¿Las elecciones se ganan en las redes sociales?
Publicada el Mar, Nov 22, 2016

Por Santiago Díaz.

Lo inconcebible se ha vuelto realidad. Donald Trump ha ganado las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Los esfuerzos de la prensa y de gran parte de la ciudadanía no dieron frutos y la demócrata Hillary Clinton fue derrotada. Las encuestas, análisis y discusiones que favorecían ligeramente a Clinton se vieron sorprendidas por la trepidante victoria de Trump, que alcanzó un triunfo con 290 votos electorales sobre los 228 obtenidos de Clinton.

El fenómeno electoral, sin precedente, se analizará en los próximos años concienzudamente para buscar explicaciones plausibles a algo inaudito, pero algo que es un hecho ahora y después, es la importancia que tuvieron los medios sociales.

Las redes sociales han demostrado ser una importante herramienta para la captación de votos, generación de discusiones y posicionamiento de temas y personajes públicos. Obama supo explotar las posibilidades de crear una campaña digital y gracias a ello su cruzada hacía la Casa Blanca fue un rotundo éxito.

Donald Trump también se fijó en las redes y buscó la manera de hacer uso de ellas. Una estrategia de comunicación que adoptó debido al gran repulso que tuvo que enfrentar por parte de los medios de comunicación tradicionales. Las redes sociales se convirtieron en su medio predilecto para dar a conocer sus posturas y mantener un canal de comunicación abierto, diverso y muy vivo. Instagram, Twitter y Facebook fueron sus opciones preferidas para expresar sus ideas, a través de mensajes sugestivos y directos, fáciles de recodar y dotados de la esencia de su política.

Sus seguidores en redes sociales se contabilizan en millones y en la mañana después de saberse el resultado de su victoria contaba con 13,799.229 seguidores en Twitter, 13.283.471 en Facebook y 3.3 millones en Instagram. Cifras poderosas que reflejan una brillante estrategia de Trump en el mundo del Internet.

A pesar del claro narcisismo del republicano, al llamarse a sí mismo el “Ernest Hemingway de las redes sociales”, su éxito en el universo digital tiene que ver con un hombre de 29 años llamado Justin McConney. A través de sus estrategias, Trump se convirtió en la estrella indiscutible de las redes sociales. El Director de Social Media de la campaña republicana habló en un evento de marketing organizado por la página web The Drum sobre una serie de puntos incambiables para cada red social, encaminados a maximizar los seguidores y la influencia de presidente electo. Algunos de ellos se centran en la cantidad de publicaciones que se deben hacer en un día en Facebook o la autenticidad como característica indiscutible para cualquier tipo de contenido.

El contenido posteado en las redes por Trump es de una calidad que deja mucho que desear, con un mensaje poderoso, pero extremadamente sencillo. Gran parte de sus tuits son escritos por él, una recomendación expresa de McConey, ya que crean naturalidad en sus mensajes, de acuerdo a un estudio realizado por The Washington Post.

La gran razón de su éxito es darle a su gente justamente lo que ellos quieren. Todo lo contrario, al caso de Hillary Clinton, en donde sus redes se estancaron en una máquina de ataques en contra de la persona de su contrincante republicano y no se dedicaron en crear un mensaje convincente con propuestas serias y desarrolladas.

La razón central del éxito de Trump, además de su brillante estrategia en redes sociales, fue la contraparte de las personas que estaban en su contra, considera John Naughton, investigador de la Open University. Cada comentario, declaración, entrevista o exabrupto del presidente electo era criticada de manera incendiara por las redes y la prensa tradicional. La controversia fue el eje rector de su campaña y es que sus frases racistas o misóginas desencadenaba un vendaval de respuestas que se cristalizaban en publicidad para el republicano. Al haber sobrepasado la barrera de lo políticamente correcto, su mensaje no tuvo restricciones y sus redes sociales se convirtieron en una serie de granadas retoricas que saciaban la sed de controversia de sus seguidores y daban nuevas razones a sus detractores para criticarlo. La invectiva y el desprecio de sus detractores fue su mejor foro para cultivar popularidad y agrandar su nombre.

A la campaña digital de Hillary Clinton le faltaron varios elementos para poder tener una competencia reñida con Trump. Su falta de periodicidad para generar contenido es un factor importante, al igual que su limitación a la hora de subir videos e imágenes. La gente conecta de mejor manera con la comunicación visual, algo que no supo apreciar de acuerdo a una investigación realizada por Ezy Insights. Los videos tienen mayor posibilidad de volverse virales y crear mayor audiencia. Hillary también sufrió a la larga la falta del factor humano, con mensajes acartonados y alejados de su verdadera personalidad.

El éxito de Trump también fue el fracaso de Hillary Clinton en redes sociales. La estrategia de la candidata demócrata fue aburrida y totalmente alejada de las necesidades de sus simpatizantes. Su mensaje era forzado, artificial, muy alejado de su persona. Gracias a esa pésima gestión, sus redes perdieron de manera dramática en contra de Trump. La sinceridad de su campaña, aunque escandalosa, fue preferible a la plástica y artificial comunicación de Clinton.

De acuerdo a Survey Monkey fueron los millenials, gente de entre 18 a 34 años, los que mayoritariamente apoyaron a Clinton. Aunque su presencia no fue determinante a la hora de las votaciones. Esto se debe a que sus votos se vieron minimizados por el sorpresivo apoyo a Trump y por el voto secreto de muchas de las personas pertenecientes a este grupo. Esa antipatía por el republicano se vio reflejada en millones de post negativos. Al final, su intento de comunicar sus malignidades fue el empuje para que llegara a la presidencia.

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