Más muertos, más impunidad y más criminalidad
Publicada el Jue, Oct 29, 2020

Por Felipe de Jesús González Castañeda.

Al cierre de esta edición hemos superado las 90 mil defunciones por COVID-19 oficialmente reconocidas, aunque la cifra pudiera ser de más de 200 mil a consecuencia del pésimo manejo de la pandemia por parte del gobierno de López Obrador a través de su protagonista subsecretario de Salud, Hugo LópezGatell. Dolor, desolación, desesperanza, son sentimientos que invaden a la sociedad mexicana, justo cuando se registra un aumento de casos en el país, hecho que nos toma sin una estrategia ni con acciones para disminuir la propagación del virus.

El mundo, particularmente Europa, vive de nuevo momentos difíciles tras un rebrote que ha obligado al cierre de actividades y aminorado la movilidad de las personas. El enemigo invisible se sigue expandiendo haciendo daño sobre la población y apenas comprendemos la fragilidad humana y la conexión con el universo. Los países hoy debaten la forma en que sus gobiernos han abordado la pandemia.

En México tuvimos una “tormenta perfecta” caracterizada por la ausencia de un organismo científico, con pluralidad de enfoques, que pudiera orientar la toma de decisiones, la anulación del Consejo de Salubridad General que se supone es la máxima autoridad en materia de salud, la que toma las decisiones de observancia general, sin contar que no se hicieron las pruebas suficientes y necesarias para detectar y romper las cadenas de contagio en todo el país.

Al cierre de esta edición hay también un malestar por parte de un grupo de gobernadores por el mal trato que han recibido de la Federación. Los gobernadores tienen razón, el país no puede depender de la voluntad de un solo hombre como en las monarquías.

Vivimos en una democracia, en una Federación y juntos debemos buscar soluciones. El presidente ha dejado solos a los gobernadores. Bueno, en realidad ha dejado solos a todas y todos los mexicanos. López Obrador quiere el país de un solo hombre. Los gobernadores están utilizando los recursos a su alcance para llamarlo a reflexionar, para que abandone una política suicida para el país.

El presidente vive obsesionado por el poder. Quiere repartir el país y el Congreso entre sus amigos, como hacía Porfirio Díaz. Para eso necesita dinero y se lo está quitando a los estados del país, especialmente a los gobernados por la oposición. Pero también le quitó recursos a la ciencia y a las víctimas de la violencia. Y para eso tiene a los obedientes y sumisos legisladores de su partido. La nueva borregada es la misma del priismo de los 70, que cumplen su voluntad sin importar que se hunda el país.

En medio de la pandemia, el desempleo y la inseguridad, el presidente aumentará el próximo año el gasto de Santa Lucía en un 296 por ciento. El gasto en el Tren Maya aumentará 48 por ciento. El presidente no ve la realidad nacional, tiene un gabinete de floreros que no responden a los grandes retos del país. México debe ser una democracia y una República federal, con equilibrio de poderes, no una isla donde un solo hombre define el destino de una nación.

Y justo al cierre de esta edición, Alfonso Durazo deja oficialmente el cargo de Secretario de Seguridad Pública y deja botada la chamba en momentos en que el dolor, el miedo y el horror avanzan por el país, dejando miles de homicidios dolosos, mientras el gobierno sólo piensa en las elecciones.

El feminicidio crece, el narcotráfico aumenta sus territorios, pero el presidente sólo piensa en hacer gobernadores a sus amigos. Es verdad que no se podía esperar mucho porque se escogió a los más leales, no a los más capaces. El 13 de agosto del año pasado, el presidente presumió que bastaba uno por ciento de capacidad para ser parte de su gobierno. Así nos ha ido. Han fracasado en todas las áreas y todas sus derrotas son dolorosas, profundas e incluso permanentes, especialmente para los más pobres.

No es para menos. En los últimos 22 meses casi se han duplicado los homicidios que los ocurridos en el mismo periodo con Peña Nieto, al pasar de 35 mil 567 a 53 mil 818 según cifras oficiales. El número de muertos con López Obrador es casi tres veces superior a los ocurridos con Vicente Fox y Felipe Calderón para el mismo periodo.

Y al responsable de ese monumental fracaso, Alfonso Durazo, el presidente lo premia con la candidatura al gobierno de Sonora, en representación de su partido. En realidad, esa actitud es muy congruente en la conducta del Jefe del Ejecutivo, quien dice predicar con el ejemplo. Fue el presidente quien impuso la política de “abrazos, no balazos” para los cárteles del narcotráfico.

Fue el presidente quien ordenó, según su propia confesión, la liberación del hijo de El Chapo Guzmán, detenido por el Ejército con fines de extradición. Fue el presidente quien se bajó de su camioneta para ir a saludar a la mamá de El Chapo Guzmán y ofrecerle el apoyo de cuatro secretarios de Estado en sus gestiones.

Fue el presidente quien ordenó desmantelar a la Policía Federal para sustituirla por una Guardia Nacional que terminó como policía de migración al Servicio de Estados Unidos. Como resultado de todo ello, hoy tenemos más muertos que nunca, más impunidad y más territorio bajo dominio criminal.

Cuando el Jefe del Ejecutivo renuncia al ejercicio legítimo de la fuerza en favor de los narcotraficantes, nos encontramos ante un gobierno fracasado. Un gobierno que no cumple con la obligación fundamental de dar seguridad a sus gobernados es un gobierno fallido. La incompetencia también es una forma de corrupción. Premiar la incompetencia es una forma de avalar la corrupción.

Esto no puede continuar así. Como lo dijo el dirigente de Acción Nacional, Marko Cortés, el relevo del Secretario de Seguridad debe ser una oportunidad para diseñar una verdadera estrategia contra la violencia y la inseguridad, porque de seguir como vamos nunca llegará la seguridad y, por el contrario, los grupos criminales se harán más poderosos. México merece vivir con seguridad y en paz.

Felipe de Jesús González Castañeda es Secretario de Comunicación del CEN del PAN.

Twitter: @Felipe0465

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