Los costos de la fiesta populista de Venezuela y Argentina
Publicada el Mie, Sep 3, 2014

Foto El Mundo

Carlos J. Guízar.

Aunque sea muy grande una herencia, no hay riqueza que alcance cuando se actúa de manera irresponsable y se tienen excesos. Esta norma no sólo aplica para las herencias familiares sino con mayor razón en la política y en la economía de los países.

Como ejemplos para demostrarlo tenemos dos casos en nuestro propio vecindario latinoamericano, Argentina y Venezuela, en donde, en el primero, con la soya y, en el segundo, con el petróleo, creyeron que podían extender la fiesta de malas decisiones políticas y económicas de manera indefinida sin tener que pagar las consecuencias.

A diferencia de cuando alguien despilfarra una herencia familiar y daña a unos cuantos, en esta ocasión, los afectados son millones de argentinos y venezolanos los que sufren los excesos de sus gobiernos, que buscando responder a las demandas de la ciudadanía para aminorar la desigualdad y la pobreza empeñaron de peor manera el futuro de sus sociedades, tratando de ocultar o maquillar la realidad con populismos, excesos o acciones rentables políticamente al corto plazo, pero irresponsables al mediano y largo plazos.

A inicios de 2014, The Economist señaló que se acababa la fiesta para Venezuela y Argentina, puesto que “ambos países han vivido a lo grande por años, repartiendo los ingresos de un irrepetible boom de commodities”. Además, han utilizado distintas combinaciones económicas para que los bancos centrales tuvieran intervenciones y se dieron controles administrativos para conservar los tipos de cambio y bajar con esto la inflación, pero como sabemos en México esto lleva a consecuencias desastrosas; por eso, es que desde hace tiempo vemos la mala situación en la que se encuentran los dos países con alta inflación, devaluación y fuertes caídas en sus reservas internacionales.

En Argentina la inflación ha llegado a más del 30 por ciento anual, mientras que en Venezuela ha llegado a los peores niveles de la región con el 56 por ciento.

En lo que se refiere a sus monedas, Venezuela tiene un tipo de cambio oficial de 6.3 bolívares por dólar, mientras que el tipo de cambio paralelo, mejor conocido como dólar negro, puede llegar hasta a 70 bolívares por dólar. Argentina también tiene un escenario complicado porque su moneda ha tenido una devaluación de alrededor del 50 por ciento en un año, misma que se vio afectada por la depreciación del 18 por ciento que permitió el Banco Central a inicios de año.

La difícil situación por la que pasan ambos países se dificulta todavía más cuando vemos que sus reservas internacionales se han visto fuertemente afectadas y se encuentran en sus niveles más bajos en años, lo que les complica a sus bancos centrales para tener una mejor política monetaria y hacer frente a la inflación.

En comparación, Venezuela no va mejor que Argentina, por el contrario, para julio de 2014 sus reservas internacionales cayeron a sus niveles más bajos en la última década, al colocarse en 20 mil 700 millones de dólares. De hecho, para darnos una mejor idea de la gravedad de su situación, es que sólo la deuda del país sudamericano con China es mayor a sus reservas internacionales, resaltando que del Fondo Binacional que firmaron en 2007, Venezuela pagó 8 mil millones de dólares a través de la venta de petróleo. Sin embargo, no ha sido suficiente porque en la visita de julio del presidente chino, Xi Jinping, a Venezuela se negoció una renovación de crédito por 5 mil 700 millones de dólares.

El escenario argentino tampoco es alentador, más si la comparamos con otros países de la región; por ejemplo, de enero de 2011 a enero de 2014, Uruguay, Colombia y Brasil aumentaron sus reservas, respectivamente, en 53, 34 y 20 por ciento, mientras que Argentina pasó de tener su máximo histórico con 52 mil 618 millones de dólares en 2011, para caer 47 por ciento en enero de este año.

Esto ha llevado a que Argentina se encuentre actualmente en una suspensión de pagos selectiva de su deuda soberana -no habían caído en ésta en 13 años-, misma que el país no reconoce como tal. pero que calificadoras internacionales como Standard & Poor’s y Fitch catalogan así. Por ello, es que aunado a sus malas condiciones económicas, que los llevaron a la recesión, ahora su calificación crediticia también se ha deteriorado porque su prima riesgo subió, en una semana, un poco más de 29 por ciento, a 723 puntos, situándolo en una situación complicada pero menos que Venezuela, que ya pasó los 1000 puntos y se encuentra en el nivel de los países que no pagan sus adeudos.

El default o suspensión de pagos de Argentina podría afectar a las compañías ubicadas en el país, puesto que si el gobierno decide intensificar su política de repatriación de excedentes de efectivo, éstas podrían tener complicaciones para sacar sus ganancias, como lo señaló CNN Expansión, situando como posibles afectadas a empresas mexicanas como Alsea, Coca Cola-FEMSA, Grupo Bimbo, América Móvil o Cemex.

Aunque los gobiernos de Argentina y Venezuela pensaron que la herencia proveniente de la soya y el petróleo les permitiría tomar decisiones precipitadas, irresponsables o hasta populistas sin tener consecuencias, ahora, como era de esperarse, vemos que la irresponsabilidad puede acabar con cualquier riqueza y que de no tomar medidas que logren aminorar el contexto adverso en el que sus acciones los han puesto, los costos de su fiesta populista pueden ser aún mayores, no sólo para sus habitantes sino para toda la región.

Twitter: @carlosjguizar

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