No es el futuro del PAN, es el futuro de México
Publicada el Jue, Dic 17, 2020

Por Alan Ávila Magos.

Estos últimos días se ha intensificado el debate sobre una gran alianza entre PAN, PRI y PRD para las elecciones del 2021. Posiciones a favor, posiciones en contra. Todas legítimas y todas deben ser escuchadas. En estas líneas expondré las razones por las que estoy a favor de una gran coalición.

En primer lugar, estoy orgulloso de ser panista. Del legado histórico, de la lucha de quienes nos antecedieron, de las victorias y de las derrotas que los nuestros libraron para hoy tener un México más democrático. Reconociendo ese primer punto, estoy convencido de una cosa: lo que está en juego no es el futuro del PAN, es el futuro de México, y con él, su vida democrática e institucional.

En reiteradas ocasiones, algunos han manifestado su preocupación sobre lo que el PAN podría perder y sobre su incongruencia de ir con un partido que históricamente ha sido nuestro enemigo: el PRI. Si bien las afirmaciones son legítimas, no las comparto.

Al PAN lo habremos de cuidar los panistas. No estará en riesgo nada que nosotros no permitamos. Nuestra identidad, nuestra doctrina y todo lo que nos da esencia, estarán salvaguardadas si nosotros las protegemos. El PAN se cuida desde adentro para dar resultados afuera. Y, por otro lado, estoy convencido que el PAN no nació para acabar con el PRI. Nació para acabar con el autoritarismo, el caudillismo, el centralismo y las aberraciones políticas que afectaban a nuestro país. En 1939 eso lo representaba el PRM, que después se convirtió en el PRI. Y el PRI lo ha representado durante muchos años y sigue haciéndolo en muchos lugares. La realidad también es que hoy existe algo incluso más peligroso que lo más rancio del PRI, se llama MORENA.

Darle el título de nuestro máximo enemigo al PRI es no reconocer las auténticas luchas del PAN, la esencia democrática, de libertades y derechos que siempre hemos abanderado y han sido trascendentes. Ahora la historia nos pone en un momento que se necesita de generosidad, una virtud de la que también podemos presumir los panistas. Empezando por reconocer que ni en el PAN todos somos buenos ni en el PRI o PRD todos son malos.

La gran coalición es necesaria porque en democracia es necesario lograr acuerdos para construir mayorías, y en este momento histórico estamos obligados a alcanzarlo en la pluralidad de las ideas, ante un gobierno que arremete contra quien piensa diferente.

En 2018, Andrés Manuel alcanzó una mayoría aplastante en la Cámara de Diputados, lo que le ha permitido tener al Poder Legislativo sometido a su voluntad. El 2021 es la oportunidad ineludible de recuperar curules, no sólo el PAN, sino el resto de los Partidos opositores, para volver a hacer del Congreso el espacio de contraste de ideas y la generación de acuerdos.

Ante esas motivaciones expuestas también es importante mencionar que pienso que una coalición será exitosa cuando todas las fuerzas políticas entendamos lo siguiente:

Debemos postular a los mejores candidatos. No se trata únicamente de postular a quienes puedan ganar la elección, sino aquellos de dignidad y capacidad garantizada. Si no hacemos esto, no logaremos enaltecer la vida pública de México.

La agenda debe ser ciudadana. Habrá muchos temas en los que los tres partidos coincidamos y puede ser que, en congruencia con la identidad de cada uno, en otros no sea así, por lo que se deben priorizar los temas que realmente preocupan a los mexicanos y presentar propuestas de solución construidas de la mano de los ciudadanos.

Reconocer los aportes de cada partido. Sería irrisorio el no aceptar lo que cada partido ha hecho. Reconocer lo que se ha hecho bien y, sobre todo, en los políticos que se han caracterizado por dar resultados en sus encomiendas, pero aceptar con humildad también los errores para tener presente qué es lo que no podemos volver a cometer.

Entender la realidad de cada municipio y estado. No en todos lados podrá convenir una coalición y en otros será impostergable. Reconocer la historia y las afinidades de la militancia de los partidos, pero también las de los ciudadanos, permitirá alcanzar la legitimidad.

Estos puntos deben ser ejes rectores en la construcción de una gran coalición. El objetivo no es ganar por ganar, ni siquiera, se trata de únicamente ganarle a MORENA. El reto es no permitir que más espacios sean ocupados por políticos serviles a un solo hombre que no dialoga y que no escucha a quienes piensan diferente.

Estoy convencido en que el PAN no nació sólo para ganar, pero tampoco se trata de perder por egoísmos y rencores. De nada servirá la dignidad de ir solos si al final nos encontraremos padeciendo juntos la mezquindad de la derrota. Hay un bien superior y es México. A él hay que protegerlo. En muchos lugares se alcanzará una coalición y está bien. En otros será intransitable y también está bien. A la gran coalición no puede vérsele como una verdad absoluta.

El reto no es sencillo y por supuesto que requiere de voluntad. Ni el PAN ni ningún partido de la gran coalición debería perder su esencia. Más bien es tener clara la esencia y que sin tapujos ni limitaciones se comparta al electorado, y que quienes lleguen a ganar las elecciones demuestren verdadera vocación política; la honestidad y la capacidad la deben mostrar con honra en el ejercicio del poder.

La democracia en México está en riesgo y el PAN nació para defender la democracia. El día que en México no exista democracia, el PAN le habrá fallado a México.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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