Greta Thunberg, ¿símbolo de una era o manipulación?
Publicada el Jue, Oct 24, 2019

Por Laura Vega.

Ante líderes sin compromisos, indiferentes, incrédulos, empresas que retrasan la sustentabilidad hasta el máximo, a pesar de lo que se avecina si no se reducen las emisiones de CO2, surge un símbolo que puede marcar una era para enfrentar los efectos del cambio climático: Greta Thunberg.

Ha incomodado a Donald Trump, a Jair Bolsonaro, a Vladimir Putin y muchos más. Pero por qué temerle a una niña de 16 años, que comenzó un movimiento en Suecia, faltando todos los viernes a la escuela para poder protestar por las pocas acciones contra el cambio climático, movimiento denominado Fridays for Future.

¿Por qué estos líderes internacionales, que acuden a las cumbres más importantes del G8, G20, World Economic Forum, se sienten amenazados?

Quizás la razón se debe a que Greta Thunberg es más que una pequeña niña con una pancarta afuera del parlamento sueco. Es un símbolo para toda una generación que ve amenazado su futuro, su ecosistema, sus recursos naturales y vislumbra que muy pronto habrá guerras para luchar por la poca agua, oxígeno, alimento o animales que queden en el plantea debido a la falta de compromiso de los países principalmente desarrollados.

Y es que de acuerdo con las estadísticas del World Energy Outlook, los países que tienen mayor concentración de gases invernadero acumulados absolutos (vapor de agua, dióxido de carbono, metano, óxido de nitrógeno y ozono) de 1980 a 2014 fueron Estados Unidos, la Unión Europea y China.

Sin embargo, muchas naciones se niegan a verlo como un tema de seguridad nacional que puede ocasionar, en un par de décadas, pérdidas económicas, refugiados por cambios en el clima y daños materiales importantes a causa de tormentas, así como muertes y enfermedades, y un inminente riesgo de que, si el clima aumenta 3 grados centígrados en temperatura global, ciudades como Río de Janeiro se hundirán.

Es por eso que toda una generación, la centennial, la cual representa Thunberg se ve amenazada. De ahí su emblemático discurso ante Naciones Unidas que incomodó al sector que no cree en los efectos del cambio climático.

“Yo no debería de estar aquí, debería de estar en la escuela del otro lado del océano. Sin embargo, ¿vienen a mí en busca de esperanza?, ¡cómo se atreven! Ustedes se han robado mis sueños y mi niñez con sus palabras vacías (…) La gente está sufriendo, la gente está muriendo. Ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el inicio de una extinción masiva y lo único que ustedes pueden hablar es de dinero y de cuentos de hadas sobre crecimiento económico entero. ¡Cómo se atreven!”, fue parte del discurso.

Fue un reclamo directo y frontal. Ante ello, muchos líderes mostraron su enojo y le contestaron, algunos de manera directa y otros mediante memes que ridiculizan la labor de la activista, como el hijo de Bolsonaro, Eduardo Bolsonaro, que creó una imagen falsa y la vinculó con el sitio de Open Society, entidad que pertenece a George Soros. En la imagen falsa aparece Greta en el restaurante de un tren, mientras es observada por niños africanos. En la fotografía original, en la ventana se observa un bosque, pero también es atacada porque parte de su almuerzo incluye pan envuelto en plástico, por lo que muchos seguidores la cuestionan.

En el caso de Donald Trump publicó un tuit sarcástico, que provocó polémica debido a que Greta padece el síndrome Asperger. “Parece que es una niña muy feliz, entusiasmada por un futuro brillante y maravilloso. ¡Qué bonito verlo!, fueron sus palabras.

El líder ruso Vladimir Putin, en su caso, dijo en un foro energético: “Que vaya y les explique a los países en vías de desarrollo por qué deberían seguir viviendo en la pobreza y no ser como Suecia”, con respecto a limitar el uso de combustibles fósiles. Más adelante, “cuando alguien usa a los niños y adolescentes para sus intereses, eso merece una condena”, debido a la serie de críticas que han surgido contra los padres de Greta, una mezzosoprano y un actor suecos.

Esto nos habla de personajes incomodados, pero también de una sociedad que está alerta y cada vez permite menos el uso de materiales que contaminan, dañan y provocan efectos nocivos en el ecosistema.

También nos habla de un interés por las redes sociales, que han catapultado a Greta, quien por ejemplo en Instagram con tan sólo 418 publicaciones ha logrado captar 7.5 millones de seguidores, casi la mitad de Donald Trump que tiene 14.9 millones y Jair Bolsonaro 14 millones en esta red social.

Además, Greta fue nominada al Premio Nobel de la Paz 2019, en donde se encontraba entre las favoritas, pero que ganó el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, quien se ha convertido en el gran mediador regional, al impulsar la transición democrática en Sudán y la reconciliación con Sudán del Sur.

Por todo ello, habrá quienes cuestionen el papel de Greta al hablar de una herramienta más de manipulación de grandes masas o los que la vean como un símbolo que representa la era centennial, preocupada por el medio ambiente que amenaza con extinguirlos. El tiempo dictará hacia dónde se acomoda la balanza.

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