Las redes sociales en el temblor del #19S
Publicada el Mar, Oct 24, 2017

Por Juan Pablo Adame Alemán.

Se ha escrito mucho sobre el temblor que sacudió el centro de la República Mexicana, el sismo con epicentro en Axochiapan, Morelos, tuvo un impacto en la sociedad de la era digital y particularmente en la generación de jóvenes que sólo habían escuchado hablar del terremoto de 1985.
No se pueden comparar los sismos, ya que las condiciones son muy distintas y el desastre generado no alcanza a dimensionarse en números, sólo se puede ver a través de las personas que sufrieron y siguen padeciendo los estragos de la catástrofe. Solidaridad total con los afectados, ya que la reconstrucción tardara algunos años y ahí es donde debemos ayudar sin reservas.
Algo relevante de este sismo fue el poder de las redes sociales, pues éstas cambiaron el flujo de la información y la manera en cómo los ciudadanos se enteraron de la crisis. Las redes sociales fueron el medio de comunicación para encontrar a nuestros familiares, para solicitar ayuda en centros de acopio, albergues y diversos espacios ciudadanos.
Si bien las redes fueron útiles como instrumento de comunicación, no podemos olvidar a los medios tradicionales, con los cuales convivieron para difundir datos certeros sobre lo que estaba pasando. Según datos de las televisoras, éstas empezaron a transmitir desde el 19 de septiembre a las 13:30 y continuaron transmitiendo en tiempo real hasta el viernes 22 de septiembre a las 23:30 horas.
La convivencia entre estos dos espacios genero varias noticias, algunas a resaltar: los niños atrapados en el Colegio Rébsamen, en especial el caso de la niña Frida Sofía que nunca existió; la devastación en Jojutla; los perros rescatistas; las despensas desviadas al DIF en Morelos; las historias heroicas de los militares y marinos que se involucraron, y las de miles de voluntarios que sólo hicieron lo que su corazón les mandaba: AYUDAR.
Sin embargo, es necesario hacer una crítica constructiva: las redes sociales ayudaron también a difundir muchas noticias falsas, información errónea sobre centros de acopio o municipios que necesitaban ayuda. Seamos realistas, la situación nos ganó, no estábamos preparados para usar las redes y el WhatsApp para difundir información en tiempo de crisis.
Países europeos capacitan a su población sobre el uso de las redes sociales y la manera de filtrar la información para saber si son noticias verdaderas o fake news. Una idea positiva en lo inmediato sería capacitar a los usuarios digitales sobre el uso y filtración de la información, para que todos sepamos que noticia es verdadera y cual está influenciada por otros actores, con distintos motivos.

Millennials, ¿generación apática?
El 19 de septiembre y los días posteriores al terremoto, los jóvenes demostraron que con tuits y posts también se puede ayudar. Las redes sociales fueron pieza clave para pedir y hacer llegar a los brigadistas y damnificados ayuda de todo tipo, desde herramientas hasta víveres, el fin era superar la tragedia del hermano caído.
Los millennials, que eran juzgados por su apatía y falta de compromiso, fueron los que más contribuyeron en la difusión de todo tipo de información, ya sea a través de Twitter, Facebook y WhatsApp, principalmente.
Gracias a estas herramientas digitales nadie ignoró la historia de la perra rescatista llamada Frida, heroína de cuatro patas que ayudó en las labores de rescate y que se ganó el corazón de los mexicanos.
Lo anterior –la percepción de los millennials- es sólo un pequeño ejemplo de los mitos caídos a consecuencia del fenómeno natural de ese martes fatídico. La reivindicación de las redes sociales es otra.

Nota al margen:
El autor de este texto desea que este impulso digital de la revista La Nación sea un espacio para difundir las ideas e historias panistas que nos dan identidad a ésta y a las futuras generaciones. La Nación es un referente obligado para conocer y apreciar la historia de nuestro Partido.

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