Ganarse al pueblo lo es todo
Publicada el Mie, Mar 25, 2020

 

Por Juan Pablo Castillo.

Doña Inés Tello Ramírez es una panista de 90 años oriunda de Monterrey, Nuevo León, pero que reside hoy día en Chihuahua. En una charla agradable con La Nación, platicó sobre sus orígenes en el PAN, los cuales ocurrieron a partir de la fundación del instituto político en 1939.

“Primero escuché de Acción Nacional por una nota en el periódico local, El Correo de Parral, lo creó Manuel Gómez Morin, un buen hombre y un gran político. Entonces, me fui a presentar al Comité Estatal, aquí en Chihuahua, les dije que yo quería hablar por ellos, que yo era panista y así fue como comencé a trabajar en el Partido”.

Relató que una de sus actividades, ya como miembro de Acción Nacional, fue apoyar al sector de los mineros con la esperanza de que ganara su simpatía por el Partido y porque era el trabajo de su esposo.

Me dediqué, dijo, a defenderlos y a encarar al superintendente de las minas en ese entonces. Me peleaba con el sindicato de los mineros porque les decía que en lugar de apoyar al trabajador estaban apoyando a su superintendente, no les pagaban a los obreros; le reclamé tanto a ese señor, que no era mexicano por cierto, hasta que me contestó con malas palabras.

Después de eso trabajó como gestora de Acción Nacional, no buscó tener algún cargo público, lo que más hizo fue ayudar a la sociedad para que le proporcionara su voto al Partido.

“Ese era mi pago. Mi mayor ilusión era querer a mi México y querer que estuviera bien mi México, fue por medio de la gestoría como yo arrimaba gente y en lugar de cobrarles me regalaban el voto para el Partido”.

Doña Inés participó en los primeros triunfos blanquiazules, pues fue parte activa en las campañas de Ernesto Ruffo Appel y de Francisco Barrio Terrazas, ambos fueron los primeros gobernadores panistas en Baja California y Chihuahua, respectivamente.

Conoció a don Luis H. Álvarez durante su campaña presidencial. “Llegaron don Luis y mi tío a mi casa, les di un vasito de agua que se le hizo (a don Luis) muy sabrosa porque acababa de comprar un botelloncito de barro. Años después se acordó de mí y me dijo ‘oye hija, yo a ti te conozco’, le dije, sí, usted estuvo en mi casa donde tomó el agua sabrosa y por eso yo lo apreciaba mucho”.

La mamá regañona del PAN

Doña Inés comentó que una de las actividades que a la fecha aún realiza es cerciorarse de que los panistas cumplan con lo que prometieron en sus campañas, incluyendo a los integrantes del Comité Estatal en Chihuahua y en el Municipal en Parral.

“Los regaño porque les digo que no están llevando las cosas bien o porque apenas acaban de entrar y ya quieren tener cargos, pero no cumplen con sus deberes adecuadamente, por eso, me dicen que soy la mamá regañona del Partido. Todavía vengo y les doy vuelta, ya sea aquí al estatal o al municipal en Parral, a ver qué es lo que están haciendo y para conocer a las nuevas personas que entran”.

Ritmo en la sangre

Doña Inés Tello lleva el ritmo en la sangre, prueba de ello es que en la campaña de Ruffo Appel vestía orgullosamente de tarahumara con un emblema del PAN en el pecho y bailaba en los mítines.

Además, compuso el Himno de las Mujeres de Acción Nacional en Chihuahua, el cual lo recuerda de forma perfecta con su maravillosa memoria y lo interpreta con el corazón. De igual manera, escribió otro en honor a Luis H. Álvarez cuando le develaron un busto en su natal Chihuahua en 2019, después de su fallecimiento el 18 de mayo de 2016.

“Caminemos con gran alegría que en don Luis su pueblo confía,

le agreguemos un himno a la historia, con esmero y paz, y armonía,

él camina con claridad, con gran decisión, grande apóstol de nuestra nación.

“Al tirano lo pone a pensar y al corrupto lo pone a temblar,

y él les habla con toda la razón, grande apóstol de nuestra nación.

Caminemos con gran alegría que en don Luis su pueblo confía”.

Panista de corazón

Otra de las grandes cualidades de doña Inés Tello Ramírez es su gran devoción y amor al Partido. A pesar de todo lo que ha vivido, ella, dijo, siempre le será fiel al PAN por una promesa que le hizo a Guillermo Prieto Luján.

“Yo fui muy malcriada y grosera con él, pero en lugar de enojarse, le gustó que yo fuera así, que me enfrentara con la gente. Cuando él estaba grave en el hospital sólo a mí me dejó verlo para que hiciera un juramento, que nunca me iba a salir del PAN y que iba a seguir siendo como era: peleonera y regañona”.

Añadió que los nuevos integrantes o lo que quieren ingresar al Partido tienen que llegar con el corazón limpio, es decir, haciendo cosas buenas por la demás gente.

“Tienen que ser panistas de corazón, no sólo por los puestos. Hagan algo por la gente, porque si no lo hacen, no los apoyan, es a lo que tenemos miedo, que ya no vaya a votar la gente por nosotros; eso es lo que yo siempre les reclamo, atiendan a la gente para que la gente agradecida les dé su voto, es lo principal que debe de ganarse uno: si no se ganan al pueblo, no tienen nada”.

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