Meméxico lindo y…
Publicada el Jue, Jul 23, 2020

Por Sergio Rodríguez Colín.

Temblores, coronavirus y las malas decisiones del Gobierno federal tienen al borde del colapso a la sociedad mexicana, que ya no siente lo duro sino lo tupido. Pero empecemos por el principio, el 23 de junio del presente año un temblor de magnitud 7.5 sacudió a la Ciudad de México y varios estados de la República, provocando algunas lamentables muertes en Oaxaca, pero sin daños materiales en la capital del país. Fiuuuuuu… menos mal.

Ahora retomemos el engaño y las falsas cifras presentadas por el titular de la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud en la Secretaría de Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, con respecto al número de contagios y defunciones provocadas por el COVID-19 y que tienen situado en la realidad a México en el top 5 de los países con más letalidad por este virus. Todos los días, desde febrero, los mexicanos hemos sido engañados por este personaje que ya es conocido como la “Chimoltrufia Gatell”, porque así como un día dice una cosa al otro día dice otra, lo que ha llevado a un gran número de expertos a cuestionar su metodología para obtener los números de la pandemia y al propio Partido a exigir su renuncia inmediata como resultado de su ineficacia. Pero hay quien todavía lo defiende citando a Ponciano Arriaga, léase López Obrador: “Aprovecho para decir que lo respaldamos, porque se le están lanzando con todo. Nada más le recuerdo para que resista: Hugo aguanta, el pueblo se levanta”. Dios los hace y ellos se juntan o también cabría decir “Lucas la gente dice que tú y yo estamos locos”.

Y para finalizar abordaremos dos joyas de la ahora ya famosa pareja presidencial. Empecemos por la señora Beatriz Gutiérrez Mueller, quien con la mayor soberbia demostró que no tiene ninguna empatía con el pueblo sabio y bueno al responderle a un usuario de Twitter que la cuestionó sobre los apoyos a los niños con cáncer: “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos”. No pues sí, la humanidad y humildad le brotan por los poros de la piel.

Ahora le toca al conocido como “más pronto cae un hablador que un cojo”, López Obrador, quien fue a ponerse de rodillas ante nuestro mayor buleador, Donald Trump, quien le abrió las puertas de la Casa Blanca para darle impulso a su campaña para reelegirse en la presidencia gringa y utilizarnos, una vez más, como punta de lanza ante los sectarios del país del norte. Al “mesías tropical” se le olvidaron aquellas frases de campaña donde decía que pondría en su lugar a Trump, a cambio se trajo un “mi amigou López Obrador” y dejó en el tintero temas torales como la migración, el tráfico de armas y el narcotráfico. En fin, el chiste es quedar bien ahora que se da cuenta que su estrategia económica no da para más. Viva el tan repudiado neoliberalismo grita a los cuatro vientos.

 

 

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