La campaña presidencial y los principios básicos del PAN
Publicada el Jue, Feb 22, 2018

Por Julio Faesler Carlisle.

Los principios doctrinales del PAN son la vértebra distintiva del Partido desde su fundación hace 78 años. Firmemente vigentes son los que determinarán su éxito en la campaña electoral que se desatará el próximo 30 de marzo.

Las circunstancias actuales son semejantes a las de 1939, cuando Manuel Gómez Morin fundó el Partido con el propósito de dejar atrás las confusiones y arbitrariedades del gobierno para ofrecer al pueblo una nación donde imperase el orden, el respeto a la persona y la libertad con responsabilidad social.

Estas metas mantienen su validez ahora que México se encuentra nuevamente con escenarios de violencia sin freno, criminalidad sin castigo y concentración de riqueza a la par que pobreza generalizada que no se ha beneficiado de los avances de la modernidad.

El Partido Acción Nacional no se ha desviado de su propósito de exaltar los valores humanistas y del bien común, cuya defensa dio razón a su nacimiento. Los errores y fraudes que han cometido algunos de sus personajes, incluso gobernadores, no han manchado el honor del Partido.

Las elecciones para más de 3 mil cargos públicos convocan a más de 80 millones de empadronados. Lejos de ser el referéndum que apoye al PRI-Gobierno serán el escaparate para que el PAN difunda una vez más sus postulados de una vida mejor para millones de mexicanos.

Con un electorado compuesto por jóvenes -30 por ciento-, los resultados marcarán su deseo de alejarse de viejos moldes y de instaurar los verdaderos cambios que se necesitan. Éstos no podrán efectuarse si no se corrige la desastrosa corrupción que se extiende a todo el territorio nacional, se elimine la violencia que asuela al país y se suprima el vicio de la impunidad que las acompaña.

Subsidiaridad

El principio de subsidiaridad que forma parte esencial de la plataforma electoral del PAN consiste en una administración pública que aprovecha y respeta las capacidades de cada nivel de gobierno y grupo social, para que realice su propia tarea empleando los recursos a su disposición y recurriendo al escalón superior sólo cuando es necesario.

Los mensajes concisos y resonantes en los periodos electorales no deben perder tiempo en campañas sucias. Tienen que identificar los problemas y destacar los remedios que puedan aplicarse. El principio de subsidiaridad es la mejor norma para dar curso a la ilimitada dinámica de las redes sociales.

El progreso de la sociedad es responsabilidad mancomunada del sector privado con el gobierno. El respeto a la propiedad privada y el derecho de todos a participar en los frutos del trabajo forman parte de la doctrina del PAN. La campaña electoral de 2018 lleva a responder al reclamo general por un cambio sustantivo en el actual “modelo” socioeconómico.

Son realidades innegables, en efecto, los altos niveles de pobreza y la creciente brecha entre pobres y ricos, en donde la alta concentración de ingresos en un solo grupo, a diario visibles, frente a la creciente pauperización de las mayorías y de las clases medias es una verdad que lastima a nuestra nación.

El PAN no puede ser insensible a tales injusticias sociales estadísticamente conocidas, ni a su compromiso político de señalar que ellas son el efecto de un sistema que deja las decisiones de estrategia económica a los intereses de un sector del país con influencia predominante, que se siente ajeno a su obligación de contribuir a la estabilidad social y a las necesidades de la población, mientras insiste en que velar por la equidad social corresponde al gobierno que, además, debe asegurar un clima propicio para las actividades económicas.

Excluida la función del gobierno de orientar al país en su conjunto hacia un desarrollo nacional integral equilibrando los intereses económicos particulares, queda como único criterio de progreso el máximo rendimiento monetario de cada uno de los factores que intervienen en la producción donde el laboral es sólo uno de ellos. La remuneración que se asigne a cada trabajador corresponde estrictamente a la eficacia de su aportación a la utilidad de la empresa que lo emplea. Las necesidades básicas, la situación familiar o aspiraciones personales no pueden tomarse en cuenta en un marco definido por las fuerzas de la oferta y la demanda.

Al paso de los años, los movimientos sindicales, presiones cívicas y sucesivas legislaciones han logrado matizar en alguna medida el rigor del esquema neoliberal, que en ningún país ha producido niveles satisfactorios de bienestar. En ellos, la participación laboral dentro del producto nacional ha venido decreciendo sin que los numerosos programas de asistencia basten para remediar la pobreza que se acentúa, ni las brechas preocupantes de desigualdad y la exagerada concentración de riqueza en un estrecho grupo de privilegiados.

El progreso de la sociedad es imposible sin la acción responsable de los emprendedores mancomunada con la del gobierno. El PAN debe estar al lado del empresario que comparte sus ganancias con sus trabajadores y con la sociedad que resuelve con ellos temas de actualidad, tan difíciles como la creciente sustitución del humano por aparatos digitalizados.

Los cambios de fondo en que el PAN debe insistir en su campaña son ajustes inspirados en un sensato nacionalismo a las estructuras bancarias y fiscales acopadas a políticas económicas sociales que apoyen claramente la creación y defensa de empleos, y desarrollos regionales.

Dichos cambios, necesidad de nuestro tiempo, se discuten y se aplican en países europeos y latinoamericanos. Son los que el PAN está llamado a abanderar si es que quiere distinguirse de las propuestas retrógradas o continuistas que los demás partidos ofrecen.

Como en aquel 1939, hay serias inestabilidades en México que hay que curar. Urgen cambios en lo político y económico fincados en los principios de subsidiaridad y solidaridad.

Al realizarlos tan pronto como sea posible se reforzará el combate a la corrupción, a la impunidad, al crimen organizado y a la violencia que es un componente central de nuestra campaña electoral hacia la Presidencia de la República.

Todos los candidatos presidenciales señalan la urgencia del “cambio” para el siglo XXI. El PAN debe ser el único que lo defina y propugne.

Julio Faesler es integrante de la Comisión de Relaciones Internacionales del PAN y del Consejo de Plumas Azules.

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