El PAN se fundó hace 82 años, en septiembre de 1939, aunque en realidad los esfuerzos de fundación iniciaron en forma dos años antes en un trabajo conjunto de Manuel Gómez Morin y Efraín González Luna, tanto elaborando las bases, principios fundacionales y reglas que propondrían a la asamblea fundacional como buscando y convenciendo a jóvenes profesionistas para que se integraran. Las áreas de donde provinieron los primeros fueron maestros, egresados y directivos de la UNAM, los principales impulsores de la campaña de Vasconcelos en 1929 de todo el país, ex integrantes de la Acción Católica Juvenil y de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos (UNEC), la mayoría de los firmantes del Acta Constitutiva tienen alguno de estos cuatro orígenes.

En su concepción moderna, el PAN fue el primer partido político en México nacido desde los ciudadanos, no desde el poder, aunque existieron partidos con existencia no mayor a dos o tres elecciones desde 1850. El primer partido que perduró es el antecesor del PRI, el Partido Nacional Revolucionario, creado en 1929.

El PAN nació con la convicción de formar “ciudadanía” y sus primeros años se dedicó a ello con mayor prioridad que la participación en elecciones (desde 1943); recorrer ciudades y pueblos reuniendo a ciudadanos de todos los niveles, dando formación cívica, provocando su organización y llamándolos a participar en la conformación de un México democrático y al servicio de todos, esta fue la tarea inicial por varios años.

Pero después de la visita a cada ciudad o comunidad, no bastaba con la correspondencia de los dirigentes del nuevo partido con los que se iban adhiriendo, se necesitaba un medio de comunicación que enlazara a los nuevos miembros y también sirviera de medio de difusión ante la ciudadanía en general, este proyecto le fue encargado a un periodista profesional, Carlos Septién García, colaborador de El Universal, maestro de periodismo y que había sido el fundador y director de la revista PROA de la UNEC, en la cual colaboraba Efraín González Luna. Se materializó el 18 de octubre de 1941 con la primera edición de La Nación.

La revista La Nación nació dentro del PAN, pero como un órgano independiente, a cargo de un periodista profesional, sin duda fue parte de su éxito, nació en formato tabloide y se vendía. Se convirtió en un eficaz medio de difusión, gracias a que siempre contenía noticias de actualidad que no aparecían en los periódicos o en la radio, con enfoque independiente, y adicionalmente tenía noticias del PAN y artículos doctrinales de fondo.

En esa época no había propiamente periódicos nacionales, sólo había cobertura nacional (casi) con dos cadenas de radio la XEB y la XEW. La W concentró la mayor audiencia, tenía muy poco espacio informativo y siempre ligado al gobierno, de forma que para mucha gente La Nación era un medio para conocer noticias de forma independiente y confiable.

Para muchos miembros del PAN, vender La Nación se convirtió en su forma de participación cívica y política, había ya en cada ciudad lectores que esperaban cada mes que les llevaran La Nación para conocer de los hechos que no aparecían en ningún medio local ni en la radio; hoy todavía quedan algunos viejos panistas que con orgullo te presumen que eran vendedores de La Nación, desde luego que esta labor no tenía ninguna recompensa económica.

Para los panistas y la ciudadanía era la única manera que tenían de conocer las peripecias de las campañas presidenciales del PAN, así se supo en el país que en 1958 nuestro candidato presidencial Luis Álvarez fue hecho prisionero en Jalpa, Zacatecas, ya que las autoridades consideraron ilegal que hubiera oposición. A través de La Nación se enteraron los mexicanos que en la misma campaña, en Hermosillo, Sonora, fueron llevados a los separos todos los miembros del PAN la noche anterior a la llegada del candidato, dado que el gobernador Álvaro Obregón Tapia había declarado que en Sonora no había oposición.

A nivel nacional no hubo cobertura más objetiva e imparcial del movimiento estudiantil de 1968 que la realizada por la revista La Nación, lo mismo que de muchos sucesos trascendentes de la vida nacional en estos 80 años.

Sería muy difícil concebir la vida del PAN sin La Nación o la vida de La Nación sin el PAN en estos 80 años. Sin duda, los mejores momentos de La Nación han sido cuando ha mantenido su independencia y libertad bajo los criterios de su fundador Carlos Septién.

“El periodismo es, ante todo y necesariamente, un compromiso con la verdad. Y una verdad a destiempo es una mentira con la verdad. Una verdad menos importante, menos urgente, menos actual que la que debe decirse es una manera del falsear el compromiso que se tiene con la verdad.

“El acto de informar supone en el periodista un respeto a la verdad contenida en los hechos, lo cual implica varias cosas: una cabal exactitud en la observación del acontecer, una probada lealtad al transmitirlo por escrito y un resuelto valor para darlo a conocer en sus propias notas. En suma, estas cualidades se compendian en lo que constituye la más alta virtud del periodista: su honradez intelectual”.

 

Héctor Larios Córdova es Consejero Nacional del PAN.

Twitter: @LariosHector