La nueva política contra la vieja política
Publicada el Vie, Jul 24, 2020

Por Felipe de Jesús González Castañeda.

Al cierre de esta edición ya son más de 40 mil mexicanas y mexicanos que han muerto durante la pandemia provocada por COVID-19, más otro número indeterminado de víctimas que es difícil precisar debido a la falta de información y el subregistro en México.

En el mundo la respuesta de los gobiernos frente a esta crisis de salud ha sido muy variada y va desde un manejo responsable y con decisiones de Estado basadas en criterios científicos, hasta las medidas insuficientes, muchas de ellas absurdas, que han tomado regímenes autoritarios y populistas como los de Brasil, Estados Unidos y México.

Mientras que en países avanzados no sólo se ha cuidado de la salud y del ingreso de las familias, como en Alemania donde el Estado sufragó en su totalidad el salario de los trabajadores con tal de que ningún negocio cerrara y que nadie perdiera su empleo, en México el gobierno desdeñó las propuestas de la oposición, de organismos empresariales, organizaciones civiles y académicas para salvar a las pequeñas y medianas empresas, y en consecuencia un millón y medio de personas perdieron su empleo.

Mientras en países avanzados como Nueva Zelanda o la República Checa se instituyó desde un principio como obligatorio el uso de cubrebocas, obteniendo muy bajas tasas de contagio y de letalidad, aquí después de 40 mil defunciones se discute todavía si sirve o no sirve usar cubrebocas, o si es útil o no es útil realizar pruebas masivas.

En realidad vivimos en México la vieja política. La que piensa en generar energías con carbón en lugar de generar energías limpias; la que apuesta por refinerías en lugar de tecnología e innovación; la que no cree en el uso de computadoras para hacer más eficiente el trabajo.

La vieja política que ve corrupción en el pasado, pero no en el presente; la que quita recursos para la salud y para los programas para prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres justo en lugar de otorgar un mayor financiamiento para éstos, que son los temas más sensibles para la sociedad.

Tenemos un presidente que mira hacia atrás en lugar de ver hacia adelante con nuevos bríos para impulsar el crecimiento económico, la concordia y la paz en todo el territorio nacional. Hoy, los “nuevos ricos” del régimen se desplazan en torno a un presidente que no ve o no quiere ver la realidad, pero si ya tiene a su lado a René Bejarano, “el señor de las ligas”, qué le va a importar limpiar la casa.

Necesariamente llegará el día en que tendrán que rendir cuentas, tanto el presidente de la República como los servidores públicos encargados de dar soluciones en el marco de la epidemia, por las malas decisiones o por las omisiones que ocasionaron el dolor evitable. Muchas familias están de luto por la insuficiente atención, falta de información y orientación, y el gobierno tendrá que darles la cara por su desdén para atender profesionalmente la epidemia.

Y al cierre de esta edición justamente el gobierno, el sector empresarial y sindical expresan coincidencias con la iniciativa de Acción Nacional para garantizar una pensión digna para las y los trabajadores mexicanos; para que puedan tener un retiro mucho más decoroso en su vejez. Junto con la propuesta para otorgar un ingreso básico a cada familia, Acción Nacional refrenda su vocación humanista en cuyo centro se coloca a la persona y a sus familias, en la búsqueda de un verdadero bien común.

Es deseable y urgente que pronto se aprueben ambas iniciativas por parte del Congreso de la Unión.

 

Felipe de Jesús González Castañeda es Secretario de Comunicación del CEN del PAN.

Twitter: @Felipe0465

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