Los nuevos tiempos de México y del PAN
Publicada el Lun, Jul 23, 2018

Por María Elena Álvarez Bernal.

Los resultados de las pasadas elecciones fueron muy preocupantes para Acción Nacional y provocarán en el país múltiples transformaciones que, esperamos, sean benéficas para todos y especialmente para los que menos tienen.

En esta ocasión, todos los partidos celebraron alianzas para competir, lo que nos indica que las ideologías que los inspiran no son del todo contrarias entre los partidos aliados, por lo que podemos concluir que hay que reducir el número de ellos, ya que el fin principal de formarlos es sostener y defender principios que los otros no sustentan. Esta realidad sugiere que algunos partidos que se registran lo hacen por ser un buen negocio, gracias al financiamiento público y para no perderlo tienen que aliarse. Los partidos históricos que aceptaron las alianzas calcularon que unos cuantos votos podrían ayudar en su triunfo.

El candidato de nuestro Partido también haría ese cálculo, considerando que, en caso de llegar al poder, las ideologías no interferirían en las políticas públicas. Sin embargo, una parte de la membresía no opinó así y consideró la alianza como una claudicación.

Además de este hecho, el PAN tuvo una elección accidentada de su candidato. Existían varios aspirantes y, según los Estatutos, correspondía que toda la membresía eligiera a uno de ellos. No se hizo así y esto provocó malestar y cierta división interna.

Una riqueza y fuerza del Partido ha sido el regir su vida interna con respeto a la normatividad que el mismo se ha dado, lo cual ha querido ser un ejemplo para la vigencia del Estado de Derecho que se exige prive en la nación. El no apegarse a ella en esta ocasión también creo preocupación y algún rechazo de la militancia.

El Partido Acción Nacional es una institución sin la cual México no sería lo que es hoy. Ha ayudado a formar la conciencia ciudadana y ha dado cauce a las acciones cívicas y políticas de los mexicanos. La gran riqueza del PAN fue la fuerza de sus ideas, que le dieron vida cuando nadie creía en la política, ni en la participación ciudadana. El PAN formó líderes, encabezado por Manuel Gómez Morin creó la estructura del Partido y puso las bases y el cimiento que sirvió de apoyo para que 70 años después se empezara a transformar a México en una democracia. Hoy, el Partido perdió la elección por muy amplio margen.

Es de humanos cometer errores, pero también lo es el de corregirlos con humildad, desinterés y rectitud de intención. El Partido y sus dirigentes tendrán que reflexionar y corregir todo lo que haya que corregir para que el Partido siga siendo la fuerza creíble en la que los mexicanos confiaban. No se trata de seguir exactamente igual, sino de aceptar los cambios que los tiempos exigen, pero sin olvidar la esencia ética de la rectitud y la de respetar, que la política es para servir y no para servirse.

Si recientemente hubo reformas estatutarias y se considera que no ayudan a lograr los fines esenciales del Partido, si los cambios en la estructura del Comité Nacional y en la Comisión Permanente no son los adecuados, se debe proceder a analizarlos y corregirlos. También habrá que revisar si el Padrón General de Miembros refleja la realidad del Partido y si la conformación del Consejo Nacional es la que corresponde a sus fines. Una revisión a fondo se hace necesaria para que el Partido sea útil a los mexicanos y tenga la eficacia que México requiere.

Sin temor habrá que hacer lo necesario para lograr que el PAN siga siendo el Partido que nuestra democracia exige. Actuando rectamente, sin dobles intenciones y apegados a nuestras normas los resultados serán positivos. Sin importar el tiempo que nos tome esta actualización hay que iniciarla ya, la única condición es que no tenga como fin satisfacer apetitos personales o de grupo, y que se haga pensando sólo en lo que sea mejor para el Partido y para México.

Casi un cuarto de siglo ha pasado desde que Acción Nacional gobernó por primera vez un municipio. Hoy, tenemos que gobernar a varios estados y a muchos municipios, pues es en ellos donde se forma a los ciudadanos plenos que seguirán cambiando la patria. La fuerza de la institución hará que los gobiernos panistas den el testimonio del trabajo honesto y capaz que el país requiere. Deberán crear en la comunidad las condiciones culturales, políticas, económicas y sociales que permitan a todos los ciudadanos alcanzar la plena realización de su destino material y espiritual. El gobierno panista deberá estar inspirado en principios de servicio y moralidad, y ser altamente eficaz con respeto al Estado de Derecho.

En el ejercicio de todos los puestos de gobierno al que vayan a llegar los panistas, no deberán olvidar que la democracia moderna es incluyente y que muchos de los acuerdos tendrán que construirse a través de consensos, respetando siempre los principios de nuestras normas.

La lucha de Acción Nacional tiene en su ideario a la política como servicio, así la definió Gómez Morin: “La política es un trabajo para poner en él cuanto se tiene, sin esperar nada personal…, por un imperativo interior, porque desde lo más hondo del ser se alza esa orientación que la inteligencia no condena aunque vea con claridad sus riesgos y debilidades”.[1]

En el informe que el fundador rindió a la Asamblea del 11 de septiembre de 1944 dijo a los panistas las siguientes palabras que hoy son muy oportunas: “…como en toda empresa humana, en la nuestra ha habido disidencias, pero los disidentes también están presentes en nuestra memoria y en nuestro deseo ferviente de que el propósito común nos una otra vez en la labor conjunta, infinitamente superior a los motivos personales de separación o discrepancia”.[2] Los nuevos tiempos que vivirá México requerirán de un PAN doctrinario, unido, fuerte y generoso.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

[1] Ideas Fuerza, pág.56.

[2] Ideas Fuerza, pág.49.

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