Indolentes y omisos
Publicada el Mar, Jul 23, 2019

Por Alan Ávila Magos.

Hace unos días, con mucha tristeza, leía la carta de Paola Pliego, la esgrimista mexicana que tomó la decisión de dejar de representar a nuestro país en esta disciplina y comenzar a hacerlo por Uzbekistán. Una carta que estoy seguro, a todos los jóvenes que la leímos, tocó fibras sensibles que nos obligaron a la reflexión.

Paola es considerada como la mejor esgrimista mexicana de los últimos años. Reconocimiento ganado con base a su esfuerzo, dedicación, disciplina y muchos sacrificios. Desafortunadamente, la historia de Paola no ha terminado como a todos los mexicanos nos gustaría. A Paola se le buscó entorpecer su trayectoria, se pretendió manchar su nombre e incluso se le llegó a arrebatar la posibilidad de representar a nuestro país en la más grande de las justas deportivas: los juegos olímpicos.

Duele que la razón por la que Paola busque en Uzbekistán lo que no encontró en su tierra sea porque el Estado no ha cumplido con su responsabilidad de ayudar a que sus ciudadanos alcancen su realización, a que perfeccionen las habilidades que le permitan desarrollarse como personas.

No podemos vivir en un país donde los gobiernos en vez de apoyar, entorpecen. El ejemplo es claro, pues mientras el Gobierno federal anterior se caracterizó por la corrupción y el tráfico de influencias, el actual no cree en los méritos y en la cultura del esfuerzo, de acuerdo a lo manifestado por Paola en su carta.

En este país se mata a los estudiantes, se desampara a los científicos y se abandona a los deportistas. Parece que este gobierno está en contra de aquellos mexicanos que nos hacen sentir orgullosos de pertenecer a esta gran nación, aquellos que nos hacen vibrar, que nos devuelven la ilusión, que nos hacen ver con esperanza el futuro.

Como joven aspiro a vivir en un país donde todos los mexicanos puedan alcanzar sus metas. Un país donde la justicia siempre sea la única realidad, la meritocracia sea reconocida y todos los esfuerzos rindan frutos. Sueño con vivir en un México donde quepan todas las aspiraciones, donde ningún sueño sea lo suficientemente grande, ni ningún soñador lo suficientemente pequeño. Quiero vivir en un México donde lo imposible se vuelva posible. La tarea de vivir en un México mejor es de todos. Pero no concibo que el presidente Andrés Manuel y quienes lo acompañan en la tarea de gobernar, sean indolentes y omisos en generar las condiciones para que México sea el lugar al que todos aspiramos, soñamos, queremos y merecemos vivir.

Parece, con mucha tristeza, que a este gobierno no le importa el futuro. Treinta millones de mexicanos creyeron en un proyecto… ese no es el cambio por el que votaron.

 

Alan D. Ávila Magos es Secretario Nacional de Acción Juvenil.

Twitter: @AlanAvilaMagos

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