Los propósitos del Partido Acción Nacional
Publicada el Mie, Ene 29, 2020

Por María Elena Álvarez Bernal.

Al principio del nuevo año será útil reflexionar en los propósitos que impulsaron la creación del Partido Acción Nacional. Los fundadores se proponían dar con la doctrina del Partido una respuesta ideológica al pragmatismo de los gobiernos posrevolucionarios; querían también ofrecer a la ciudadanía que había sido desplazada un instrumento para su participación en la vida pública del país.

El Partido debía ser un cauce para la participación de los ciudadanos y para que, a través de él, pudieran ejercer sus derechos y cumplir permanentemente sus deberes cívicos y no sólo con el fin de apoyar candidaturas coyunturales.

El Partido sería impulsor del cambio social con un modelo de nación que respondiera al sentir de muchos mexicanos, que no eran tomados en cuenta para decidir el rumbo por el que se estaba conduciendo al país. El modelo tendría como premisa la dignidad de la persona humana, fundada en el respeto y en el ejercicio de sus derechos; en la responsabilidad común como finalidad nacional, la cual estaría por encima de los intereses de grupo o de partido.

Con esos propósitos quedó fundado el Partido Acción Nacional, con sus Principios de Doctrina, que no son utopía, sino producto de una investigación y de la preparación de un Genio Político como era Manuel Gómez Morin, quien convenció primero a un reducido grupo de intelectuales universitarios, los cuales, a su vez, convencieron a un sector más amplio de dirigentes sociales y económicos, y una vez cimentado el proyecto se lanzaron a difundirlo por todo el país.

La creación del Partido Acción Nacional fue un paso decisivo para que México estuviera en posibilidad de arribar a un sistema democrático y romper el engaño del partido oficial, que en las elecciones de cada tres años simulaba una libre participación ciudadana.

El PAN se fortaleció y fue ganando elecciones significativas en estados y municipios hasta que en el año 2000 ganó la Presidencia de la República. Los panistas en el gobierno vivieron la experiencia de un poder constitucional que vigila al otro poder, también constitucional, y cumplieron la obligación de rendir cuentas, informar, procesar sus iniciativas y buscar su legitimación.

El Partido hoy está consciente de que no existen gobiernos democráticos sin oposición, confrontación, denuncia e incluso obstrucción. Las minorías intentan convertirse en mayorías revelando las insuficiencias del gobierno, criticando sus iniciativas o reprochando acciones que les parecen insuficientes. Esa dinámica hace más difícil la gestión de la democracia y la complejidad de su funcionamiento, pero Acción Nacional y sus gobiernos, conscientes de esto, han actuado y actúan en consecuencia.

Hace algunos decenios las instituciones del Estado estaban integradas por funcionarios de una sola fuerza política; todos los cargos importantes eran ocupados por militantes del PRI, pero la transición democrática modificó esa realidad. Ahora la representación política es plural, el Presidente coexiste con un Congreso en el que hay representantes de distintos partidos y eso le sucede también a buen número de gobernadores. En los estados puede haber Presidentes Municipales de cuatro, cinco o hasta de seis partidos. El nuevo equilibrio de fuerzas construye un espacio estatal más vigilado, sujeto a escrutinio de unos y otros. Pensemos en la forma en que se evaluaba la Cuenta Pública y la forma en que se hace ahora. La correlación de fuerzas y el acceso a la información pueden crear mejores condiciones para exigir cuentas y resultados a los políticos.

Acción Nacional, consciente de la nueva realidad, deberá fortalecerse para seguir siendo el promotor y actor de la democracia mexicana. Sus raíces, su Doctrina y su experiencia, como Gobierno y como Oposición, ha sido la de gobernar y actuar para servir. Su larga marcha como oposición logró consolidar la democracia y los Gobiernos Panistas han sido innovadores; su experiencia se sigue aplicando para bien del país y de los mexicanos, y no se debe olvidar que son los buenos gobernantes los que hacen posible el avance de los pueblos con la participación de los ciudadanos.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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