La discriminación laboral de las mujeres
Publicada el Mie, Jul 19, 2017

desigualdad mujeres

Por María Elena Álvarez de Vicencio.

Tanto en el ejercicio de los derechos como en el trato entre las personas hay prácticas discriminatorias respecto a las mujeres, lo cual se debe a las creencias y tradiciones que por siglos existieron en la sociedad. Su conformación física destinada a la reproducción la limitó a ciertas tareas y las formas de satisfacer las necesidades de la primitiva supervivencia la fueron confinando a determinadas acciones y espacios, a la vez que la excluían de otros.

Los varones se dedicaron a la caza y las mujeres a la casa. La caza de los animales se fue transformando al aparecer la agricultura y los diversos medios de alimentación, pero el destino de la casa para las mujeres persistió y se volvió limitante para participar en otras actividades, como el ejercicio del poder y el trabajo remunerado.

Respecto a la discriminación de las mujeres al impedirles su acceso a los puestos del poder político, en la época moderna se ha impulsado su rectificación y lentamente se está tomando el camino de su inclusión.

El primer impedimento que encontraron las mujeres para acceder a empleos remunerados fue el no contar con la misma preparación académica de los varones, ya que las mujeres, como “su misión era el matrimonio”, no se preparaban para otra profesión.

Eso poco a poco se ha ido superando. Actualmente, en la mayoría de las Universidades, en las licenciaturas, hay mitad de hombres y de mujeres. En maestrías y doctorados el 52 por ciento son mujeres.

Ahora ellas tienen que vencer otros obstáculos, muchos jefes en las empresas son varones y la mayoría no está educada para tener bajo su responsabilidad a mujeres trabajadoras; se pueden relacionar bien cuando son sus secretarias, por esta razón prefieren contratar a varones para la mayoría de los trabajos, lo cual aumenta el desempleo entre las mujeres.

Las mujeres también encuentran muchas dificultades para ser aceptadas o promovidas como jefas, ya que los varones tampoco se sienten cómodos al tener un jefe mujer. Es por esto que no se respetan los escalafones y se les niegan los ascensos a las mujeres, no obstante estar bien preparadas.

La mayor discriminación que padecen las mujeres es la diferencia salarial. Por el solo hecho de ser mujeres se les paga hasta 22 por ciento menos, aun cuando realicen el mismo trabajo y de igual calidad que los varones; la justificación, se dice, “es que el hombre sostiene la casa”, situación que actualmente está cambiando.

La violencia de género en el ambiente laboral que se expresa en acoso laboral y en acoso sexual son prácticas comunes en muchas empresas e instituciones, y algo que afecta directamente a toda la sociedad es la dificultad de conciliar el trabajo con la vida familiar.

Ante esta realidad, el Centro de Estudios sobre la Mujer Blanca Magrassi, en la Línea Económica y Laboral que está a cargo de Patricia Espinoza, se propuso como primera acción investigar si en las dependencias laborales de los Comités del Partido se incurre en alguna práctica discriminatoria y, en su caso, proceder a su corrección.

El primer paso fue sostener una entrevista con el Tesorero Nacional, Edgar Mohar, con el fin de analizar si en los Comités del Partido en toda la República hay un ambiente de igualdad y no discriminación de género en: políticas salariales, en posiciones de puestos de mando, si no existe clima laboral de violencia y si hay conciliación entre trabajo y vida familiar.

El Tesorero mostró una gran disposición y un conocimiento muy amplio sobre todo lo que se refiere a la discriminación y a la violencia laboral, y ofreció atender a estos aspectos, en las áreas y formas de su competencia.

El Centro de Estudios consideró que el Partido debe ser un ejemplo en las instituciones laborales de sus Comités Nacional, Estatales y Municipales, a fin de poder implantar esas prácticas en los gobiernos panistas. Para logarlo se utilizará como base el instrumento de certificación NMXR-025-SCFI-2015 de la STPS. Y la certificación la dará la Tesorería Nacional, con el apoyo del Centro Blanca Magrassi.

María Elena Álvarez de Vicencio es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.

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