, y para panistas y simpatizantes del PAN, están disponibles muchos de ellos, pero en La Nación pueden encontrar información selecta y verídica de la política mexicana y del propio Partido, análisis y opiniones. Está disponible para todos en la Red y es una excelente fuente de información.

 

Salvador I. Reding Vidaña es Coordinador del Consejo de Plumas Azules.