Rubén Rocha: el mandato del terror

Junio 2026

FRPH

La Nación

Sinaloa atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Lo que alguna vez fue presentado como un proyecto de estabilidad y transformación terminó convirtiéndose en un escenario marcado por el miedo, la incertidumbre y el deterioro económico. Bajo el gobierno de Rubén Rocha Moya la violencia dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en parte de la vida cotidiana de miles de familias sinaloenses. La inseguridad ya no solamente afecta la percepción ciudadana; hoy condiciona la actividad económica, limita la inversión, debilita a los negocios y erosiona la confianza social. La combinación entre violencia e inestabilidad económica ha generado un círculo de deterioro social que impacta directamente la calidad de vida de la población. Cuando aumenta la inseguridad, disminuye la inversión; cuando se debilita el empleo formal, crecen la vulnerabilidad y la incertidumbre. Sinaloa enfrenta así una crisis donde la falta de seguridad pública y el deterioro económico comienzan a alimentarse mutuamente.

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Empleo en Sinaloa: el legado del sexenio de Rocha

  • En el último año del gobierno se perdieron más de 14 mil empleos en Sinaloa.
  • Más de 67 mil personas tuvieron que recurrir al autoempleo o empleo no asalariado para sobrevivir.
  • El trabajo sin paga aumentó durante el cierre del sexenio.
  • Aumentaron los empleos de bajos ingresos y salario mínimo.
  • Se redujeron los empleos de jornada completa.

El último año del gobierno de Rubén Rocha Moya dejó a Sinaloa sumido en una profunda crisis de seguridad y deterioro económico. Las cifras oficiales muestran un estado más violento, con más homicidios, más robos, más miedo social y una clara pérdida de control institucional. Al mismo tiempo, el mercado laboral terminó debilitado, con destrucción de empleo formal, crecimiento de la informalidad y miles de familias obligadas a sobrevivir con menores ingresos y sin acceso a seguridad social.

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