Hacia un capitalismo con sentido humanista
Publicada el Mie, Ago 21, 2019

Por Humberto Aguilar Coronado.

Creo que debemos apoyar con convicción la decisión estratégica del Gobierno federal de resolver de fondo las inconsecuencias del modelo económico que, permanente y agresivamente, amplían la brecha de desigualdad en México, a través de nuevos mecanismos de redistribución del ingreso y de la renta. Sin embargo, en este apoyo debemos ser exigentes en que se cumplan cabalmente los principios previstos en el artículo 134 de la Constitución: eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez para satisfacer los objetivos a los que estén destinados.

En Acción Nacional estamos obligados a proponer un nuevo modelo económico que, siendo capaz de superar los problemas estructurales generadores de desigualdad, tenga la fortaleza para consolidar un Estado de Derecho que incentive la inversión productiva, la generación de empleos mejor pagados, el desarrollo de un sistema educativo de excelencia y, en fin, la generación de riqueza.

El debate que el Presidente sostuvo con el Financial Times expuso con total nitidez la incapacidad del gobierno para ofrecer un modelo económico viable y nos coloca, como nación, en la necesidad de tratar de disfrazar o, cuando ello no es posible, de desacreditar indicadores económicos.

Ahí está una de las responsabilidades más graves de Acción Nacional. Convencidos como estamos en las tesis de la economía de mercado y consientes del papel central que juega el capital en el desarrollo económico, ahora nos toca desarrollar la creatividad e inteligencia necesaria para que, en ese marco, puedan ser prioritarios los valores que nos soportan, principalmente el de la dignidad de la persona humana.

Desde ese principio, Acción Nacional debe ser capaz de convencer a México de que es indispensable una reforma fiscal de gran calado que mejore lo ingresos públicos para contar con las herramientas de redistribución que México requiere y dejar de lado las entregas directas en efectivo que nunca serán suficientes ni resolverán los problemas de fondo.

Tenemos que ser capaces de convencer a México de que el capital privado, nacional o extranjero, no es el enemigo sino el mejor aliado en la generación de riqueza, siempre y cuando logremos la gran reforma laboral redistributiva que exige la dignidad de la fuerza de trabajo.

Tenemos que ser capaces de convencer a México de que las inversiones públicas en infraestructura son un esplendido detonante de la actividad económica, siempre y cuando estén basadas en diagnósticos y estudios sólidos que garanticen altos niveles de rentabilidad para dejar de lado, tanto la corrupción que puede acompañar a los proyectos de inversión, como las decisiones caprichosas e infundadas que tiran al caño valiosos y limitados recursos públicos.

En fin, tenemos que ser capaces, desde nuestros espacios de participación política, de presentar a México un gran proyecto de Capitalismo Humanista que sea capaz de oponerse razonablemente al actual gobierno y, eventualmente, resolver el desorden económico en que puede quedar sumido el país. A la construcción de ese proyecto nos debemos sumar todos los panistas.

 

Humberto Aguilar Coronado es Director General de la Fundación Rafael Preciado Hernández.

Twitter: @Tigre_Aguilar_C

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