Fue hace casi dos años cuando, poco antes de iniciar el confinamiento fruto de la pandemia de COVID-19, apareció Una teoría de la democracia compleja (Galaxia Gutenberg, 2020), de Daniel Innerarity, obra en la que se aborda ese sistema de gobierno desde un marco de análisis que exige considerar su intrincada ingeniería, sus manifestaciones actuales, los retos de una nueva representatividad más plural y diversa, entre otros aspectos que la ubican más allá de simplemente votar.

El desafío que lanza el autor español se torna urgente a la luz de que los populismos, afirma, aprovechan ese simplismo con el que buena parte de la clase política vive la propia democracia, y con ello construyen narrativas también simplistas con las que acuden a la ciudadanía a proponer soluciones falsas por sustentarse en análisis parciales e incompletos. Es decir, la complejidad de la democracia exige de una cultura política que debe construirse y fortalecerse, que no puede reducirse a alguno de sus elementos constitutivos y que, ante todo, exige socializarse para que la comunidad en su conjunto asuma sus valores como directrices, tanto de la vida pública como de la privada.

Pareciera poco tiempo el transcurrido entre la publicación de esta obra y el día de hoy, pero los sucesos políticos a escala global ponen de relieve precisamente el daño que el simplismo democrático llevado a práctica política ha ocasionado: desde el intento de toma del Capitolio por parte de los seguidores de Donald Trump en Estados Unidos a los abusos que en Polonia o Hungría confrontan a ambos gobiernos con el Parlamento Europeo, hasta la consolidación del regímenes populistas en Argentina, Bolivia o Perú…

Y es precisamente el estudio de la forma en que el populismo lleva a la democracia a sus límites más frágiles en las naciones democráticas lo que Anne Applebaum desarrolla en el tomo El ocaso de la democracia. La tentación del autoritarismo (Debate, 2021): un recorrido en el que la autora detalla, uno a uno, los casos de ascenso y proliferación de movimientos populistas, nacionalistas y antiliberales tanto en Europa como en Estados Unidos, así como su irremediable tendencia al autoritarismo.

“El autoritarismo”, escribe Applebaum, “es algo que atrae a las personas que no toleran la complejidad… Es meramente antipluralista; recela de las personas con idas distintas”. La complejidad que distingue a nuestro tiempo y cada vez más a nuestras sociedades; esa complejidad que no permite soluciones mágicas o sencillas y demanda un análisis profundo y sólido; una complejidad que en muchos casos resulta insoportable y encuentra a quienes reniegan de ella para conformar un discurso que la oculta, la falsifica y, con ello, da la espalda a la realidad.

¿Cómo se encuentra representado hoy ese simplismo en diversas democracias Occidentales? Applebaum rastrea los casos de Italia, de Hungría y Polonia, de Francia y Alemania, de España, Gran Bretaña y Estados Unidos para deshilar los puntos de contacto entre esos regímenes (antiinmigración, antieuropeísmo, polarización del debate público) y al mismo tiempo señalar sus particularidades, la forma en que en un periodo de veinte años (de la llegada del presente siglo a nuestros días), todo un sentimiento de apertura y optimismo ha sido desplazado para dejar en su lugar el escepticismo, la duda y el miedo, la ira y el desprecio por el otro, por el distinto, ya sea en credo, en ideas o en las múltiples manifestaciones de la identidad que hoy afloran en el espacio público.

Arremete, así, con argumentos sólidos, con referencias cercanas a su propia biografía o con su propio testimonio como corresponsal de diversos medios internacionales, contra quienes convierten la intolerancia y la simplificación de la realidad en antivalores con los cuales convencen a sociedades de que las falacias expuestas y las soluciones incompletas son caminos a seguir; contra quienes, de igual forma, buscan que el centro de atención sea la beligerancia del discurso y no la ineptitud en la labor de gobierno.

La labor de Vox en España es, así expuesta en su tendencia polarizante, la falsedad de sus argumentos y la perversidad de una serie de estrategias políticas encaminadas al elogio de la intolerancia y a la polarización de su mensaje. Las acciones del gobierno de Orbán, en Hungría, son exhibidas desde su desprecio hacia las minorías, su construcción engañosa de enemigos y su falsificación de la realidad. Las mentiras esgrimidas durante el proceso del brexit son asimismo reveladas como parte de una estrategia que simplificó la realidad y hoy enfrenta problemas mucho más complejos de lo que se dijo a la ciudadanía…

El ocaso de la democracia nos recuerda, en suma, que esa complejidad que define a la democracia es también su mejor defensa contra quienes desde la polarización, las narrativas falaces o las estrategias violentas, apuestan por ver el mundo arder. Es, también, un llamado contra el simplismo, contra la falsificación y contra el miedo a sociedades cada vez más diversas y plurales. Una obra, en suma, de lectura urgente y atención pronta.

 

Carlos Castillo es Director de la revista Bien Común.

Twitter: @altanerias