La mula
Publicada el Mar, Ene 22, 2019

Por Mabel Salinas.

No son nuevas las películas en torno a personas incautas que se han vuelto un vehículo del narcotráfico al acarrear paquetes de droga en sus cuerpos o propiedades. La más icónica probablemente es “María llena eres de gracia”, la historia de una chica sin recursos y embarazada que en 2004 se dispuso a ingresar drogas a Estados Unidos con funestas consecuencias. A 14 años de distancia llega una historia real que sorprende no porque hable del narcotráfico o su distribución, sino porque el protagonista de “La mula” es un veterano octogenario al servicio del cártel de Sinaloa.

Si hay algo que ha complicado el repliegue de este cáncer social por parte de las autoridades -además de la corrupción e intereses particulares- son las estrategias audaces y creativas del narco para trasladar su mercancía. Ya sea por aire, mar, tierra, túneles o cuerpos humanos, se las ingenian para pasar desapercibidos, y esta historia lo constata.

Se basa en el caso real de Leo Sharp, rebautizado con fines cinematográficos como Earl Stone. Este veterano de guerra de avanzada edad y pinta completamente estadunidense no parecería cómplice de narcos mexicanos: morenos, tatuados, con acento marcado y precaria educación. Lo que se esfuerza en enfatizar la nueva película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood es que Stone se comportaba como todo un caballero, un hombre atento que con sus buenas maneras y humor se ganó a despiadados criminales -pese a su profundo racismo, tiene varios diálogos en ese sentido- y nunca llamó la atención de las redadas rodantes a causa de su apariencia caucásica.

Conocido como Tata entre los capos, se convirtió en la mula más efectiva y capaz. Este detalle le obsequia un toque de sorpresivo divertimento al filme, pues recarga su humor en los contrastes entre inocencia y crueldad que oscilan entre estos dos polos opuestos. Pero si bien son estos detalles folclóricos los que añaden comicidad, también cuestionan la seriedad del tema.

La película cuenta con algunos huecos argumentales, inconsistencias que nos confirman una y otra vez que la historia original de Leo Sharp se está viendo desde un caleidoscopio hollywoodense. El ejemplo más claro es la detención de Earl Stone, que en el filme se da a partir de todo un operativo elaborado en sus efectos dramáticos, pero que en la vida real fue extremadamente sencillo como parte de un operativo encubierto -sólo se ve a un agente de la DEA vestido como un policía normal que lo detiene en la carretera- y cuyo video fue publicado por The New York Times. Sin persecuciones ni helicópteros, ni música estimulante.

“La mula” inspecciona las motivaciones para que este hombre se involucrara con un cártel, algo que en la vida real nunca se dilucidó con claridad. Y por momentos es condescendiente con la realidad y las implicaciones que este mal tiene no sólo para Estados Unidos, sino para México y el mundo. Sin embargo, vista sin ojos político-sociales-inquisidores, “La mula” es disfrutable, hace comentarios sociales sobre el racismo y el prejuicio de una forma más atinada que en su retrato del narco. Además, cuenta con loables actuaciones por parte de Eastwood, quien a sus casi 90 años también cargó con el peso de la dirección y luce extremadamente frágil a cuadro; Bradley Cooper y un siempre carismático Michael Peña.

Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere.

@mabsalinas @EnlaButaca

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