Mística panista
Publicada el Mie, Dic 20, 2017

Por Javier Brown César.

La larga lucha de Acción Nacional durante el siglo XX es uno de los episodios más luminosos de nuestra historia, la tenacidad de la militancia que durante décadas testimonió fraudes y atropellos, abusos y arbitrariedades, sólo puede explicarse a partir de lo que es la mística panista.

Los grandes místicos medievales bosquejaron un método para, a partir de la meditación y la especulación, llegar a la contemplación de la divinidad, para penetrar sin esfuerzo en el océano de sus perfecciones, como afirmaría Hugo de San Víctor. Ricardo de San Víctor, contemporáneo de Hugo, hablaba de un particular estado de arrebato, al que llamaba alienatio mentis, para definir la contemplación por el alma de la sabiduría suprema.

El término mística proviene del griego mystikós, que alude a lo misterioso, al arcano. Manuel Gómez Morin fue quien definió la mística como un “Ímpetu espiritual que hace del heroísmo o de la santidad estilo de conducta individual, y empuja incontrastablemente los grandes movimientos sociales o nacionales”. En tanto que ímpetu, la mística es una fuerza interior, íntima e inefable que, como el amor, no es posible explicar, pero que nace de lo más entrañable del ser humano: de su alma espiritual.

Los fundadores concibieron la política como una actividad de realización espiritual y no como una tarea meramente material, de ahí que en la fundación del PAN abundaron imágenes que aludían a realidades etéreas: motivos espirituales, mover almas, remediar males. En tanto que ímpetu espiritual, la mística es intangible y sutil, a la vez que fundamental, es una especie de halo indescriptible, que mueve a las grandes realizaciones.

La mística lleva a actuar de forma insuperable, de ahí que para los panistas sea un estilo de vida, una experiencia interna e individual que lleva a realizar actos de gran arrojo y valentía, y que marca el actuar en política con un sello de impecabilidad y de integridad, porque su ideal es la realización de aquello que es superior al individuo y que se expresa como bien común.

Los efectos de la mística son visibles en sus manifestaciones: es una fuerza invencible e imparable que tiene como meta realizar actos sublimes y supremos, que incluso conllevan el sacrificio de la propia vida. Esto explica, en buena medida, la permanencia de un partido como el PAN, que tuvo que luchar contra un régimen autoritario y represor, que no dudó en asesinar y torturar militantes para imponer su lógica de fraude y usurpación del poder.

En su despedida como presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Manuel Gómez Morin se refirió a la acción ciudadana en términos eminentemente místicos: “el partido auténtico no es asociación de políticos profesionales, sino de ciudadanos, de mujeres y hombres que entienden su deber de no mutilarse, sino de sumar a sus inclinaciones, a sus preferencias, a sus obligaciones de trabajo y de familia, a sus estudios, a sus sueños, la gestión del Bien Común, las labores que derivan del amor a su ciudad y a su patria, las preocupaciones y la actividad que resultan de contemplar la angustia del hombre en un mundo azotado por el desamparo, la mentira, por el apetito y la violencia”.

En la personalidad del fundador de Acción Nacional confluían, en un círculo virtuoso, la técnica y la mística, de ahí que uno de los siete sabios, Alberto Vázquez del Mercado, decía que el rasgo que más le llamaba la atención de Gómez Morin era su “trasfondo de apóstol”. La misión del PAN expresa de manera elocuente esta íntima vinculación entre técnica y mística que se daba en Gómez Morin.

La patria ordenada y generosa sólo puede lograrse a partir de lo que Manuel Gómez Morin concibió como ideal de la técnica: conocimiento de la realidad, conocimiento cuantitativo, para investigar “disciplinadamente en nuestra vida, ahondando cada fenómeno hasta encontrar su exacta naturaleza tras los externos aspectos artificiales”. Sólo a partir de este conocimiento puntual de la realidad es posible construir el orden, el cual surge del actuar inteligente y con sentido.

Pero el orden no es un fin en sí mismo, se requiere el ímpetu espiritual para desatar las fuerzas que llevan a la generosidad incontrastable. De ahí que la mística corone la actividad especulativa y lleve a la acción, empujando las grandes realizaciones que son la base para construir la patria generosa que soñaron los fundadores.

La mística lleva a dar un nuevo significado a la acción política: ante los problemas concretos de organización que están en la base del dolor que se puede evitar, la comunicación se plantea como una solución técnica y la consolidación de una comunidad de creyentes como la suprema elevación mística; para coordinar las acciones de los grupos humanos se plantea el tema de la autoridad, que técnicamente se resuelve en procesos democráticos y místicamente en grabar para siempre las leyes en el corazón de las personas; ante la necesidad de distribuir las cargas entre un grupo organizado, surge la alternativa técnica de apelar a la responsabilidad individual, y la vía mística de darse a los demás en un supremo acto de caridad; por último, para distribuir los beneficios de la acción colectiva, la alternativa técnica es aplicar principios de justicia, mientras que la vía mística lleva a corregir la ceguera propia de la justicia, con criterios de equidad.

La mística es inefable, pero sus efectos son ciertos y seguros, y el más grande es, sin duda, ver la realidad con nuevos ojos, encontrar un nuevo significado para aquello que al parecer es trivial y ordinario. La mística nos lleva a concebir los espacios del Partido, no como simples oficinas, sino como grandes templos en los que día a día se construye la democracia en México.

La mística lleva a plantear las campañas no como entramado de estrategias y tácticas encaminadas a ganar votos, sino como una actividad espiritual superior de convencimiento, de propuestas y argumentos, de contagio de valores y principios, de esfuerzo denodado por llevar la democracia a todos los rincones de la patria. Hoy, la mística es parte fundamental de la cultura panista, sin ella, el Partido se convertiría en una maquinaria electoral más.

Twitter: @JavierBrownC

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