La educación postcovid, la otra deuda pendiente
Publicada el Vie, Ago 28, 2020

Por Alan Ávila Magos.

Se habla mucho de salud y de economía, pero nadie habla de un paciente contagiado de COVID-19 en estado convaleciente: LA EDUCACIÓN EN MÉXICO.

El gobierno de México ha anunciado que el ciclo escolar iniciará el próximo 24 de agosto. Pero no será desde un aula en la escuela, sino desde un televisor en casa. La firma de un convenio de 450 millones de pesos con las principales televisoras de México tiene como objetivo la difusión de los contenidos educativos de nivel básico en todo el país.

Una medida que la SEP asume con prudencia, pues la pandemia no cesa y no existen las condiciones para concentrar a nuestros niños en las escuelas. El uso de las televisiones es aprovechar las herramientas con las que cuentan las familias mexicanas, ya que, según con datos del INEGI, el 92.5 por ciento de los hogares cuentan con al menos un televisor.

Si bien la voluntad es buena, hay que ver el otro lado de la moneda. Ante la medida tomada, existen muchas preguntas y pocas respuestas:

¿Qué pasará con los padres de familia trabajadores?, quienes tienen que salir de casa a cumplir con sus obligaciones laborales y sólo se les da una alternativa: dejar a sus hijos solos en casa.

¿Cuál será el papel de los maestros? Es claro que ningún libro, ni ninguna televisión suplirá a los buenos maestros. Los niños y jóvenes necesitan la motivación, la interacción y el acompañamiento de ellos, porque los padres de familia no podrán reemplazar el papel del profesor en la formación educativa.

¿Qué se aprendió del ciclo escolar pasado? La experiencia del cierre del ciclo escolar anterior debió dejar grandes enseñanzas para no repetir errores y fortalecer los medios.

¿Cómo será la dinámica de las clases? Pues, aunque será la SEP quien los diseñe, las televisoras serán emisoras de información y para tener un aprendizaje exitoso se necesita la retroalimentación, hacer preguntas, dar opiniones o explicar dos veces.

De ahí surge otra pregunta, ¿cuáles serán los contenidos? Insisto, aunque la SEP los elaborará, apelamos a que los temas abordados serán enfocados a conocimientos verdaderamente útiles, porque podría preocupar que se aproveche la crisis para el adoctrinamiento masivo.

¿Qué pasa con la amenazante deserción escolar? Este método a corto plazo puede provocar desmotivación, a mediano o largo plazo desfases educativos entre alumnos que no aprobarán los futuros cursos. Además, ante la crisis económica algunos estudiantes se verán en la necesidad de trabajar antes que estudiar.

¿Y la inclusión?, ¿qué pasa con las niñas, niños y jóvenes que necesitan de educación especial?, ¿dónde quedan los que hablan una lengua indígena?, ¿qué alternativa hay para los hogares donde sólo hay una televisión y dos o más alumnos?, ¿con los estudiantes de nuevo ingreso donde no existe ningún vínculo alumno-profesor?

Estas son solo algunas de las preguntas que surgen de las medidas tomadas, aparentemente improvisadas. Parece que al gobierno de México le urge más retomar las clases antes que generar una estrategia que, en la medida de lo posible, garantice el aprendizaje de nuestros niños y jóvenes.

La alternativa es clara: sí aprovechar los mejores medios posibles que tenemos, como la televisión, pero a través de una estrategia integral, con acompañamiento y motivación. Una estrategia consensuada con padres de familia, maestros, expertos en el tema. En México tenemos un sistema que puede aportar mucho con su experiencia: las telesecundarias. Valdría la pena que las decisiones se tomaran en comunidad.

Con muchas preguntas y pocas respuestas, el regreso a clases está a la vuelta de la esquina. Si desde el inicio el gobierno de México hubiera asumido con seriedad el problema de la pandemia y tomado medidas responsables las circunstancias para nuestros niños serían distintas… Pero esa es otra historia.

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil. Twitter: @AlanAvilaMagos

 

 

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