La realidad del PAN y nuestra respuesta
Publicada el Vie, Sep 21, 2018

Por María Elena Álvarez Bernal.

En un sistema democrático de partidos el perder una elección no tiene que ser una tragedia, claro que no es positivo para el perdedor, pero en la democracia es normal la alternancia. Los partidos en países con sistemas democráticos, como Estados Unidos, han vivido esas experiencias. En nuestro país, la democracia real es reciente y la alternancia lo es más.

Para el Partido Acción Nacional no es nueva la experiencia de perder una elección presidencial, por siete décadas la perdió cada sexenio. Pero esta derrota se dio en una circunstancia con características especiales. El PAN había gobernado dos sexenios y la alternancia, que fue un retorno al pasado, concitaba gran desaprobación. El ambiente era propicio para que Acción Nacional alternara de nuevo. Había dos precandidaturas panistas que auguraban una apasionante contienda interna.

El momento nos hizo recordar la elección interna anterior, en la que había tres candidaturas de primera. Eran nada menos que el ex titular de la Secretaría de Gobernación del primer gobierno panista en funciones, el ex titular de Hacienda y la ex secretaria de la SEP. La contienda se dio con escrupuloso apego a nuestras normas internas y a lo marcado por las leyes. El resultado dejó al Partido unido y satisfecho. La nobleza, generosidad y desprendimiento del perdedor fortaleció la unidad panista y su ejemplo germinó en la militancia que se entregó a la campaña con solidaridad y compromiso.

Nuestra pasada contienda partidista no tuvo un final tan feliz, a pesar de contar con dos muy buenas candidaturas. La elección interna no se dio de acuerdo a la normatividad interna, hecho que dividió seriamente al Partido y no permitió que toda la organización se sumara a la campaña panista. A este hecho se agregaron otras decisiones del candidato, para las que la mayoría no fue consultada y finalmente el resultado de la elección no pudo ser más desfavorable para Acción Nacional.

Todo eso ya es pasado, es un doloroso pasado que debemos tomar como experiencia para evitar que vuelva a repetirse. Estamos convencidos de que Acción Nacional debe seguir contribuyendo a la consolidación de la democracia de la nación y al logro del bien común de todos los mexicanos, por lo cual los panistas debemos continuar colaborando en la restauración de las prácticas panistas y con el cumplimiento de las normas que le han dado al Partido la solidez para gobernar al país y para resolver los problemas que lo afectan.

Hay tareas urgentes que emprender, por ejemplo, es urgente una revisión del padrón de miembros, pues algunos consideran que no es confiable para realizar con él ningún proceso. Se requiere también una revisión de los estatutos y reglamentos para corregir prácticas que están lesionando la unidad y eficiencia de nuestra organización. Una de ellas es lograr que se realice libremente, en convenciones, la elección de candidatos. Es necesario volver a los debates de ideas dentro de los órganos estatutarios.

También es conveniente que los dirigentes del Partido no puedan ser a la vez candidatos y funcionarios públicos. Es necesario que los legisladores panistas respondan al Partido de su comportamiento y se coordinen con la Dirigencia Nacional para el cumplimiento de la plataforma panista al legislar.

Muchos dirigentes y funcionarios se han olvidado de la doctrina del PAN o nunca la conocieron. En otros, la soberbia y la corrupción les ha llegado con el poder y el Partido ha sido omiso en corregir y sancionar los comportamientos que lo ameritan.

Algunos dirigentes y funcionarios han hecho suyas las prácticas que combatíamos: nepotismo, deshonestidad, egoísmo e indisciplina partidista. Es frecuente escuchar a ciudadanos que cuando se refieren a funcionarios panistas dicen: “todos son iguales”. Los ciudadanos confiaban en que los de Acción Nacional eran diferentes.

De los errores cometidos todos debemos aprender, cada persona habrá de hacer su propio juicio. Como organización nos conviene olvidar lo que no apoye a la unidad y buscar todo lo que ayude a corregir lo que institucionalmente deba corregirse.

Es necesario volver a nuestras raíces doctrinarias y proveer toda la normatividad que nos haga falta, respetarla y aplicarla para bien de todos los mexicanos.

 

María Elena Álvarez Bernal es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

Comentarios

comentarios