Las empresas se crean en abonos, pero mueren de contado
Publicada el Jue, Abr 23, 2020

El futuro lo construimos hoy.

Por Héctor Larios Córdova.

En el momento actual de la peor crisis que México haya sufrido al menos en los últimos 90 años, quizá empezando la peor etapa en materia de contagios y muertes, tenemos casi todos la convicción de que muchos de los sufrimientos que hay y habrá se pudieron haber evitado si hubiésemos actuado con previsión desde enero, adquiriendo los medios de protección que requiere el personal médico, adquiriendo los ventiladores y capacitando al personal que los utilizaría, readaptando hospitales, pero no lo hicimos, el gobierno literalmente se burló de los alarmistas y los mexicanos nos desfogamos con memes. Ya de nada sirve lamentarnos.

Ahora estamos a menos de 15 días de plazo para atender la segunda oleada de la catástrofe, la crisis económica, que de no resolverla derivará en un profundo deterioro social y sus consecuencias de generación de millones de nuevos pobres, incremento a la inseguridad y lo peor pero no descartable, caer en el torbellino de la depresión, es decir que el decrecimiento de la economía se prolongue por dos años y entonces necesitemos al menos cinco años para salir del hoyo (ya nada nos salva de que este año tengamos una fuerte caída de la economía).

El futuro depende de todos, gobierno y sociedad, por ello hay que romper el esquema de polarización y construir un gran acuerdo nacional que debe impulsarse desde la sociedad hasta lograr convencer al gobierno de acompañar a la sociedad y que todos hagamos lo que nos corresponda. Cambiar los memes por iniciativas que logren que la gran mayoría de los mexicanos confluyamos en un gran consenso de cuales son las acciones que necesitamos para paliar las crisis y construir el futuro.

Sobra decir que cualquier iniciativa de confrontación la pagaremos caro en el futuro, no es momento de llamar a revocar mandato, no de independizar regiones del país, ni de alimentar el desprecio de algún sector social, no son admisibles las muestras de rechazo al personal de salud, ni fomentar rencores en contra de los empresarios, es momento de construir, aunque al principio sea sin el concurso del Gobierno federal.

En la prioridad debe estar, después de la crisis de salud, atender la crisis económica, de atinar en mitigarla y resolverla depende de la solución a la crisis social, educativa, fiscal, etcétera. Y desde luego que lo primero a ver es la asignación de transferencias directas de dinero a quienes menos tienen, a quienes han perdido su fuente de ingresos sean del sector informal o formal, como bien lo hacen algunos programas anunciados del gobierno.

Pero la solución de fondo es la supervivencia de las empresas y del ambiente que las propicie, y como anotamos en el encabezado, las empresas nacen lentamente, con esfuerzos acumulados por varios años hasta lograr la estabilidad, pero mueren ante golpes fuertes como los que provocan las actuales circunstancias. Podemos hacer un símil con la vida de las personas, cuando recibimos un golpe fuerte de salud, en pocos momentos se determina si mantenemos o perdemos la vida, si nos proporcionan respiración artificial, choques eléctricos al corazón para reanimarlo, etcétera, si se retrasan los auxilios de emergencia el paciente “se va”, ya no hay marcha atrás. Igual pasa con las empresas, si después de un fuerte golpe mortal, no son conectadas a un respirador artificial, si no reciben descargas eléctricas que las reanimen, si se hace a destiempo, se mueren para siempre.

Por eso, casi todos los países del mundo han implementado, no sólo la transferencia monetaria a los empleos o desempleos, sino apoyos a las empresas que en principio les den liquidez, a través de diferir o cancelar sus pagos de impuestos, de créditos al menos por el monto del flujo de tres meses de la empresa, con plazos y periodos de gracia largos (en el caso de Estados Unidos para las pequeñas a fondo perdido) y muchos otros que los diversos sectores económicos han propuesto.

Hoy el mundo está indefectiblemente globalizado, la crisis de esta epidemia sólo lo confirma, la única variable fue en que momento irrumpió en cada país, México no fue de los primeros así que tuvimos (aunque no aprovechamos) la oportunidad de ver las mejores lecciones de los países que con éxito la afrontaron. Hoy podemos ver en lo económico que medidas toman todos, seria suicida no tomar lo mejor de lo que otros hacen.

Los empleos de mayor valor que tenemos son los ligados a la industria de exportación y algunos del turismo, pero el mundo es global, si nuestras empresas mueren, los países con quienes formamos parte de su proveeduría buscarán quien le surta, o en el caso del turismo otros destinos en otros países. La muerte de las empresas nos puede conducir a perder nuestra capacidad productiva y desengancharnos para varios años de nuestros clientes. Es tiempo de concertar entre todos lo que mejor convenga para todos.

 

Héctor Larios Córdova es Secretario General del CEN del PAN.

Twitter: @LariosHector

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