Leyes más estrictas para reducir consumo de plástico a nivel mundial
Publicada el Lun, Abr 22, 2019

Por Laura Vega.

La ballena muerta en Santander con 50 kilos de plástico en el estómago, la tortuga con un popote atorado en la fosa nasal, delfines, focas y aves agonizando, además de océanos repletos de envases, platos y vasos, son sólo algunas de las imágenes que recorren a diario las redes sociales y cuando las vemos muchos las lamentamos, pero no hacemos un cambio sustancial.

A nivel mundial, Europa ha dado una noticia importante que podría revolucionar el uso y consumo de este material, al ser ejemplo para que otros países repliquen el modelo y así evitar que toneladas de plástico lleguen a los océanos.

Y es que apenas hace unas semanas, la Eurocámara aprobó desaparecer de estanterías del supermercado cubiertos, vasos, platos y bastoncillos de algodón. Tampoco se comercializarán envases de poliestireno expandido como los que se usan en cajas de comida rápida, recipientes para bebidas, palitos de globos y para remover bebidas calientes.

Esta decisión es un acierto de la Eurocámara, con una minoría de tan sólo 35 diputados en contra que defendían el golpe a las empresas del sector, según dieron a conocer diarios europeos.

Sin embargo, esto es apenas un pequeño esfuerzo de lo que ocurre a nivel mundial, pues el principal productor de plástico es Asia.

De acuerdo con la página de Greenpeace, cada año llegan a mares y océanos el equivalente en basura de hasta mil 200 veces el peso de la Torre Eiffel.

Mientras que National Geographic de España describe que la mayor parte de las aves y los peces se comen el plástico pensando que es alimento, algunos disfrazados con el sabor a alga marina, lo cual provoca a la larga desnutrición y muerte. En el artículo “Cómo afectan residuos plásticos a animales” se expone que hay pruebas documentales de que unas 700 especies marinas han ingerido plástico o se han visto atrapadas en él.

De ahí debe derivar la importancia de modificar las leyes nacionales e internacionales sobre el uso del plástico, y alentar a las grandes consumidoras de este material a que modifiquen la entrega de su producto.

Entre las compañías que encabezan la lista de mayores consumidores de plásticos, según Greenpeace, están Coca-Cola, Pepsi, Nestlé, Unilever, Starbucks, Procter & Gamble y McDonald´s.

Esto abre la puerta a que las compañías sean ingeniosas y comiencen a buscar alternativas para ofrecernos sus productos, al igual que las industrias productoras de plásticos para shampoos, pastas de dientes, papas y envases de yogur, entre otras, sean creativas en producir otros materiales que no contaminen mares, océanos y no maten animales.

Algunos de los esfuerzos aprobados por la comunidad europea van desde garantizar antes de 2029 que al menos el 25 por ciento del plástico de las botellas provenga de material reciclado, el 30 para 2030 y tendrían que recoger el 90 por ciento de las usadas.

En el caso de las compañías de tabaco deben asumir el costo de la limpieza de colillas y tendrán que incluir en sus etiquetas advertencias sobre el impacto ambiental.

Otros esfuerzos mundiales son de países como Irlanda, que en 2002 implementó el PlasTax, que es un impuesto del 20 por ciento sobre las compras para los usuarios que utilizan bolsas plásticas.

En México no existe una ley federal que establezca la prohibición del uso de bolsas plásticas no biodegradables y aunque hay disposiciones estatales en Baja California, Chihuahua, Sonora y Ciudad de México, entre otros, es una realidad que nadie la cumple, pues en el supermercado, el mercado o los tianguis aún hay quienes prefieren el plástico.

Es por ello que el ejemplo europeo debe replicarse en distintas partes del mundo, al someternos a leyes más estrictas que nos obliguen a modificar nuestros hábitos de consumo.

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