Los avances que logre el país deben ser para todos los mexicanos
Publicada el Jue, Oct 29, 2020

Por María Elena Álvarez de Vicencio.

La democracia, anhelo de la modernidad, ha sido ambición de muchos mexicanos que por fin la han visto llegar. Desde 1977 ya había grupos parlamentarios opositores, en ese año el PAN obtuvo el l2.8 por ciento del parlamento, el PSUM el 4.3, el PDM el 3, el PST el 2.8 y el PPS el 2.5. El partido oficial podía hacer su voluntad en todos los casos, ya que contaba con los votos suficientes para modificar por sí mismo la Constitución de la República.

En esa época todavía las elecciones las organizaba el gobierno. El Banco de México era una dependencia más del gobierno, al igual que el recién creado INEGI, así como los órganos reguladores de las telecomunicaciones, la radio y la televisión, y la Procuraduría General de la República. El país tenía un Ejecutivo fuerte, un Legislativo subordinado, una Corte que era remisa en materia política y como consecuencia todo lo resolvía el presidente. La vida política se organizaba, en lo fundamental, a través de un partido hegemónico que era como producto institucionalizado de una vieja Revolución.

El anterior presidente, Enrique Peña Nieto, fue electo con el 38 por ciento de la votación. Él y su partido no tuvieron ni en la Cámara de Diputados, ni en el Senado, los votos suficientes para imponer su voluntad. Si querían que les fueran aprobadas sus iniciativas requerían que se les escuchara para negociar y pactar, y así sacar adelante sus iniciativas.

Hoy las cosas son diferentes. El presidente López Obrador fue electo por una mayoría aplastante y las instituciones empiezan a cambiar, unas para bien y otras no tanto. La Corte que rechazaba resolver asuntos políticos, hoy es actor central a través del desahogo de no pocas controversias constitucionales y acciones de inconstitucionalidad.

Los estados de la República son gobernados por diferentes partidos y coaliciones, y en sus elecciones muchos de ellos han tenido alternancia. En sus gobiernos municipales sus presidentes son de distintos partidos, en sus Congresos los hay con mayorías absolutas de un partido, pero en muchos hay distintas fuerzas que los obligan a tomar acuerdos conjuntos.

Esta realidad nos dice que respecto a una democratización que ya era urgente, hemos avanzado. Esperamos que haya continuidad en los avances y que no se presenten retrocesos. Es necesario que todos los mexicanos tomemos conciencia de estos avances y cada uno empiece a actuar en consecuencia.

Será necesario que desde la escuela se enseñe a los alumnos qué es la democracia y cuál debe ser el comportamiento de los ciudadanos que viven en un país democrático. Muchos mexicanos se habían acostumbrado a callar y obedecer, y ahora tienen que conocer cuáles son sus derechos y sus obligaciones para que puedan actuar en consecuencia.

El avance democrático puede ser pasajero si los mexicanos no contribuyen a consolidarlo. La inercia puede llevarnos a volver a lo mismo. Hay que hacer conciencia de que el voto debe ser razonado y que se da a quien pueda gobernar mejor, no debe darse a cambio de dádivas o promesas. En la elección de los candidatos habrá que aprender a elegir a quien dé la seguridad de que gobernará con honradez y eficacia. Sólo así México será un país del que todos podamos sentirnos orgullosos.

Lo más urgente en el país es reducir la pobreza hasta agotarla. Más de la mitad de la población sufre de este flagelo. Urge crear empleos y capacitar a los jóvenes para que puedan desempeñarlos satisfactoriamente.

Otro medio que ayuda a abatir la pobreza es la educación. Es necesario que haya escuelas de calidad en todos los rumbos del país. México debe vencer el analfabetismo y lograr que todos los mexicanos tengan acceso a una educación de calidad, la justicia lo exige y ésta debe ser nuestra prioridad.

María Elena Álvarez de Vicencio es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

Comentarios

comentarios