La Marcha fifí
Publicada el Jue, May 16, 2019

Por Alan Ávila Magos.

La llamada “Marcha fifí”, celebrada el pasado 5 de mayo en distintas ciudades del país, nos debe obligar a la reflexión. Una marcha minimizada por unos y celebrada por otros, pero con un mensaje claro para el gobierno, pero también un llamado a nosotros, los panistas.

En sólo cinco meses las tendencias indican que la popularidad del presidente ha caído de manera contundente. Si bien su aprobación es aún bastante alta, sus acciones comienzan a despertar molestias entre los ciudadanos, y la marcha, sin duda, fue un reflejo de ellas.

Para todos es evidente que la marcha fue una auténtica manifestación ciudadana. Sin matices partidistas, en donde genuinamente los mexicanos de diferentes latitudes le recordaron al presidente que gobierna para todos. Para aquellos 30 millones que votaron por él, pero también, para aquellos que creyeron en otros proyectos.

Llamar “Marcha fifí” a la protesta solamente corrobora lo que es evidente y que tanto está vulnerando la armonía social de nuestro país: la polarización. Entre fifís y chairos nuestra sociedad se divide, se confronta, se sesga entre blancos y negros, como si no existieran los grises, como si no se pudiera concordar hoy, pero disentir mañana.

El presidente no puede seguir incentivando a la división y dejar de escuchar a quienes piensan diferente. Por eso, en el PAN, siempre nos hemos manifestado en favor de los contrapesos, de las críticas acompañadas de la propuesta, del debate de las ideas y del diálogo.

En el PAN celebramos que los ciudadanos hayan decidido tomar las calles, aunque no coincidimos con la consigna de que el presidente debe renunciar. La voluntad de los mexicanos lo llevó a ocupar esa enorme y honorable encomienda por seis años, tal como lo establece nuestra Constitución.

La “Marcha fifí” nos debe motivar y comprometer más a los panistas, para consolidarnos como la alternativa ante un gobierno que divide y no escucha. Para que los ciudadanos vean en el PAN la vía para alcanzar un México diferente.

Vale la pena también reconocer a los ciudadanos que salieron a marchar, por organizarse y hacer una manifestación respetuosa, ordenada, que no afectó a terceros. Esa es la verdadera vocación ciudadana, la que nos recuerda que para hacernos escuchar no es necesario afectar al otro.

Desde cada una de nuestras trincheras debemos de contribuir a la construcción del México que todos queremos y merecemos vivir. Un México en el que se debata, se proponga y se dialogue. Un México donde su más grande riqueza sea la pluralidad de ideas y el respeto a la opinión del otro. Un México donde no sea necesario gritar para ser escuchado. Un México donde no existan ni fifís, ni chairos, sólo mexicanos.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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