La debacle institucional que viene
Publicada el Mar, Dic 11, 2018

Por Luis Fernando Bernal.

México vive una situación similar a la que vivió Perú en los años 80 y Venezuela en los años 90 del siglo XX, y también similar a la que ha vivido Estados Unidos desde hace algunos años. Es decir, sociedades cansadas de su sistema democrático o, más bien, del statu quo creado por ese sistema. El enojo de los ciudadanos de estos países ante esa realidad los hizo responder de la misma forma: elegir a gobernantes antisistema que prometieron gobiernos transformadores que llevaran a sus países a una nueva era. La corrupción de los partidos tradicionales, el estilo aristocrático de su clase política, la indiferencia de sus representantes hacia los problemas reales de la gente; todo ello hizo que esos ciudadanos elevaran a Alberto Fujimori, a Hugo Chávez y a Donald Trump al poder.

En el caso de los países sudamericanos, esos gobiernos renovadores llevaron a la devastación de sus instituciones, así como de su endeble Estado de Derecho. En el caso de Estados Unidos las intenciones de Trump fueron similares, pero con un sistema legal mucho más sólido ha tenido problemas para derruir la institucionalidad imperante.

Las características y motivaciones de López Obrador son muy parecidas a las de los personajes ya mencionados. Como Fujimori en su momento, el tabasqueño anuncia una renovación total de régimen, un cambio de raíz en la forma de gobernar; como Hugo Chávez anunció la Quinta República, él anuncia la Cuarta Transformación; como Trump, que quiere regresar a “América” a lo grandiosa que fue, el cambio que anuncia Obrador es mirando al pasado, no al futuro, al nacionalismo revolucionario. Dado que la estabilidad y la fuerza de esos regímenes depende más del liderazgo personal que de la ley, las instituciones acaban estorbándoles.

López Obrador y su coalición no han ocultado su interés por vulnerar a las instituciones autónomas que tanto trabajo costó construir a nuestro país. Ya han presentado iniciativas para disminuir la autonomía del Banco de México, para modificar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, para reducir al INE y sus atribuciones, para anular la autonomía de la Comisión Nacional Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos. Han hablado de la inutilidad del Instituto de Acceso a la Información. Desaparecerán el Instituto de Evaluación Educativa y modificaron el contenido de la iniciativa que se acordó con las organizaciones civiles para la creación de una fiscalía autónoma.

El PAN, ya concluida la elección de su dirigencia, muy pronto debe unirse y reconstituirse para ser la oposición que la sociedad mexicana necesita. Para proteger a toda la estructura legal y a las instituciones que conforman nuestro sistema democrático, porque están realmente amenazadas y necesitan urgentemente quien pueda defenderlas. Por su historia y por su doctrina, el Partido Acción Nacional es el indicado para afrontar esa misión de tanta trascendencia para México en esta difícil hora.

 

Luis Fernando Bernal es miembro del Consejo de Plumas Azules.

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