Las violencias que amenazan a mujeres y niñas ante el COVID-19
Publicada el Mar, Abr 28, 2020

Por Verónica María Sobrado Rodríguez.

A la par de la pandemia de salud por el COVID-19 estamos presenciando otra: el incremento de las violencias contra las mujeres y niñas, resultado del confinamiento en un mismo espacio.

Si hacemos una encuesta sobre cuál es el lugar más seguro, una gran cantidad de respuestas serán que es nuestra casa, pero eso no sucede para muchas mujeres y niñas que viven en situación de violencia dentro de sus hogares.

Hoy, en México cada día se cometen 10 feminicidios, 9 de los cuales son perpetrados por hombres que sostienen una relación afectiva con las víctimas; así, cada 2.4 horas es asesinada una mujer en nuestro país.

En 2019 se cometieron 983 feminicidios, mientras que en enero y febrero del 2020 se registran 164, es decir, han muerto más mujeres por la violencia que por coronavirus.

Si analizamos el feminicidio a la luz de la violencia en México, en 2019 aumentó en un 200 por ciento el número de homicidios de mujeres con arma de fuego en casa; además, los agresores los cometen también fuera del hogar.

La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) señala que el 44 por ciento de las mujeres han sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja.

Lamentablemente la cultura de la denuncia es muy baja, pues 9 de cada 10 víctimas de violencia no pidieron ayuda ni denunciaron al agresor.

El confinamiento por COVID-19 puso en manifiesto las vulnerabilidades que viven las mujeres y un incremento en las violencias que enfrentan.

Hoy, las mujeres mexicanas viven importantes desafíos: la desigualdad, las relaciones de poder, la pérdida de empleos, el machismo y la falta de ingresos económicos, entre otros, lo que provoca el incremento de estas violencias, de tal forma que estamos expuestas sin importar la clase social, la preparación académica o la ocupación.

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, tan solo en enero y febrero del 2020 se registraron 40 mil 910 llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres.

Pero las cifras no mienten y el panorama no es alentador, el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) informó que el 75 por ciento de los casos de violencia contra mujeres y niñas sucede en los hogares.

Ante la pandemia, las autoridades son contundentes: “Quédate en casa”, pero para miles de mujeres y niñas esto es un peligro mayor y no precisamente una medida de prevención contra el virus.

Por ello, es necesario visibilizar las violencias y hablar de ellas, porque requieren ATENCIÓN INTEGRAL Y ACCIONES URGENTES; tenemos que hacerle saber a las mujeres que NO ESTÁN SOLAS.

Se vuelve esencial que los servicios para las violencias sigan funcionando. Desde el aumento de los recursos para la operación de los refugios y centros de atención para las mujeres víctimas de violencia y sus familias, pasando por su resguardo y protección, hasta el seguimiento y las sentencias de los casos.

Debemos promover la línea telefónica 9-1-1 para acompañamiento y denuncia. Los gobiernos estatales cuentan con psicólogas y abogadas en los Centros Estatales de Control, Comando, Comunicaciones y Cómputo que reciben las llamadas, por lo que deben garantizar protección y seguimiento puntual a las mujeres que piden ayuda, para evitar que los casos deriven en feminicidio.

Adicionalmente, se debe promover el compromiso con perspectiva de género de los Tribunales de Justicia en los 32 estados para el seguimiento a las sentencias, el combate a la impunidad, la respuesta efectiva a los casos y el castigo para los agresores.

No olvidemos que la violencia se ampara en la INACCIÓN DE LOS ESTADOS Y EL PERMISO DE LA SOCIEDAD, debemos sumar esfuerzos, fortalecer políticas y coordinar acciones.

El Estado tiene la responsabilidad de garantizar una vida libre de violencia para las mujeres, como sociedad debemos reconocer que existe y prevenirla.

En este sentido, se deben establecer medidas que no permitan el retroceso a los derechos de las mujeres, que garanticen su participación en todas las fases y generar campañas de comunicación y difusión intensivas para la prevención y atención de las violencias.

Por lo anterior, la pandemia por COVID-19 en México representa grandes retos. Hoy, tenemos en nuestras manos la oportunidad de contribuir, desde nuestras trincheras, para plantear un nuevo modelo de prevención de la violencia, inclusión de las mujeres en todos los sectores, de corresponsabilidad social, pero sobre todo de compromiso para garantizar a las niñas, jóvenes y mujeres de México todos los derechos en aras de construir una sociedad igualitaria.

 

* Verónica María Sobrado Rodríguez es Diputada Federal por Puebla. Twitter: @veronicasobrado

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