Fidelidad al PAN por amor al bien común
Publicada el Jue, May 24, 2018

Por Maricarmen Rizo.

Toda su vida había sido apolítico, hasta que su hijo, en aquel entonces pequeño, le reprochó su falta de participación cívica y política. Tras una profunda reflexión decidió entrar al PAN porque le pareció tenía la mejor doctrina, desde entonces ha militado 26 años en Acción Nacional, pese haber sufrido reveses como cuando fue expulsado o no ser “acreedor” a alguna candidatura. Sin embargo, para Roberto Rocher, ejemplar panista, la institución es más fuerte que las personas y sigue creyendo que es el medio para realizar el bien común.

“Pensaba que ganará quién ganará de cualquier manera uno tiene que trabajar igual, pero mi hijo de ocho años en esa época me dijo que cuando él fuera grande y me preguntara por qué no había hecho nada por mi municipio qué le iba contestar; fue ahí que me decidí y entré al PAN, porque me gustó el concepto de solidaridad y otros puntos de la doctrina social de la Iglesia, yo soy católico”, nos compartió emocionado don Roberto en entrevista con La Nación realizada en el Comité Estatal de Tabasco.

Era el año de 1993 cuando recibió su credencial que lo acreditaba como militante panista. Durante este tiempo sólo ha sido regidor de su pueblo Paraíso, Tabasco, lo que le llena de orgullo por todo lo que pudo contribuir. En otras ocasiones intentó ser candidato a diputado, pero no sólo le fue negada la oportunidad, sino que incluso fue expulsado del Partido, pues se le acusó de haber golpeado al presidente del Comité Municipal, pero años después, por falta de pruebas, se le regresó su afiliación al padrón con una disculpa.

Pese a ello no guarda rencor porque sigue creyendo en el PAN, además de que desde hace muchos años se dedica a la docencia, es decir, jamás ha estado a expensas de obtener beneficios económicos del Partido; al contrario, entró en la época en que los militantes ponían de sus recursos para las campañas.

“No he conocido un partido más completo que Acción Nacional, en donde encuentras libros, documentos, reglamentos, lo ético; tenemos himno, nosotros contamos con estructura, plataforma e ideales”, son algunos de los motivos de su fidelidad.

Don Roberto, quien ha sido seis veces consejero estatal y presidente del Comité Municipal en Jalpa de Méndez (2000-2001), es un panista respetuoso de las decisiones que toma la dirigencia, “estamos viviendo una coalición que hasta el momento no entiendo, sin embargo, estamos apoyando, estoy haciendo campaña y acompaño al candidato a gobernador que es perredista, porque yo llevo la bandera del PAN, alguien la tiene que ondear”.

Nuestro entrevistado nos platicó también como fue que su esposa, quien era priista, se afilió al PAN, gracias a la buena impresión que le dejó Carlos Castillo Peraza cuando era presidente del Comité Ejecutivo Nacional.

“Viene nuestro presidente, no lo conocíamos más que por televisión, y le dice al presidente (estatal): ´reúneme a las esposas de los miembros del Consejo, voy a hacer una cena con ellas, voy a platicar con ellas y con ustedes también´. Fue una velada de toda la noche, las señoras quedaron encantadas con el Presidente Nacional que esa noche declamó, cantó y contó anécdotas”.

En ese entonces había un conflicto a nivel local porque Juan José Rodríguez Prats sería el candidato a gobernador de Tabasco, pero como recién había abandonado las filas del PRI aún ocasionaba inconformidad entre algunos panistas, motivo de la visita de Castillo Peraza, quien tenía que limar asperezas e impulsar una candidatura de unidad, y lo logró, a decir de don Roberto, gracias a su buen gusto y forma de hacer política al invitar a las esposas, a quienes atinadamente les dijo: “señoras, yo les vengo a agradecer el tiempo que le están dando a sus esposos para que tengan candidato, no es un trabajo de un día ni de una noche, sino una brega de eternidad”. Después de esa velada y otras reuniones que sostuvo el dirigente nacional, Rodríguez Prats fue el candidato a la gubernatura.

Otra experiencia que recuerda con mucho gusto y que amablemente nos platicó fue la que vivió con Diego Fernández de Cevallos, cuando le tocó ser su chofer en una gira que en ese entonces el candidato presidencial realizó por Tabasco.

“El chofer que traía del Distrito Federal hizo una mala maniobra y no le gustó al Jefe Diego, así que le dio dinero para que se regresara en ADO y entonces yo lo sustituí, y pensé a ver cuánto duro si ya regresó a este chavo que viene del DF”.

Pero para gusto de don Roberto estuvo acompañando a Fernández de Cevallos a todos los municipios tabasqueños que visitó, “me decía súbele a la pata hasta que sientas que sigues controlando el vehículo, eso yo ya lo había aprendido antes, que uno debe manejar hasta la velocidad que controles”.

Con mucha risa recuerda cuando se tuvo que parar de emergencia en una carretera llena de curvas, “Diego se baja y se pone a hacer pipí, yo me quedo, o sea, el candidato a Presidente de la República y cuando termina el Diego se sube y me dice: ´hay cosas que no pueden esperar, no voy a perder un riñón´ y seguimos el viaje, más lo admire por ese carisma que tenía”.

Para terminar una larga y amena platica, donde don Roberto nos compartió su amor al Partido, recomendó a las nuevas generaciones que entran al PAN conocer a fondo los documentos azules y a todos los militantes hablar siempre bien de la institución, “si hablas mal del camello no lo vendes”, apuntó.

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