La crisis del sector energético y la falsa austeridad republicana de López Obrador
Publicada el Mar, Jun 23, 2020

Por Salomón Guzmán.

La realidad energética internacional en los últimos días ha puesto en su lugar la estrategia errónea del gobierno de López Obrador por apostar a la producción de petróleo, del rescate de Pemex y de la refinería de Dos Bocas. Esta situación podría poner en juego tanto a las finanzas públicas como el destino de la economía. La austeridad republicana y la lucha por la corrupción que tiene como propósito hacer frente a la crisis económica por la pandemia del COVID-19 no es más que una justificación administrativa por aminorar la caída de los ingresos del sector energético.

Esta situación explica en su mayoría los recortes al gasto público, en contraste, los recursos destinados al sector energético se han mantenido casi en la misma cantidad, de hecho son más los recursos que extrajeron Pemex y CFE del presupuesto público de lo que se esperaba contribuyeran a las finanzas públicas, lo cual ha sido compensado, en gran medida, por la renta petrolera y los impuestos a las gasolinas.

Uno de los errores significativos de la administración actual es que disminuyó la renta petrolera en 24 por ciento de 2018 a 2019, con el fin de lograr que Petróleos Mexicanos alcanzara una meta productiva de miles de barriles de petróleo, lo cual no sucedió. Con otras palabras, los ingresos públicos provenientes de la renta petrolera disminuyeron 110 mil millones de pesos, mientras que los ingresos de Petróleos Mexicanos incrementaron 86 mil millones de pesos, pero no fue por una mayor producción sino porque disminuyó la tasa de derechos a esta empresa productiva.

Si se analiza con detalle los ingresos generados por el sector energético versus los recursos asignados dentro del Presupuesto de la Federación, los ingresos generados fueron mayores a los recursos pagados en cerca de 475 mil millones de pesos, no obstante, esta diferencia se explica en su mayoría por la cantidad acumulada del Fondo Mexicano del Petróleo y los impuestos a las gasolinas.

En el primer trimestre de 2020 la situación empeoró en comparación con el año 2019, destinar más recursos a Pemex frente a la pandemia del COVID-19 en conjunto con la disminución en los precios internacionales de los energéticos, ha sido un error de serias magnitudes para la administración actual y cada vez más la realidad ubica los planes erróneos en materia energética.

Durante el primer trimestre de este año, los ingresos de Pemex observados fueron de 45 mil millones de pesos, 82 mil millones de pesos menos de lo que se había programado en el paquete económico 2020, lo que generó que la renta petrolera disminuyera en cerca de 13 mil millones de pesos, no obstante, frente a esta realidad, los recursos que se le pagaron a la empresa productiva etiquetados en el primer trimestre del presupuesto fueron de 169 mil 531 millones de pesos, es decir, absorbió 124 mil millones de pesos más de lo que se esperaba que la empresa aportara a las finanzas públicas, y no sólo eso, se habían aprobados 191 mil 040 millones de pesos y 184 mil millones modificados. Si lo ingresos de Pemex fueron menores en 82 mil millones de pesos a los programados durante el primer trimestre de 2020, qué sucedió con los recursos que se le otorgaron de más en el presupuesto público y por qué, y no sólo eso, los recursos del Fondo Mexicano del Petróleo, aunque cada vez disminuyen más, alcanzaron a cubrir la falta de ingresos públicos tanto de Pemex como de la CFE.

Estructura de los ingresos y gastos públicos del sector energético (datos observados en miles de millones de pesos).

 

Ingresos públicos Gastos públicos Diferencia
Pemex 45.27 169.53 -124.26
CFE 96.06 113.03 -16.97
Resto 174.74 53.04 121.70
Total 316.07 335.60 -19.53

Fuente: Elaboración propia con datos de SHCP.

Esta información permite deducir, en el trasfondo, que la austeridad republicana no ha sido para enfrentar los efectos negativos de la pandemia del COVID-19 en la economía, por el contrario, su finalidad tiene dos propósitos fundamentales: 1) el rescate de Pemex a como de lugar y 2) cubrir los errores en materia energética, los cuales ya se experimentan en los últimos meses.

En consecuencia, dado que la legitimidad del gobierno de López Obrador está en los recursos que destina a sus principales bases electorales, la probabilidad de lograr una reforma fiscal amplia es alta en los próximos años, con el objetivo obsesivo de seguir rescatando a Pemex y a la CFE junto con el descuido presupuestal a sectores claves que pesan más en la economía. Lo que queda claro es que la austeridad republicana del actual gobierno tiene dos objetivos obsesivos: sus bases electorales y su política energética, lo que probablemente tenga resultados por demás negativos. Es probable que todas las decisiones del gobierno actual giren entorno a la defensa errónea de un sector energético en crisis.

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