México y los mexicanos necesitan al PAN
Publicada el Jue, Oct 18, 2018

Por María Elena Álvarez Bernal.

Lo que sucede actualmente en nuestro país nos obliga, como Partido, a reflexionar y tomar decisiones. La reflexión nos deberá llevar a analizar la realidad del momento que vivimos y a revisar los principios y fines de Acción Nacional, para actuar conforme a ellos en respuesta a lo que el país requiere en las actuales circunstancias. El Fundador, en su momento, vio que México necesitaba un partido capaz de formar ciudadanía consciente, como un medio para rescatar al país de la simulación democrática en la que vivía.

Después de la Revolución se dieron repetidas luchas para ocupar la silla presidencial, para lograr una sucesión sin violencia se creó el Partido Oficial en 1929. En 1938, para mediatizar las acciones de los obreros y campesinos, el presidente Cárdenas formó sectores para ellos en el Partido y para el resto de la población creó otro sector: el popular.

Gómez Morin vio que el pueblo era considerado como masa y la nación como patrimonio del Estado. La ciudadanía en general no se sentía integrada en las secciones del partido-gobierno y no encontraba espacios para la vida pública; todo esto originó apatía y desinterés por participar en la actividad política.

Ante esta realidad, Gómez Morin propuso la fundación del PAN con el fin de dar con su Doctrina una respuesta ideológica al pragmatismo de los gobiernos postrevolucionarios y abrir a los ciudadanos un cauce para su participación en la vida pública del país. Acción Nacional sería una organización permanente para que los ciudadanos pudieran ejercer sus derechos y cumplir sus deberes, no sólo apoyando candidaturas coyunturales en cada elección.

Se propuso, en primer lugar, formar la conciencia ciudadana y reivindicar para la sociedad sus derechos políticos. Consideraba que lo más urgente era formar la conciencia para que los mexicanos se percataran de los problemas que tenía el país y se despertara en ellos el deseo de participar en su solución. Con este propósito, la primera meta fue difundir la Doctrina del Partido e invitar a participar a la ciudadanía con su voto en las elecciones. El logro inicial fue paulatino, lentamente empezó a disminuir el abstencionismo. La segunda meta sería pasar del voto burlado al voto respetado y con este fin el Partido fue logrando reformas electorales que finalmente cristalizaron con la creación del Instituto Federal Electoral. Al mismo tiempo formaba líderes que pudieran ser candidatos y alcanzaran el poder para servir, no para servirse de él.

En la pasada elección no podríamos saber cuáles fueron los votos emitidos para responder a la obligación ciudadana de participar en la decisión de quién gobernaría y cuántos se darían pensando que con ese voto elegían a la persona que les resolvería los problemas que los aquejan, o les facilitaría el crecimiento de sus proyectos económicos. Las motivaciones personales pudieron ser muy variadas y responderían a principios o necesidades personales, pero ejercer el derecho a votar demuestra ya un avance en el crecimiento de la conciencia ciudadana.

En la historia del PAN los triunfos electorales vendrían después de largo tiempo. La primera gubernatura se ganó a los cincuenta años de su fundación y a la Presidencia de la República se llegó hasta el año 2000.

El papel de Acción Nacional en estos momentos es ayudar a fortalecer la formación ciudadana y como Partido cumplir fielmente el papel de oposición que el Fundador le señaló en su primera época. Este papel de oposición quedó muy claro en la respuesta que Gómez Morin le dio a una carta que le dirigió José Vasconcelos en la que calificaba al Partido de transaccionista. La carta de Gómez Morin fue en estos términos: “Yo puedo no transigir con usted en ciertas cosas y criticarle y proclamar que no estoy de acuerdo con su acción, sin ponerme por ello en condiciones que hagan a usted precisa la lucha violenta conmigo, y el hecho de que los dos subsistamos, de que yo viva y sostenga mi opinión al mismo tiempo que usted vive y sostiene la suya y aun la imponga, no implica forzosamente una transacción. Querrá decir que usted tiene mayor fuerza que yo, o que usted tiene, políticamente al menos, más razón que yo” (Carta en el Archivo Gómez Morin).

Hoy, el Partido tendrá que subsistir con el sistema, por la sencilla razón de que éste tiene más poder, no porque el Partido esté transaccionando. Esa respuesta ahora es tan vigente como entonces.

El papel del Partido tendrá que ser de oposición razonada y asertiva. Somos la primera minoría en las Cámaras y cuando se tengan que rechazar las propuestas de la mayoría, al exponer las razones del voto en contra, deberá hacerse con fundamentos y razones bien expresadas, sin ofensas ni servilismo, pero con argumentos irrefutables.

Los primeros y muy escasos diputados que llegaron a la Cámara ganaban con sus argumentos todos los debates, aun cuando, por su número, perdían las votaciones. La revista La Nación en sus páginas daba cuenta de lo ocurrido y cuando los interesados querían conocer esos debates acudían a ella porque los medios los relataban así. “Al discurso del diputado fulano del PAN, que rechazó la iniciativa, el proponente del PRI le respondió…” y venían a continuación las descalificaciones e improperios con que el partido oficial le contestaba.

En esa época los medios no publicaban lo que el PAN argumentaba, estaban totalmente controlados y sólo publicaban lo que favoreciera al sistema. Hoy, tenemos libertad de prensa y aunque en algunos habrá tendencias, en general se publica lo que sucede en las Cámaras. El papel de los legisladores panistas puede ser una de las voces de mayor influencia orientadora en la sociedad, esperamos que todos estén a la altura de lo que el país requiere.

El comportamiento, capacidad y responsabilidad de las primeras diputaciones del PAN era ejemplar y le ganó prestigio y reconocimiento al Partido. El personal de la Cámara y hasta algunos diputados del partido oficial (en privado) lo reconocían.

Hoy, en lo Federal el PAN es la primera fuerza de oposición y fiel a su tradición deberá ser una oposición que ayude a reconstruir al México que los mexicanos necesitan.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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