Las coaliciones, la doctrina y los ciudadanos – Revista La Nación
Las coaliciones, la doctrina y los ciudadanos
Publicada el Vie, Ene 26, 2018

Por María Elena Álvarez de Vicencio.

En las próximas elecciones tendremos varias coaliciones, lo cual es normal en los sistemas pluripartidistas. Los teóricos establecen que las coaliciones pueden ser de tres clases: las electorales, entre candidatos; las legislativas o de proyecto determinado que se dan en el Congreso, y las de gobierno entre los poderes Legislativo y Ejecutivo.

En el actual proceso electoral, las coaliciones entre partidos podrán ser totales o parciales, y pueden realizarse con candidatos comunes o distintos.

El propósito de las coaliciones es unir fuerzas para acceder al poder y los escasos votos de los partidos coaligados pueden ser determinantes para alcanzarlo. Entre los partidos pequeños su interés principal es no perder el registro y tener acceso al financiamiento público que la ley les otorga. También desean puestos de poder, pero lo primero es subsistir.

Cuando en nuestro país había un partido dominante y dos más a los que la oposición llamaba “partidos paleros”, las coaliciones no eran necesarias. Los tres partidos estaban automática y permanente “coaligados”, pues presentaban algunos candidatos aprobados por el partido oficial para el Poder Legislativo y para el Ejecutivo (Presidente de la República); además del oficial, uno de los partidos proponía otro para que no se viera que la campaña y la elección era sólo un simulacro. Finalmente, los dos partidos paleros eran premiados con ciertas curules y algunos cargos en dependencias del Ejecutivo.

Hoy, las coaliciones ya están reguladas por la Ley General de los Partidos Políticos, la cual señala que el emblema de los partidos, independientemente del tipo de elección, convenio o coalición, aparecerá en la boleta electoral y los votos contarán para cada uno de los partidos de la coalición y para todos los efectos establecidos en la propia ley.

En el Sistema de Gobierno Presidencial Mexicano, a diferencia de los sistemas Parlamentarios donde el Ejecutivo por norma incluye en su gabinete a miembros de otros partidos, ha resultado difícil aceptar la idea de compartir el poder y las responsabilidades de gobernar con otros partidos. Aquí, el Presidente tiene atribuciones suficientes para integrar su Gabinete sólo con miembros de su partido. Sin embargo, en las entidades federativas ya se empieza a aplicar, aun cuando no se ha regulado. El Ejecutivo también ha integrado a su gabinete a algunos miembros de los partidos coaligados y seguramente lo hará en el actual proceso electoral, incluyendo miembros del partido coaligado y además a algún líder de los sectores que lo apoyaron.

Cuando la oposición panista y la izquierda eran radicales, como lo era en el resto del mundo, sus principios de doctrina generaban impulso, motivación y guía para sus militantes; daban todo sin esperar nada personal que no fuera el bien de la Patria. Hay que recordar que no había financiamiento público, ni posibilidades reales de acceder al poder. A estos dos partidos mexicanos no se les ocurriría coaligarse, se consideraban enemigos. Sus plataformas de gobierno eran “diametralmente distintas”, las dos ideologías eran irreconciliables.

La caída del Muro de Berlín sacudió al mundo, ya que se desmoronaron muchos de los principios que sostenía la izquierda y la derecha, ya no se sintió tan segura de ser la dueña de toda la verdad. Las aguas fueron volviendo a su cauce y los partidos, sin claudicar de sus principios, encontraron nuevas políticas públicas para resolver las desigualdades que los países de izquierda no pudieron lograr. Ambas corrientes se empezaron a abrir para escucharse.

Ahora, al coaligarse la izquierda con la derecha, algunos de los dirigentes de los dos partidos afirman que la coalición no les impide ser fieles a sus principios, pero no toda la sociedad lo cree así, teme que los valores que considera inamovibles sean vulnerados. Los militantes de cada partido ven al otro como una amenaza. El PAN considera, entre otros inconvenientes, que trastoca costumbres y que amenaza la estabilidad de la familia, considerada la base de la sociedad. La izquierda ve a la derecha como radical y conservadora y que impide avanzar.

Muchos siguen considerando que la coalición del PAN con la izquierda es “contra natura”, pero la coalición ya se realizó y en las urnas, en donde también estarán las y los candidatos independientes, se verán reflejadas las distintas opiniones de la sociedad.

Las coaliciones hoy tienen un triple propósito: tener en el gabinete a algún miembro del partido minoritario coaligado, recibir el ingreso del financiamiento público y la seguridad de no perder el registro de su partido. Los temas de las leyes que afecten a la doctrina se verán en el Congreso.

 

María Elena Álvarez de Vicencio es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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