Evitar el dolor evitable, la primera tarea de la política
Publicada el Jue, Nov 26, 2020

Por Héctor Larios Córdova.

Manuel Gómez Morin, en su ensayo 1915 escribe: “El dolor de los hombres es la única cosa objetiva, clara, evidente y constante. Y no el dolor que viene de una fuente inevitable, sino el dolor que unos causamos a otros, el dolor que originan nuestra voluntad o nuestra ineficacia para hacer una nueva y mejor organización de las cosas humanas. Y por esta primera razón podemos adoptar el dolor como criterio provisional de verdad; la lucha contra el dolor como campo de trabajo y discusión política”.

Todos los años en Tabasco hay inundaciones de diferente magnitud y por causas también diferentes. Algunos sectores de Villahermosa, como algunas regiones del estado, están por debajo del nivel del mar y en consecuencia del nivel del río Grijalva, por lo que sufrían de inundaciones cada año por la lluvia que tiene como promedio 2.55 metros por año, pero en algunas zonas y años es más del doble. En la última década se construyeron viviendas en estas zonas y se optó por la construcción de bordos, así como de sistemas de bombeo del agua pluvial para minimizar los daños.

Este año, por vez primera, las inundaciones no sólo tienen su origen en el volumen de las lluvias, sino, lo más grave, en las decisiones caprichosas sobre el manejo de la capacidad de las presas en el sistema Grijalva que aporta la mayor producción de energía eléctrica por turbinas hidráulicas. ¿Y quién es el responsable de estas decisiones?, es el propio presidente de la República.

En las primeras tres décadas del siglo pasado, con la pérdida de la capacidad técnica que derivó de la Revolución, México sufrió el colapso de presas que causaron graves daños, entonces se estableció un sistema profesional de manejo de las presas, de tomar decisiones a partir de datos, a través de un sistema de información sobre los volúmenes almacenados y datos meteorológicos y probabilidades, para abrir compuertas gradualmente de una presa, en previsión de nuevas avenidas y no tener que soltar más agua de la que soporta el cauce (lo que provoca inundaciones), porque el mayor daño se da cuando la presa colapsa. El sistema funcionó a la perfección por 90 años, sólo generaron problemas presas pequeñas, de más de 100 años en San Luis Potosí y Zacatecas, así como algo semejante en Irapuato.

Pero llegó la 4T con la centralización de decisiones en el presidente, el desprecio por la capacidad y la técnica, el despido de personal calificado de la Comisión Nacional del Agua (CNA) y la campaña, en los últimos tres meses, para cambiar las reglas del despacho eléctrico, y no hacerlo primero con las plantas privadas de ciclo combinado (más baratas), sino con la energía que se produce “turbinando” (término de AMLO) en las presas.

Cuando los técnicos del sistema de presas dispusieron que se abrieran las compuertas, el presidente ordenó que no lo hicieran, “sería tirar el agua sin aprovecharla para turbinar”; cuando el almacenamiento en el sistema creció a niveles de riesgo de colapso en las cortinas, entonces autorizó el desfogue más allá de la capacidad de cauces, provocando las inundaciones que ahora sufren los tabasqueños. Las más graves en la historia.

El gobernador y la mayoría de los ciudadanos culpan a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por la tragedia y, efectivamente, vean la declaración de la secretaria de Energía, publicada el 7 de noviembre: “La CFE ha estado haciendo un trabajo excelente, de niveles y de turbinación para despacho eléctrico”.

Seguramente evitaron comprar a particulares con plantas de ciclo combinado algunos días electricidad, ahora el costo de reparar y atender será enorme, pero lo más grave es que han provocado enorme dolor y sufrimiento a más de 100 mil tabasqueños, dolor que debiera haber sido evitado.

Fiel a su forma de evadir responsabilidades, ahora el presidente anuncia un decreto “para obligar a que las presas mantengan niveles bajos, porque la prioridad será la protección civil, no la generación de energía”.

Un decreto no resuelve nada, es necesario volver a dejar estas decisiones a los técnicos especializados de la CNA, no a la CFE que tiene conflicto de interés, recontratar a los que haga falta y dejar que funcione lo que funcionó por más de 90 años.

Así como manejó por capricho este tema, así se ha manejado la salud, está convencido que las farmacéuticas le vendían al gobierno vacunas que no son necesarias, ahora vuelven brotes de tuberculosis y otras enfermedades (dolor evitable). De la misma forma toma las decisiones económicas, con grave daño para los mexicanos.

Nuestra próxima oportunidad es el proceso electoral del año próximo, que exista una Cámara de Diputados plural, que sea contrapeso a estas decisiones criminales.

 

Héctor Larios Córdova es Secretario General del CEN del PAN.

Twitter: @LariosHector

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