La nueva forma de gobernar: la mentira y el engaño
Publicada el Jue, Oct 29, 2020

Por Héctor Larios Córdova.

En el Diario Oficial del 23 de abril de este año se publicó un decreto presidencial que establecía las políticas de austeridad y los mecanismos de apoyo a la población con respecto a la crisis económica que iniciaba por el COVID-19. En el numeral noveno se decretó: “y se crearán dos millones de empleos, lo cuál hará posible, esto en un documento oficial, no en una mañanera. A la fecha en lugar de los 2 millones de empleos, el saldo es la pérdida de más de 8 millones entre empleos formales e informales.

La comentocracia al día siguiente se desvivió en burlas, ¿quién en su sano juicio se compromete, mediante decreto, a crear empleos cuando lo que se venía era la mayor crisis económica que el país haya conocido en la última centuria? Sin embargo, la promesa formal alentó la esperanza de millones de mexicanos. Desde luego que el presidente sabía que era una mentira, que eso no se podía lograr, pero lo que le importa es su narrativa.

Desde que inició el gobierno el generador de información es el presidente. Todos los días, con el mayor desparpajo, nos receta mentiras, nos dibuja una realidad inexistente; si quiere disponer de los recursos comprometidos por ley en el Seguro Popular decreta que no era seguro, ni popular y lo desaparece. Ahora no destina recursos suficientes a la salud. Si de lo que se trata es de quedarse con los recursos (guardaditos) para fines específicos administrados por los fideicomisos, miente y nos dice que seguirán los apoyos año con año, y se queda con los recursos ahorrados por décadas para enfrentar con éxito, por ejemplo, las catástrofes naturales (FONDEN).

Nos dice que las compras y contrataciones del gobierno serán transparentes, y la respuesta a la mayoría de las solicitudes de información que hace el INAI es que no existe documento al respecto.

Todos los días está domada la pandemia, todos los días nos dice que superamos la crisis económica, todos los días nos dice que la delincuencia y los homicidios están a la baja, y la realidad, la triste realidad es exactamente la contraria.

El presidente miente con plena conciencia de que engaña, con absoluta desfachatez y tranquilidad, sabe del poder de la comunicación y aunque al tiempo algunos grupos sociales se den cuenta que los engañó, avanza en la destrucción sistemática que le permita concentrar todo el poder.

No importa si se trata de economía, salud o política energética, el presidente miente, no importa si se trata de soltar a Ovidio Guzmán, el presidente miente y ahora hay versiones contradictorias entre las propias autoridades.

En los países anglosajones, como nuestro vecino del norte, mentir a la autoridad es un delito de extrema gravedad, a Clinton estuvieron a poco de quitarle la presidencia, no por su devaneo con la becaria, sino por haber mentido. Cualquier ciudadano llamado a testificar ante la Corte sabe que si miente y le descubren tendrá una pena peor que la del delincuente que juzgan.

En los países latinos la mentira es parte de la picardía, pero cuando es la autoridad la que miente puede tener consecuencias legales, difíciles de procesar.

Quienes estamos preocupados y ocupados en evitar la catástrofe que se viene a nuestra nación, como consecuencia de las malas decisiones de este gobierno, centramos nuestro mensaje en lo dañino de las decisiones, en decir a nuestro auditorio el grave daño que se seguirá de aplicarlas, pero “la narrativa” del Ejecutivo, que ocupa grandes espacios en los medios, cambia el campo de batalla, creando una falsa realidad a través de las mentiras y el engaño. En términos coloquiales “nos ve la cara”, pero una y otra vez.

Tenemos que caer en cuenta que la estrategia es “LA MENTIRA” y en consecuencia debemos evidenciar que fue una mentira en cuanto afloren evidencias al respecto, independientemente que el debate público ya está en otro tema, desde luego a partir de nuevas mentiras. Si la mayoría de los mexicanos nos damos cuenta que el presidente sólo “nos ve la cara” y pierde la credibilidad se queda sin soporte toda su estrategia y narrativa.

Buena parte de ser oposición ahora debe ser evidenciar con éxito cada mentira presidencial.

Héctor Larios Córdova es Secretario General del CEN del PAN.

Twitter: @LariosHector

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