Incompetencia, marca del gobierno morenista
Publicada el Jue, Nov 26, 2020

 

Por Felipe de Jesús González Castañeda.

Al cierre de esta edición México supera las 100 mil muertes por la pandemia de COVID-19, apenas ocho meses después de registrarse el primer caso de contagio. Aunque la cifra de defunciones podría ser superior a las 200 mil, de acuerdo con cálculos realizados por científicos.

El gobierno está poniendo primero a los pobres, pero en el panteón. Los pobres son los primeros desempleados, los pobres son los primeros inundados en Tabasco, los pobres son las primeras víctimas de la crisis. Los pobres fueron los primeros en perder el Seguro Popular, las estancias infantiles, los comedores populares.

La ausencia de políticas públicas claras y precisas está en el origen del caos que estamos viviendo en torno a la pandemia. López Obrador hace mucho que debió correr al subsecretario López-Gatell, quien es el responsable directo de muchas de las malas decisiones en torno a la pandemia.

El gobierno no sabe qué hacer y está buscando a quién echarle la culpa de sus errores y de los decesos. El Gobierno federal se equivocó. Negó la gravedad de la pandemia, se negó a hacer pruebas y extendió la pandemia, provocando muertes que pudieron evitarse.

Primero le echaron la culpa a la comida chatarra, hasta prohibieron su venta a los niños en Oaxaca y lo quieren hacer en todo el país. Una parte de la responsabilidad es de la propia sociedad que no respeta las medidas sanitarias, pero el gobierno no puede eludir su responsabilidad en muchas de las muertes que han ocurrido y en su momento tendrá que rendir cuentas.

También al cierre de esta edición se anuncia la quiebra de 32 mil 500 negocios sólo en la Ciudad de México. El mal gobierno no entendió la naturaleza de la crisis y no supo enfrentarla. La quiebra de negocios es una de las consecuencias.

Es muy grave lo que está ocurriendo, pero puede ser peor. La CEPAL estima que están en peligro de desaparecer 500 mil empresas en México. El gobierno ha aplicado la más estricta política neoliberal y se ha negado a defender el empleo. Como resultado, tendremos 10 millones de nuevos pobres y al final del sexenio seremos un país más pobre que en 2018.

Tabasco es muestra de la irresponsabilidad del gobierno de López Obrador. No me extraña. Los funcionarios de este gobierno fueron designados por su lealtad, no por su capacidad. Lo mismo pasa con el presidente que ordenó inundar las partes más bajas de Tabasco, en donde viven los más pobres del estado.

Una cosa es ser candidato durante 18 años y tener remedio para todos los males, pero otra cosa muy distinta es gobernar y tomar las mejores decisiones en favor del país. Hay que reconocer que el presidente dijo la verdad cuando presumió que para formar parte de su gobierno bastaba el uno por ciento de capacidad.

Insisto: la incompetencia es la marca de este gobierno. Pero en este caso hay un agravante: en su montaje mañanero, el presidente dijo que él viajó a Tabasco para decidir el desfogue de las presas.

Aquí estamos ante un problema mayor: tenemos a un presidente que se cree experto en todo. Así tomó las decisiones sobre la pandemia y así decidió inundar a los más pobres de Tabasco, decidió liberar a Ovidio Guzmán o cancelar el nuevo aeropuerto.

El problema de México es la centralización del poder y el dinero en la inspiración de un solo hombre. López Obrador usa y abusa de los programas sociales para beneficiar a su partido. Por eso estamos trabajando incansablemente para que el próximo año México cuente con una nueva mayoría en el Congreso.

 

Felipe de Jesús González Castañeda es Secretario de Comunicación del CEN del PAN.

Twitter: @Felipe0465

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