Mundial 2026: Fiesta futbolera o profunda crisis de México
El fútbol une emociones y genera oportunidades económicas, nadie lo niega. México, como sede junto a Estados Unidos y Canadá, tiene la oportunidad de mostrar lo mejor de su gente.
Junio 2026
Armando Tejeda Cid
Mientras el mundo voltea a ver el Estadio Azteca y la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el gobierno federal de Morena se empeña en vendernos una fiesta de luces y selfies. Presumen “paz y tranquilidad”, pero detrás del espectáculo se esconde una realidad que no se puede disfrazar con pintura morada ni obras inconclusas: un país herido, gobernado con prioridades invertidas y una incapacidad crónica para resolver lo esencial.
El fútbol une emociones y genera oportunidades económicas, nadie lo niega. México, como sede junto a Estados Unidos y Canadá, tiene la oportunidad de mostrar lo mejor de su gente: hospitalidad, talento y pasión. Sin embargo, recibir al mundo exige un Estado que garantice seguridad, orden y dignidad básica a los ciudadanos. En eso, el gobierno de Morena ha fallado rotundamente.
Mientras se destinan miles de millones a infraestructura para el evento, persisten retrasos significativos en obras aeroportuarias y sistemas de transporte orientados al acceso de los estadios en las tres ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. La falta de planeación seria deja en evidencia que el Mundial no es una prioridad nacional bien gestionada, sino un escaparate para ocultar fallas estructurales. El impacto económico adicional será marginal: apenas un 0.1 por ciento al PIB anual por los 13 partidos que México albergará.
Peor aún es el contraste con la violencia que carcome al país. Madres buscadoras recorren fosas y barrancas encontrando decenas de cuerpos, mientras más de 130 mil personas siguen desaparecidas, que significa casi dos veces el Estadio Azteca lleno. Aunque las cifras oficiales reportan reducciones en varios delitos de alto impacto, las extorsiones se mantienen prácticamente sin cambios y las desapariciones aumentaron un 44.8 por ciento respecto a 2018. La tasa de homicidios dolosos sigue elevada (17.5 por cada 100 mil habitantes en 2025) frente al promedio mundial de 6.1.
Al mismo tiempo, los maestros de la CNTE anuncian manifestaciones justo antes y durante la inauguración, y han amenazado con boicotear el partido inaugural -un evento con audiencia global estimada de mil 800 millones de personas-. No es casualidad: exigen atención a demandas legítimas en educación, mientras el gobierno amenaza con no caer en “provocaciones” y habla de grupos que quieren “generar conflicto”. Maestros en las calles, buscadoras en las carreteras y un país que no puede garantizar ni lo básico para su gente.
Este es el rostro real de México bajo Morena: un gobierno más preocupado por la imagen ante la FIFA y la prensa internacional que por la vida diaria de los mexicanos. A unas horas del inicio del torneo, predomina la indiferencia sobre el Mundial y la Selección Mexicana. Solo alrededor de una quinta parte de las conversaciones digitales manifiesta una percepción positiva. Priorizan el espectáculo sobre la seguridad, el marketing sobre la infraestructura real y sostenible, y las ocurrencias sobre la planeación seria que exige un evento de esta magnitud. La gobernabilidad está a prueba, especialmente en CDMX, donde falta coordinación efectiva entre los gobiernos federal y local.
Desde Acción Nacional insistimos: México merece un gobierno responsable que ponga primero a su gente. Que invierta en seguridad efectiva contra el crimen, que atienda la crisis humanitaria de los desaparecidos, que dialogue con honestidad con los maestros y que prepare verdaderamente al país para ser un gran anfitrión. No se trata de boicotear el Mundial, sino de exigir que no se use como cortina de humo para tapar las fallas estructurales que millones de mexicanos padecen todos los días. El balón rueda, sí. Pero el verdadero partido es por el futuro de México.